El Reino Unido rechazó este miércoles trasladar a Roma al bebé británico Charlie Gard, cuya desconexión de los soportes médicos fue autorizada por la justicia europea luego del ofrecimiento de un hospital administrado por el Vaticano, alegando "razones legales".

Así lo comunicó telefónicamente el jefe de la diplomacia británica, Boris Johnson, a su homólogo italiano, Angelino Alfano, según el ministerio italiano. Durante la conversación, Italia formalizó la proposición hecha por el centro pediátrico Bambino Gesú, dependiente del Vaticano, el pasado 3 de julio, pero se encontró con la negativa británica oficial, que expresó "gratitud y agradecimiento" por la oferta.

El centro médico había comunicado ayer estar "preparado" para acoger a Charlie Gard, argumentando que "defender la vida humana, sobre todo cuando está herida por la enfermedad, es un compromiso de amor que Dios confía a cada hombre".

Además, el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, había dicho a medios locales que la Santa Sede haría lo que estuviera en sus manos para superar los obstáculos legales que impiden el traslado del pequeño Charlie.

El menor padece una rara enfermedad genética, una variedad grave de encefalopatía mitocondrial que le ha causado daño cerebral y le impide respirar por su cuenta o mover sus extremidades.

La negativa que dio el Reino Unido al traslado del bebé a Roma se basa en la resolución del pasado 28 de junio del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que respaldó la decisión de la Justicia británica de dar una muerte digna al bebé de diez meses y rechazó así el recurso de los padres, Christopher y Constance Gard.

Los padres recurrieron al tribunal europeo cuando los tribunales británicos autorizaron que Charlie fuera privado de la respiración artificial argumentando que el país había vulnerado su derecho a la vida, al oponerse el Great Ormond Street Hospital de Londres a un tratamiento experimental en Estados Unidos.

La institución médica, tras el fallo, expresó: "Nuestra prioridad es proporcionar a los padres toda la ayuda posible mientras nosotros preparamos las próximas etapas". Además, resaltó que el hospital "no se apresurará a modificar el tratamiento que recibe Charlie".

Por su parte, el papa Francisco ha pedido que se permita a los padres del bebé "tratarle hasta el final".

Según los médicos, Charlie, que sufre de una enfermedad que causa un debilitamiento de los músculos y de la que se conocen solo 16 casos en todo el mundo, tiene daños cerebrales irreversibles y no puede ver, oír o moverse.

Con información de EFE

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