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Lentamente pero sin pausa, el Ejecutivo avanza en el fortalecimiento de los lazos con la Federación de Rusia. Parte de ese intercambio es la oficialización del nombramiento de Pablo Anselmo Tettamanti como embajador argentino, luego de que el gobierno de Vladimir Putin le concediera en marzo el protocolar beneplácito de estilo –o visto bueno– para ejercer esa función.

La designación fue publicada hoy en el Boletín Oficial, a través del Decreto 447/2014. Con esa medida, el emisario ya está en condiciones de representar formalmente al país.

Tettamanti es un diplomático de carrera, que se desempeñaba como director de Organismos Internacionales de la Cancillería. Ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores por concurso y cumplió funciones en la Misión Permanente ante las Naciones Unidas, en las embajadas argentinas en Estados Unidos y en Gran Bretaña. Es abogado de la UBA y cuenta con un doctorado en derecho público.

La designación no es caprichosa. El flamante embajador estará a cargo de conducir el cada vez más fluido diálogo con el gobierno ruso.

En el plano político, varios fueron los guiños de cooperación. El último de ellos lo concedió la Argentina, cuando –contrariando a la mayoría del pleno se abstuvo de rechazar el referéndum de Crimea en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en sintonía con el bloque del Mercosur. Significativa fue la conversación telefónica que entonces mantuvieron Putin y Cristina Kirchner. El llamado puso de manifiesto el contraste con la estrategia inicial argentina, que había apoyado la impugnación de la anexión de la península en el Consejo de Seguridad. Del lado de Moscú, tampoco fue menor la amnistía otorgada a los activistas de Greenpeace, detenidos por participar de una protesta contra la petrolera rusa Gazprom. Entre el grupo de ambientalistas se encontraban los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi.

Más importantes, sin embargo, son los beneficios económicos que deja la relación. Según datos de la Cámara Argentino Rusa, el comercio bilateral alcanzó los u$s2627 millones el año pasado. Se trata de un crecimiento del 30% en comparación con 2012, cuando el flujo mercantil totalizó en u$s1989 millones.

Mayoritariamente, Argentina exporta a las gélidas tierras de Putin frutas frescas, cítricos, carnes, despojos comestibles, lácteos, maní, frutas disecadas, mostos y bebidas alcohólicas. Las importaciones, en cambio, se concentraron en mercancías de alto valor agregado, como reactores nucleares, vehículos, productos farmacéuticos y tecnologías.

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