Tallin, la capital de Estonia, sobre el Mar Báltico (Shutterstock)
Tallin, la capital de Estonia, sobre el Mar Báltico (Shutterstock)

Cómo mantener las ventajas y privilegios de pertenecer a la Unión Europea sin dejar de vivir en el Reino Unido es una pregunta que se hacen cientos de británicos tras el referendum del 23 de junio pasado.

Un pequeño país del báltico es el primero que se apuró en sacar ventaja del resultado: Estonia.

La razón principal es su programa de e-residency (residencia electrónica), que lanzó en 2014, diez años después de su ingreso en la Unión Europea, como una manera de promover la radicación de negocios en su territorio.

Una vez que alguien se convierte en un e-residente, puede establecer una compañía online en un día, administrarla de forma remota y completar toda su documentación digitalmente. Los impuestos estonios sobre sus ganancias serán cero por ciento.

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Desde que se votó el Brexit, el programa de e-residency lanzó una página web específica para hablarles directamente a los británicos: howtostayin.eu (cómo permanecer en la UE). Allí se lee: "El programa estonio de e-residency puede ayudarlo a hacer negocios en la Unión Europea mientras vive en el Reino Unido".

La nuevo web del programa de e-residency estonio, dirigida a los británicos
La nuevo web del programa de e-residency estonio, dirigida a los británicos

Desde el referéndum, el número de británicos postulantes al programa se multiplicó por diez, de acuerdo con Kaspar Korjus, uno de sus directores. Sólo en la semana siguiente al referendo, se presentaron 70 postulantes británicos, contó. Las compañías financieras y tecnológicas están especialmente interesadas porque "necesitan un pasaporte europeo y el euro para evitar las fluctuaciones monetarias", agregó.

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El programa atrajo, hasta ahora, unas 12 mil solicitudes personales y otras mil de empresas de 135 países. Estonia se está convirtiendo rápidamente en la princesa tecnológica de Europa: el 97% de las escuelas están online; desde 2000, las reuniones de gabinete son "sin papeles"; la mayoría de las áreas pobladas cuentan con Wi-Fi público; desde 2007 hay voto electrónico y el 94% de las declaraciones de impuestos se presentan online.

El gobierno estonio quiere diferenciarse, sin embargo, de los paraísos fiscales y asegura que su programa de e-residency no es un esquema para la evasión impositiva. Explica que los residentes y la compañías deben pagar impuestos a las ganancias en sus respectivos países de origen y que Estonia está comprometida a compartir esa información con las autoridades impositivas de cualquier país que se lo solicite.