El presidente chino Xi Jinping presentó este martes en Davos su visión económica frente a unas élites mundiales sacudidas por la creciente hostilidad de la opinión pública ante la globalización, lo que contribuyó a llevar a Donald Trump a la Casa Blanca y el triunfo del Brexit en el Reino Unido, y aseguró que "nadie saldrá ganador de una guerra comercial".

En sus primeras declaraciones, el mandatario chino resaltó que "no tiene sentido" culpar a la globalización de todos los problemas que enfrenta el mundo, como la crisis migratoria. En cambio, apuntó contra la "excesiva búsqueda de ganancias" y una regulación fallida como orígenes de la crisis financiera, e indicó que fueron la guerra, el conflicto y los cambios políticos los que desataron la crisis migratoria.

En cuanto al proteccionismo, corriente que ha ganado fuerza en los últimos tiempos, el líder chino indicó que la economía global "es un gran océano del que uno no puede escapar". Por ello, resaltó que el mundo debe decir "no" a tal corriente.

"Cualquier intento de cortar el flujo de capitales, bienes y personas entre economías, y redirigir las aguas hacia lagos aislados, simplemente no es posible", remarcó. En ese sentido, dijo que "las puertas de China permanecerán abiertas" y deslizó que la economía global necesita del gigante asiático.

Sin embargo, advirtió que no se ha alcanzado el crecimiento sostenible, debido a la regulación inadecuada de los mercados financieros. Por ello, indicó que es necesario realizar "profundos" cambios, ya que dicho sector no se ha mantenido al ritmo de evolución de otros sectores, y dijo estar preocupado de la desigualdad de la distribución de la riqueza.

A la expectativa de lo que pueda comentar Donald Trump, el mandatario indicó que "nadie saldrá como ganador en una guerra comercial", escenario que podría desatarse si las potencias mundiales toman represalias ante el aumento de aranceles, y prometió no realizar devaluaciones competitivas de su moneda. "La Historia es escrita por los valientes. Al enfrentar adversidades, no se debe culpar a otros ni retirarse", agregó.

También, urgió a los países el cumplimiento y permanencia en el Acuerdo de París sobre el cambio climático, al que Trump ha mostrado reparos.

En tanto, Xi sorprendió al abrir su discurso citando a un autor estadounidense, Charles Dickens. "Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos", recitó, antes de repasar los problemas que enfrenta el mundo.

Sobre la economía de su país, Xi indicó que ha ingresado a una "nueva normalidad", pero sus fundamentos permanecen inamovibles.

El discurso inaugural de Davos marcó también la primera presentación de un mandatario chino en el foro suizo, en donde están reunidos hasta el viernes unos 3.000 dirigentes económicos y políticos de todo el mundo.

Estará ausente sin embargo el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que el viernes asumirá la presidencia y que construyó su éxito electoral fustigando el librecambismo. Un miembro del equipo de transición del presidente electo, el asesor Anthony Scaramucci, tomará la palabra dos horas después del presidente Xi.

Europa, por su parte, está enfocada en sus propios problemas, desde el Brexit y los ataques de milicianos a una serie de las elecciones este año en la que los candidatos antiglobalización podrían anotar ganancias.

Esto ha dejado un vacío que China parece deseosa de llenar. "No es casualidad que Xi haya elegido este año para hacer el viaje a la montaña mágica", dijo Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, una consultora de riesgo político en Estados Unidos.

Desde hace casi 50 años, Davos reúne a dirigentes de empresas, jefes de gobierno, políticos, artistas, una élite globalmente afín al libre intercambio bajo todas sus formas.

En la estación de esquí de los Alpes suizos debaten las orientaciones del mundo y hablan discretamente de negocios. Pero esta nueva edición tiene un sabor particular dada la hostilidad creciente de una parte importante de la población occidental a la globalización, en particular en la clase media.

Como cada año antes del foro, la ONG Oxfam publicó su tradicional estudio sobre las desigualdades, que explica este año que los ocho hombres más ricos poseen tanto como la mitad más pobre del planeta.

Según un estudio de la consultora de relaciones públicas Edelman, la confianza en los gobiernos, empresas, medios y organizaciones no gubernamentales cayó en 28 países estudiados. Es una "implosión de la confianza", según el jefe Richard Edelman.

"Luego de 30 años de beneficios récord, el mundo de los negocios tenía la posibilidad de ofrecer prosperidad a todos, pero falló y paga ahora el precio político", según la federación sindical internacional UNI Global Unioni, cuyo jefe, Philip Jennings, acostumbra a asistir a Davos.