Fotografía de una iglesia ortodoxa durante un eclipse solar parcial en la ciudad de Volozhin, Belarus (Reuters/The Washington Post)
Fotografía de una iglesia ortodoxa durante un eclipse solar parcial en la ciudad de Volozhin, Belarus (Reuters/The Washington Post)

En 1994, Doug Duncan estaba de pie en el Altiplano de Bolivia con un grupo de compañeros astrónomos. Los científicos habían ido a presenciar un eclipse total. Sus miradas se voltearon hacia el cielo cuando la totalidad del fenómeno se acercó. Hasta que una mujer empezó a gritar: "¡Mirad abajo! ¡Mirad abajo!"

"Todavía puedo oír su voz" recuerda Duncan, director del Planetario Fiske de la Universidad de Colorado. "Así que miramos hacia abajo y habían llamas por todos lados", explica.

Estuvieron rodeados de esos animales, pero no por mucho tiempo. Después de unos minutos, la sombra de la luna de 112 kilómetros de ancho pasó y la luz regresó a la meseta. En ese momento, las llamas formaron una especie de procesión y se marcharon. Duncan, que ha sido testigo de 10 eclipses solares totales, dijo que todavía no tiene ni idea de dónde vinieron esos animales ni tampoco pudo ser capaz de dar una explicación lógica a su comportamiento. Pero, aunque él es un científico que sabe más sobre el espacio que de camélidos, sí que admite que la forma en la que actuaron era bastante extraña.

Un perro se protege del eclipse solar en Regent Park, Londres (AP/Kirsty Wigglesworth/The Washington Post)
Un perro se protege del eclipse solar en Regent Park, Londres (AP/Kirsty Wigglesworth/The Washington Post)

Otra vez, en las Islas Galápagos, Duncan observó cómo un grupo de ballenas y delfines salían a la superficie y empezaban a cruzar frente a la nave, justo cinco minutos antes del eclipse. Veinte minutos después del regreso del Sol, y con la seguridad de que no se había acabado el mundo, los mamíferos marinos desaparecieron, al igual que las llamas bolivianas.

Hay un montón de historias de este tipo, informes anecdóticos de animales que se comportan de una forma extraña en los momentos anteriores y posteriores a un eclipse solar. Algunos dicen que cuando la Luna se coloca frente al Sol y el mundo se oscurece, tal y como ocurrirá en todo Estados Unidos el próximo 21 de agosto, los pájaros dejan de cantar y las vacas y los caballos comienzan a regresar a sus graneros como si fuera la hora de acostarse.

Estas son las observaciones que se suelen hacer, según explica Angela Speck, directora de Astronomía de la Universidad de Missouri. "No importa que pase en una zona rural o en la ciudad", agrega.

(Archivo)
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Cuando empiezas a buscar investigaciones más rigurosas sobre el efecto en el comportamiento de los animales durante los eclipses, lo cierto es que los hallazgos son más bien escasos.

La cosa es que en el mundo se produce un eclipse solar aproximadamente cada 18 meses, dependiendo de dónde y cuándo la Luna se cruza por los rayos del Sol. Por esa razón, estudiar el comportamiento de los animales durante un eclipse resulta bastante difícil. Los mejores experimentos requieren que los científicos controlen variables y repitan la prueba muchas veces para evaluar su validez. Pero, incluso si tuviéramos algunas observaciones muy buenas sobre los alces, el próximo eclipse solar no será hasta julio de 2019 y su totalidad se producirá en Chile y Argentina, donde no habitan alces.

Dicho todo esto, los científicos están acostumbrados a aprovechar al máximo las condiciones imperfectas del estudio. Este año, los avances tecnológicos nos pueden ayudar a recopilar datos como nunca antes sobre criaturas que experimentan el eclipse. De hecho, los científicos esperan que los ciudadanos también aporten información y datos al estudio. Tú también puedes hacerlo.

Todo lo que tienes que hacer, dicen, es descargarte la aplicación iNaturalista. Es un programa creado por la Academia de Ciencias de California que permite a cualquier persona tomar una foto de un animal (incluso de una planta) para tratar de identificarlo. Otros usuarios, incluyendo expertos, sopesan si la identificación es correcta o no. Es como una especie de Pokémon Go, solo que estás tratando de "atrapar" a las criaturas reales en vez de hacerlo con Charizards y Vaporeons.

(Getty)
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El día del eclipse, la app contará con un menú especial que te permitirá registrar observaciones antes, durante y después del evento astronómico. Simplemente debes mantener un ojo para observar cualquier comportamiento interesante o inusual y subir algunas fotos mientras disfrutas del espectáculo.

"Esperamos que esta sea una forma para que la gente curiosa haga observaciones y piense cómo la conducta animal está relacionada con el Sol", afirma Rebecca Johnson, coordinadora científica de la Academia de Ciencias de California.

Johnson avanzó que los miles de documentos que se recojan en este proyecto especial, llamado Life Responds, podrían permitir a los científicos establecer una línea de base de comportamiento que pueda medir los efectos de los futuros eclipses. Gracias a estos datos (algo que no se había hecho nunca antes) se pueden empezar a reconocer patrones y sacar conclusiones.

"La idea de la ciencia, por supuesto, es convertir algo anecdótico en datos reales que se puedan estudiar", añade Michelle Thaller, subdirectora científica de comunicaciones de la NASA, que también se ha involucrado en el proyecto Life Responds.