Un cabo de la policía bonaerense fue condenado ayer a 12 años de prisión por el homicidio de una nena de 12 años cometido en 2000, cuando fue alcanzada por un balazo disparado por el efectivo contra un delincuente que escapaba en un auto en la localidad bonaerense de Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero.

La sentencia, dictada por el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín, alcanzó al suboficial de la policía Francisco Talavera, quien fue hallado culpable del homicidio simple de Gisella Barreto, por el que deberá purgar una condena de 12 años de prisión.

Los jueces consideraron probado que Talavera disparó sin justificación contra el auto en el que escapaba un delincuente, ya que quedó acreditado que no existió tiroteo previo que fundamentara esa acción en la puerta de un hospital -el Boccalandro, de Tres de Febrero- en ese momento repleto de gente.

Además, el tribunal descartó de plano la versión policial del enfrentamiento y consideró probado que el policía hoy condenado "plantó" pruebas para desviar la investigación.

Junto a Talavera llegó también a juicio el suboficial de la bonaerense que ese día lo acompañaba, Carlos Blas Valdéz, quien fue absuelto por el crimen, aunque será juzgado en otro debate por el encubrimiento, añadieron las fuentes.

La sentencia dictada por los jueces de San Martín se correspondió con el pedido de pena solicitado durante los alegatos por el fiscal del juicio, Mariano Gramático, quien había requerido 12 años de prisión por el delito de homicidio simple.

Los magistrados dispusieron además que Talavera quede inhabilitado por 10 años para utilizar armas de fuego.

La querella, representada por el abogado de la familia Barreto, Daniel Gillert, había pedido al Tribunal una condene para Talavera de 18 años de prisión y, si bien la pena fue menor, se mostró hoy conforme con el fallo.

"Es lo que esperábamos porque quedó desvirtuada la versión oficial de la policía sobre el enfrentamiento y se acreditó que Talavera fue el autor material del crimen, al disparar sin motivo y en la puerta de un hospital repleto de gente contra un auto en el que huía un ladrón que no había disparado", manifestó el abogado Gillert tras conocer la sentencia.

El letrado manifestó además su conformidad con las pruebas recolectadas en el debate que indican que fueron los propios policías quienes al darse cuenta de lo que habían provocado dispararon contra los vidrios de su patrulla para simular un enfrentamiento.

Tanto el fiscal como los abogados de la familia Barreto habían pedido en los alegatos que el otro policía, Valdéz, fuera absuelto por el homicidio y juzgado por el encubrimiento, lo que sucederá en breve.

En tanto, las defensas de ambos policías imputados solicitaron las absoluciones, y puntualmente la de Talavera pidió subsidiariamente que si se lo condena se lo haga por homicidio culposo y no simple.

Si bien Talavera había llegado libre al juicio, los magistrados dispusieron al inicio del debate su arresto, teniendo en cuenta que en los últimos meses dos policías bonaerenses que llegaron a juicio en libertad huyeron antes de las sentencias y aún están prófugos.

Gisela Barreto, de 12 años, murió baleada el 28 de enero de 2000 cuando caminaba junto a una prima y amigos por ruta 8 y Pilcomayo, de Loma Hermosa, cuando Talavera disparó contra un auto en el que huía un delincuente.