AFP 163
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En el último año se han intensificado los enfrentamientos entre las fuerzas mexicanas y los grupos narcotraficantes. El golpe más fuerte se dio el pasado 22 de febrero con la caída de Joaquín "el Chapo" Guzmán, el narco más buscado del mundo. Sin embargo, la lista es más extensa y el gobierno de Enrique Peña Nieto logró descabezar a otros dos líderes de los principales cárteles de la droga.

El primero de la lista es Miguel Ángel Treviño Morales, o Z40, líder del cártel de los Zetas, quien fue capturado en julio de 2013.

Los otros casos se dieron en seguidilla. El 22 de febrero fue detenido El Chapo, líder del cartel de Sinaloa, mientras que días después, el 9 de marzo, llegó el turno de Nazario Moreno, más conocido como "El Chayo", cabecilla de Los Caballeros Templarios y a quien se había dado por muerto en 2010.

Este lunes, las fuerzas mexicanas volvieron a golpear al cártel de los Templarios al capturar a Enrique "Kike" Plancarte, quien sucedió a "El Cayo" al frente del grupo tras su caída.

Muchos han criticado al presidente Peña Nieto desde su llegada al poder, a quien acusaron de haber aplicado políticas más flexibles que su antecesor, Felipe Calderón. Roberto Arnaud, consultor en seguridad nacional, análisis estratégico y crimen organizado, en cambio, en diálogo con la BBC consideró que el presidente mexicano le dio continuidad a la política de Calderón, pero con algunos cambios significativos.

"Primero, el manejo de la lista de blancos prioritarios es menos 'pública' que en la administración calderonista. La primera vez que supimos sobre esta lista fue en agosto pasado, cuando (el secretario de Gobierno) Miguel Osorio Chong declaró que de los 122 criminales que la integraban, se había 'neutralizado' ya a 54, pero antes de eso se desconocía su existencia", explicó Arnaud.

"Con Calderón se sabía quién integraban la lista y quién ya había sido detenido", completó.

Otra diferencia que resalta el especialista en la materia es la extensión de la lista de "buscados". En la actual gestión de Peña Nieto figuran 122 criminales; durante la administración de Calderón, en tanto, había 37.

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Arnaud explica que el presidente mexicano ha incluido a "operadores de segundo y tercer nivel, como contadores, abogados, lugartenientes jefes regionales". "Este aspecto es muy relevante, pues se toma en cuenta a los posibles sucesores de los capos y muestra mayor perspectiva sobre las consecuencias del descabezamiento de los carteles", señala.

José Luis Piñeyro, experto en Fuerzas Armadas y Seguridad, coincide en que Peña Nieto no ha implementado grandes cambios con respecto a las políticas adoptadas por Felipe Calderón para combatir al narcotráfico.

"Hay que recordar que la práctica favorita durante Calderón era descabezar a los cárteles bajo el supuesto de que estos se iban a atomizar, a volver minicarteles y perder fuerza", recordó.

Piñeyro sostiene que estos golpes a los grandes cárteles "dará surgimiento de una nueva estructura criminal en México". Para el especialista, esto representará nuevos retos y amenazas para el Estado, tal como ocurrió en Colombia con los bacrim.

Un nuevo obstáculo que se le presentó en el camino al gobierno mexicano en el último año es la creación de las autodefensas en el estado de Michoacán, un grupo de civiles que se armó para combatir los abusos cometidos por el cartel de los Caballeros Templarios.

Con el objetivo de evitar más enfrentamientos armados, el gobierno de Peña Nieto llegó a un acuerdo con estos grupos para que operen, de manera temporal, como guardias rurales.

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"Con respecto a Michoacán, me parece que en especial las detenciones de capos se han vuelto un punto prioritario para el gobierno federal porque el descabezamiento de Los Caballeros Templarios es una de las demandas principales de las autodefensas", analizó Arnaud.

¿Golpe al narcotráfico?

Además del incesante seguimiento de las fuerzas mexicanas a los grupos narcotraficantes, el medio británico plantea el interrogante de si las medidas implementadas por el presidente Peña Nieto están afectando al negocio del narcotraficante.

"El narcotráfico es un negocio muy redituable que difícilmente se puede acabar con golpes militares, porque en ciertas regiones de México es una forma de vida", explicó Piñeyro, quien agregó que en la actualidad "no aparecen los cómplices civiles, militares que necesariamente el narcotráfico tiene".

"La política de detenciones es uno de los componentes de la estrategia de seguridad, y me preocupa que se esté convirtiendo cada vez más en un elemento preponderante por encima de la prevención del crimen o el fortalecimiento institucional (sobre todo a nivel local). Esto es quizás porque a la luz de los malos resultados en otras áreas de la seguridad, éste sea el único indicador que muestra un avance", concluyó Arnaud.