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"No me drogué, me cortaron las piernas", dijo Diego Maradona el 30 de junio de 1994. Cinco días antes Argentina había vencido a Nigeria por 2 a 1 en el segundo partido del Mundial de Estados Unidos 94. En el medio, se detectó que su análisis de orina había dado doping positivo por efedrina. La AFA retiró al "10" de la competencia por pedido de la FIFA y puso fin a su carrera con la Selección.

En El último Maradona: cuando a Diego le cortaron las piernas, Alejandro Wall y Andrés Burgo develan la verdadera historia detrás de ese hecho y lo que ocurrió en esas 48 horas entre Boston, lugar de concentración del conjunto nacional, y Dallas, donde jugaría ante Bulgaria el último encuentro de la fase de grupos.

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Desde ese día circularon diferentes versiones sobre qué había consumido el futbolista; señalaban desde gotas nasales hasta de un cóctel casero o un bloqueador para la cocaína. También se instaló la idea del complot, sustentada en la particularidad de que una enfermera retiró al futbolista de la cancha, algo inédito hasta ese momento. Todo era falso, pero todavía muchos creen en algunas de esas versiones que circularon en junio de 1994.

Maradona trabajaba con el fisicoculturista Daniel Cerrini, con quien se sometió a un plan para bajar de peso con suplementos dietarios; uno de ellos, el Ripped Fuel, contenía efedrina, una de las sustancias prohibida por la FIFA. ¿Negligencia, descuido o responsabilidad compartida? Esa es la pregunta que intenta responder El último Maradona.

"Es el momento más triste del deporte argentino", explicó Alejandro Wall a Infobae. "Del mundo hay dos dopings emblemáticos: el de Ben Johnson en Seúl 88 y el de Maradona en Estados Unidos 94. Uno es la disciplina más importante de los juegos olímpicos (los 100 metros) y el otro porque es Diego", agregó.

Es el momento más triste del deporte argentino

En el libro los autores cuentan detalladamente y con un tono de policial de suspenso qué pasó en esos días, reconstruyendo cómo fueron los meses previos en la preparación del "10" y quiénes eran todos los implicados en el caso. "Desde el comienzo uno espera que Maradona se salve", comentaron los autores sobre la trama.

"Hay una cuestión de que las cosas en el fútbol quedan en el vestuario, en la cancha o en el lugar donde se reúnen los dirigentes. El fútbol es de todos y por eso tratamos de averiguar qué pasó ahí, contar un poco más de un hecho que nos afectó a todos, que forma parte de la historia del fútbol argentino y del cual sólo había mitos", sostuvo Andrés Burgo.

Para Wall, a partir de este hecho se podían contar otras cosas que están alrededor, sobre todo, cómo se teje el poder en el futbol mundial y argentino. "Si bien contamos el hecho, el libro es sobre el poder en el fútbol", indicó.

Maradona, la FIFA y Estados Unidos

En aquel Mundial, Diego volvía al fútbol luego de varios problemas personales y mostró su mejor nivel en los dos primeros partidos –con un gol a Grecia incluido–, pero luego de que expresara su simpatía por Fidel Castro, el Che Guevara y Cuba, mucho se dijo sobre un posible complot en su contra.

Un ejemplo de eso es que Joseph Blatter, entonces secretario general de la FIFA, hizo una contraprueba en un laboratorio en Suiza para despejar las dudas sobre una supuesta conspiración sobre el jugador. "Eso no se puede pensar con ningún otro futbolista", explicó Wall.

"La FIFA primero le vio la cara y luego decidió"

"Hay un error de Maradona, inadmisible, falto de profesionalismo, que es el doping. Mucha gente empezó a decir a partir de este hecho: 'Como jugador, un fenómeno; pero como persona, no tanto'", indicó Burgo, para marcar que el análisis positivo agudizó una división entre los defensores y detractores del "10".

Un punto central de la historia es la postura de la FIFA, que forzó a la AFA a retirar al futbolista pero recién le impuso una pena –de 15 meses– en agosto. "Es llamativo lo elástico de las reglas de la FIFA: tenía cuáles eran las sustancias prohibidas pero no especificaba el castigo, que podía ir de un partido a de por vida", ejemplificó Wall.

"Ahí es donde se juega la figura de Diego, la FIFA primero le vio la cara y luego tomó una determinación", agregó.

Burgo destaca la postura del entonces presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, quien en una conferencia de prensa en esos días de 1994 dijo: "Este país gasta miles de millones en combatir las drogas, cómo vamos a dejar pasar este caso". "En realidad era un suplemento vitamínico de venta libre en ese momento en Estados Unidos, no era una droga", manifestó el autor.

Veinte años no es nada

El 25 de junio Argentina se enfrentará con Nigeria en el tercer partido del Grupo F en Porto Alegre, el mismo día que en 1994 Maradona jugó su último partido en un Mundial ante el mismo rival pero 20 años después.

"En 20 años todos fuimos cambiando, los jugadores de esa época, los técnicos, los periodistas, los hinchas, las personas. Lo que me sorprende es que el único que más o menos sigue igual es (Julio) Grondona, o al menos sigue en el mismo cargo, es una pintura del fútbol argentino", manifestó Burgo a Infobae.

Para Wall, que en 1994 era un adolescente que lloró cuando Diego fue retirado del Mundial y sintió el mismo golpe después cuando revisaba archivos, escribir el libro fue como revivir todo. "Me había quedado con una gran idea de una conspiración, nada específico, pero suponía que algunas cuestiones que habían sucedido las daba por ciertas", dijo.

"Lo de la enfermera sacando a Diego, algo que nunca habíamos visto, fue uno de los grandes mitos. Tenía esa sospecha que me llevaba a pensar que algo atrás de todo esto había, y cuando empezamos a investigar nos dimos cuenta de que no era así. Pero todavía hoy cuando lo contás hay gente que no lo quiere creer", agregó.

El último Maradona: cuando a Diego le cortaron las piernas, de Alejandro Wall y Andrés Burgo (Aguilar).