La activista y periodista iraní Narges Mohammadi ganó premios y reconocimiento mundial por su defensa de los derechos humanos, especialmente por su labor para poner fin a la pena de muerte contra menores de edad en la nación persa. Sin embargo, transcurrió el último año encerrada en una prisión, alejada de sus dos hijos, cumpliendo el resto de una condena de 6 años simplemente por su labor y manifestaciones pacíficas.

La situación empeoró en mayo de este año cuando un tribunal aumentó su pena a 16 años por encontrarla responsable de varios delitos relacionados con la "seguridad nacional". Poco importó a los jueces el cuadro médico de Mohammadi, quien padece de una enfermedad que afecta su control muscular.

Ya se cuentan por miles los ciudadanos persas que se han unido a las campañas de la ONU y otras organizaciones internacionales exigiendo la liberación de la activista. Mohammadi fue directora ejecutiva del Centro de Defensores de los Derechos Humanos en Irán (DHRC, por sus siglas en inglés), una organización presidida (desde el exilio) por la Nobel de la Paz Shirin Ebadi, que brinda asistencia legal a prisioneros políticos y apoyo a sus familias.

En redes sociales, bajo la etiqueta #FreeNarges, los apoyos a la periodista han llegado de todas partes del mundo, incluso de otras ganadoras del prestigioso premio de la Academia Sueca.

El régimen de los ayatollah ha sido duramente criticado por la comunidad internacional a causa de la represión generalizada contra cualquier forma de disidencia, lo cual ha implicado el arresto de activistas, periodistas y referentes reformistas en los últimos años. El gobierno británico se refirió a la detención de Mohammadi como "otro triste ejemplo de los intentos de las autoridades iraníes por silenciar a valientes defensores de los derechos humanos".

Por su parte, Amnistía Internacional denunció el encarcelamiento y la sentencia que pesa sobre Mohammadi como un "ataque total" a la libertad de expresión por parte del "abusivo" sistema de justicia penal persa.

"La sentencia de Narges Mohammadi es otro ejemplo escalofriante del uso iraní de cargos de seguridad nacional vagamente redactados para reprimir la libertad de expresión pacífica" señaló Philip Luther, director de AI para Medio Oriente y África del Norte.

"No hay duda de que está siendo injustamente castigada por su firme compromiso con los derechos humanos", agregó

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Otra de las voces que se alzó en pos de la pronta liberación de la activista fue la del periodista iraní Masih Alinejad, un prominente promotor de la derogación de la ley sobre el uso obligatorio del velo. "Narges es inocente, y la gente está llorando por ella", dijo Alinedjad a The WorldPost. "Queremos que sea libre, y esta es la única forma en que podemos llamar la atención de nuestro gobierno y la comunidad internacional".

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