El traductor del ejército de EEUU Nayyef Hrebid y el soldado iraquí Btoo Allami se enamoraron en plena Guerra de Irak. Y después de eso, debieron librar otra batalla, que duró 12 años, para poder vivir juntos y que fue plasmada en el documental Out of Irak (saliendo de Irak).

Según detalla un artículo de la BBC Mundo, al estallar la guerra en el año 2003, Nayyef Hrebid acababa de graduarse con un título en Bellas Artes. Como no podía encontrar trabajo, decidió anotarse para servir como traductor del ejército de Estados Unidos. Así fue como llegó a Ramadi.

Hrebid era gay, pero lo mantenía en secreto. Las relaciones entre personas del mismo sexo son tabú en Irak y los homosexuales corren el riesgo de ser víctimas de ataques violentos.

Fue una misión para expulsar a los insurgentes del hospital local la que les dio a los dos jóvenes la oportunidad de conocerse. "Después de las patrullas, acostumbrábamos regresar a la casa de seguridad y un día Btoo me invitó a comer y conversar con él y los otros soldados", recuerda Hrebid.

Tres días después de esa cena, Hrebid y Allami encontraron una excusa para salir y conversar a solas. Se sentaron en un estacionamiento a oscuras, lleno de Humvees estadounidenses. Desde entonces, la relación avanzó y ambos empezaron a pasar cada vez más tiempo juntos.

En el año 2009, cuando la relación ya estaba consolidada, Hrebid decidió pedir asilo en EEUU, pues su trabajo con el Ejército estadounidense había hecho su permanencia en Irak demasiado peligrosa.

"Creía que me podía ir y que sería fácil postular para que Btoo me alcanzara luego", explica.

“Sabía que si nos quedábamos en Irak no tendríamos futuro: íbamos a terminar escondiéndonos por el resto de nuestras vidas”

"Y sabía que si nos quedábamos en Irak no tendríamos futuro: íbamos a terminar casados con alguna mujer y escondiéndonos por el resto de nuestras vidas", explicó a la BBC Mundo.

A Hrebid se le concedió el asilo y se estableció en Seattle. Pero sus intentos por conseguir una visa para que Allami pudiera ir a encontrarlo no tuvieron éxito.

Sin embargo, tras varios esfuerzos fallidos y con la ayuda de un amigo de Hrebid –Michael Failla, un ministro de la Iglesia de la Vida Universal, en Seattle–, Allami consiguió escapar a Beirut. "No fue una decisión fácil, pues tenía un contrato de 25 años con el Ejército y era el único sostén de mi familia", cuenta el ex soldado.

Allami solicitó asilo vía la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), pero su visa de turista se venció antes de que resolvieran su caso.

Como migrante ilegal, tenía que mantenerse lejos de soldados y retenes para evitar que lo enviaran de regreso a Irak. Mientras esperaba por la decisión de ACNUR, Allami consiguió una entrevista en la embajada de Canadá en Líbano, y desde allí pudo volar a Vancouver en septiembre de 2013. Ahora solamente 225 kilómetros -y una frontera– separaban a la pareja.

"Yo viajaba todos los fines de semana a ver a Btoo y también todos mis días libres", dice Hrebid.

La pareja contrajo matrimonio en Canadá el día de San Valentín de 2014, lo que le permitió a Hrebid solicitar una visa estadounidense para Allami en su calidad de esposo. Y en febrero de 2015 la pareja fue invitada a una entrevista con el servicio de inmigración estadounidense en Montreal.

"El funcionario nos hizo tres o cuatro preguntas y después de unos 10 minutos le dijo a Btoo: 'Estás aprobado para vivir como inmigrante en EEUU'", cuenta.

Hoy viven juntos en un apartamento en Seattle. Hrebid, quien trabaja como gerente de un departamento de decoración de interiores, ya es ciudadano de EEUU.

Allami, quien trabaja como supervisor en un edificio, tiene una permiso de residencia y espera recibir la ciudadanía el próximo año.

"Ya no tenemos nada que esconder. Ahora puedo agarrarlo de la mano cuando caminamos por la calle", destaca Hrebid.

Out of Iraq fue estrenado en el festival de cine de Los Ángeles en 2016.