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La calificadora de riesgo Standard & Poor's consideró "positivo" el acuerdo de la Argentina con el Club de París pero aclaró que no modificará la nota de la deuda soberana del país porque continúa el juicio con los holdouts.

En un comunicado, la calificadora elogió el arreglo con el grupo de países acreedores "ya que pretende normalizar las relaciones del soberano con la comunidad financiera internacional".

Pero advirtió que el convenio con el Club de París "no tendrá ningún impacto directo sobre la calidad crediticia en tanto permanezca el riesgo legal concerniente al litigio que se dirime en tribunales de los Estados Unidos y las fuentes de financiamiento sigan estando restringidas".

La calificación a la deuda argentina es "CCC+", que de acuerdo con el rating de la agencia significa "actualmente vulnerable y dependiente de condiciones favorables para el negocio, financieras y económicas para cumplir con sus compromisos financieros".

Standard & Poor's aseguró que "el acuerdo representa un paso más que podría presagiar el regreso de Argentina a los mercados de capital internacionales en un contexto de presiones sobre su liquidez externa".

La agencia destacó que "desde principios de 2014, el gobierno ha emprendido acciones importantes en un intento por estabilizar su perfil económico y financiero", y elogió "la introducción de un nuevo índice de inflación, la corrección de un tipo de cambio nominal que de otra forma estaría apreciado, el aumento de las tasas de interés, la compensación de Repsol por la expropiación de YPF, y el aumento de las tarifas de los servicios del sector público que permitiría una reducción de los subsidios del gobierno".

La calificadora señaló que "estas medidas reflejan el objetivo de estabilizar la economía Argentina, en particular contener la inflación y la presión sobre las reservas internacionales, con el fin de regresar a los mercados internacionales de capital".

Por último, señaló que "estas medidas no garantizan el financiamiento externo para Argentina" porque el litigio con los tenedores de bonos que se rehusaron a ingresar en la reestructuración de la deuda por parte de Argentina en 2005 y 2010 seguirá limitando (o, por lo menos, haciendo que sea más costoso) el acceso del gobierno a los mercados internacionales".