Un amigo suele decir: "Como soy pobre, compro en Miami", aludiendo a la diferencia abismal de los precios de la Argentina y los del mundo, especialmente en tecnología, indumentaria, calzado, etcétera. Los ya famosos tours de compras de argentinos a Chile tienen que ver con la misma lógica, pues en aquel país los productos son salvajemente más baratos. ¿Esto se da de forma mágica? No, es consecuencia de la política deliberada de aquel país para que sus ciudadanos disfruten del ingreso de productos del mundo con un derecho de importación cercano a cero.

La anunciada reducción de los impuestos a la importación de computadoras, notebooks y tablets, que elimina el arancel del 35% y del 12% para los componentes, ha desatado una encendida polémica. ¿Es bueno o malo para los argentinos? ¿Destruye o crea empleos?

Desde quienes se oponen a la medida se afirma que esta es negativa, pues las computadoras importadas (supuestamente mejores y más baratas) destruirían empleo nacional. La otra visión es que la restricción a la importación de computadoras, notebooks y tablets encarece el producto en el mercado local como consecuencia de los mayores impuestos y la restricción de la oferta derivada del castigo a la importación. Más impuestos a la importación, computadoras más caras. ¿Cuál es la consecuencia? Los consumidores deben utilizar una porción mayor de sus ingresos para la adquisición de estos bienes.

Entonces, la eliminación del derecho de importación sobre las computadoras tendrá varios efectos: 1) baja del precio y alineación con precios globales; 2) acceso para gente que no podía tener una computadora; 3) porción menor de los ingresos dedicada a la compra para gente que podía acceder a la computadora, por lo que liberará recursos para ser utilizados en otras áreas de la economía. Señalemos que el derecho de importación es una parte importante del llamado "costo argentino", pero no el único factor (con lo cual tal vez Chile y Miami, por citar dos casos mencionados, continúen siendo más baratos).

¿Cuál es la consecuencia de pagar el doble o el triple que en el mundo una computadora, una tablet o una notebook? Diversas, pero, claramente una de las salientes es que —como decíamos antes— los más pobres no puedan acceder a tecnología, por lo que se quedan fuera del mercado tecnológico. A partir de la nueva medida una porción más de argentinos podrá acceder a la tecnología.

En un momento de la humanidad en el que la tecnología es el gran motor del crecimiento, un país como Argentina no puede darse el lujo de correr esta carrera con computadoras caras, pesadas, viejas, grandes (de hecho, el celular está reemplazando lentamente a la computadora, las redes sociales al mail, etcétera), con lo que carga una mochila de plomo que le resta competitividad a toda la economía.

Computadoras, notebooks y tablets más caras perjudican más a los sectores de menores recursos, a aquellos que no pueden comprar este producto al precio actual, pero sí lo podrán hacer al precio con impuesto a la importación cero.

 

@martinsimonetta

 

El autor es director ejecutivo de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.