
Los ocho miembros de la Cruz Roja atacados este miércoles en Afganistán eran todos de nacionalidad afgana y estaban en una misión para ayudar a las poblaciones rurales de la inestable región de Jawzjan, en el norte del país.
Tras la muerte de seis de ellos, todos de nacionalidad afgana, la organización está ahora en vilo por la suerte de dos desaparecidos, que se teme fueron capturados por uno de los grupos que se disputan la zona.
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"No sabemos quiénes fueron ni por qué lo hicieron", dijo, en diálogo con Infobae desde Kabul, el jefe de prensa y vocero de la organización en Afganistán, Thomas Glass.
El vocero dijo que tampoco saben si los dos hombres fueron raptados. "Lo único que sabemos es que están desaparecidos", afirmó. "Esperamos encontrarlos sanos y salvos. Los estamos buscando".
Glass contó que el convoy de la organización -compuesto por tres chóferes y cinco oficiales de campo- estaba en una misión de "distribución de víveres" a los pueblos de la región de Jawzjan, en particular para ayudar a los granjeros en las comunidades locales a alimentar y cuidar sus animales.
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Si bien la zona es peligrosa, los operadores de la Cruz Roja conocen bien el territorio y los grupos que allí se mueven, dijo Glass. "Es una área rural que conocemos bien, donde la gente nos conoce bien y en la que hemos trabajado otras veces", explicó el vocero. "Por eso estamos devastados".
"En la zona hay diferentes facciones armadas en conflicto", explicó Glass. "Pero tenemos contactos con ellas y cuando nos movemos se lo notificamos, estamos en contacto con todos". Aunque, agregó, "es muy difícil saber quién controla qué".
Preguntado sobre quiénes pudieron estar detrás los asesinatos, Glass dijo que no podía dar información sobre los grupos que dominan esa zona.
Por otra parte, la Cruz Roja no es ajena al vasto y complejo territorio afgano, ya que es la única organización que ha tenido una presencia constante en ese país durante los últimos 30 años, explicó Glass.
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Sin embargo, el vocero reconoce que cuando se trabaja en zonas de conflicto nunca se está completamente libre de riesgos.
"Nunca tomamos riesgos innecesarios y siempre tomamos todas las precauciones, pero desafortunadamente, éste es uno de los riesgos de trabajar en una organización humanitaria en un lugar como este", dijo.
"Nuestro trabajo en los últimos años ha sido blanco de ataques en otras partes del mundo y Afganistán no ha sido la excepción", concluyó Glass.
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