Los principales frentes de conflicto militar de Estados Unidos
Los principales frentes de conflicto militar de Estados Unidos

"Cuando era joven todo el mundo solía decir que nunca perdimos una guerra. Ahora nunca ganamos y no peleamos para ganar. Tenemos que empezar a ganar guerras de nuevo", aseguró esta semana Donald Trump tras una reunión con gobernadores. En ese mismo discurso anunció que el primer proyecto de presupuesto que enviará su administración al Congreso incluirá un aumento de 54 mil millones de dólares en el gasto militar, que representa una suba del 9%, la más importante desde 2007. La inversión actual ronda los 600 mil millones de dólares, más de lo que suman los siete países que le siguen.

Lo que el presidente no aclaró es en qué posibles guerras está pensando, ni cuáles son las amenazas para las que Estados Unidos debe prepararse. Los especialistas en seguridad nacional consultados por Infobae no creen que sea inminente el inicio de un conflicto bélico, pero coinciden en cuáles son las principales fuentes de preocupación para el país.

"El mayor frente de conflicto de Estados Unidos es Medio Oriente en un sentido amplio. Si tuviera que adivinar con quién podría entrar en guerra el país diría que sería contra ISIS. Menos probable, aunque no imposible, sería con Irán", afirmó Daniel Bessner, profesor de política exterior estadounidense en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Washington.

ISIS es el principal objetivo militar de Estados Unidos
ISIS es el principal objetivo militar de Estados Unidos

El académico dijo que hay una disputa al interior de la coalición de gobierno, entre un ala militarista liderada por el asesor estrella de Trump, Steve Bannon, y otra que tiene un enfoque más tradicional en seguridad nacional, representada por el secretario de Defensa, James Mattis, y el principal asesor presidencial en el área, H. R. McMaster. "Es difícil saber quién se va a imponer en esa disputa de poder. Y es imposible imaginar qué es lo que está pensando Trump", dijo Bessner.

Para Hayat Alvi, profesora del departamento Asuntos de Seguridad Nacional del Colegio Naval de Guerra de Estados Unidos, "no se puede prever si la administración Trump está planeando iniciar una guerra". Pero, como la gran mayoría de los expertos, considera que los blancos más probables son actores no estatales: ISIS principalmente, pero también Al Qaeda y los talibanes.

"Eso no significa que no haya estados que puedan causar problemas en el futuro, como Irán y China —aclaró—. Como analista en asuntos de seguridad diría que además puede haber comodines capaces de causar crisis regionales y globales, como el Conflicto de Cachemira, que podría desencadenar una guerra entre India y Pakistán, dos países que tienen armas nucleares. En un escenario así, Estados Unidos tendría que intervenir para frenar la escalada".

En el caso de Irán, que lidera la lista de países con los que un enfrentamiento militar parece más factible, toda la atención está puesta en el acuerdo nuclear alcanzado durante la administración Obama. Si Teherán no cumpliera con lo establecido y decidiera reiniciar el programa de enriquecimiento de uranio que suspendió, entonces el gobierno estadounidense se vería presionado a tomar medidas.

El ayatola Ali-Khamenei, máximo líder de Irán
El ayatola Ali-Khamenei, máximo líder de Irán

El segundo país con el que más creció la tensión desde que asumió Trump es China. "Existe la posibilidad de una guerra accidental, considerando las demandas expansionistas chinas, el despliegue de buques de guerra en el Mar del Sur, y el rechazo inicial de Trump a sostener la política de 'una sola China', tratando a Taiwán como un estado independiente. Era algo que estaba vigente desde la Presidencia de Nixon, décadas atrás. Es cierto que Trump después tomó distancia de esa actitud, pero ponerse muy amigable con Taiwán puede alarmar a los chinos. Afortunadamente, los dos países están tan ligados entre sí en materia de comercio e inversiones, que una guerra afectaría mucho a ambas economías, y los dos lo saben", explicó Bruce Russett, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Yale.

El otro interrogante es Rusia. El enfrentamiento venía creciendo en los últimos años de la gestión Obama, pero la llegada del nuevo gobierno, de buen trato con Vladimir Putin, permitió una distensión que nadie sabe cuánto va a durar.

"Trump cree que puede manejar a Putin —continuó Russett—. Pero si se equivoca y Putin sigue actuando en función de sus demandas territoriales contra aliados de la OTAN, como los tres estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), las cosas se pueden salir de control. Nunca hay que olvidar que China, Rusia y Estados Unidos son los únicos países con grandes stocks de misiles intercontinentales con bombas H. Los accidentes pueden ocurrir. Y por supuesto no hay que olvidarse de Corea del Norte, un escenario muy impredecible".

El presidente chino, Xi Jinping (EFE)
El presidente chino, Xi Jinping (EFE)
 

La polémica por el estado de las Fuerzas Armadas

Detrás del alza presupuestaria en Defensa está la controvertida visión de Trump sobre el estado de las Fuerzas Armadas más poderosas del mundo. Para el mandatario es imperioso el aumento del gasto porque durante la presidencia de Obama fueron desfinanciadas y quedaron en condiciones tan deplorables que no pueden defender los intereses de Estados Unidos.

Sobre este punto no hay acuerdo entre los especialistas. Algunos consideran que efectivamente en los últimos años se debilitó el poderío militar estadounidense, y encuentran necesaria la inyección de recursos. Pero otros no lo ven así, considerando que su presupuesto sigue siendo tres veces más grande que el de China y siete veces más que el de Rusia, las potencias que más se le acercan.

"En mi opinión no está claro qué objetivos persigue la administración Trump con el incremento del gasto militar —dijo Alvi—. Las Fuerzas Armadas no están desfinanciadas, no son más pequeñas de lo que deberían ni están mal preparadas para enfrentar amenazas. Pero es cierto que el Departamento de Defensa de Estados Unidos es la burocracia más grande del mundo, y sus funciones y operaciones son lentas y por momentos ineficientes como consecuencia de ese tamaño. Estos problemas deben ser encarados, y si se lo hiciera exitosa y progresivamente, no sería necesario un aumento importante del financiamiento".

El presidente ruso, Vladimir Putin (Reuters)
El presidente ruso, Vladimir Putin (Reuters)

Estados Unidos tiene 1,3 millones de soldados regulares y 800 mil de reserva que integran la Guardia Nacional. A estos se suman los 750 mil agentes civiles que forman parte del Departamento de Defensa. Al margen de esta estructura está la CIA, que con un presupuesto de unos 40 mil millones también está abocado a la seguridad nacional.

"Nuestro presupuesto en defensa constituye más del 50% de los gastos discrecionales (los que no forman parte de las políticas que tienen costos fijos preestablecidos, como la seguridad social y la salud). En otras palabras, más de la mitad del dinero que el presidente puede destinar a programas domésticos e internacionales va para defensa", afirmó Melvyn Levitsky, embajador (ret.) y profesor de política internacional en la Universidad de Michigan.

Sin embargo, a pesar de la envergadura de los recursos destinados, Levitsky admite que hay algunas áreas que quedaron algo postergadas y que necesitan un refuerzo. "Nuestros militares afirman que el mantenimiento, la compra de nuevo equipamiento y el entrenamiento se han visto demorados, y esa es la principal razón por la que pidieron un aumento presupuestario. En cuanto al tamaño y la preparación de las Fuerzas Armadas creo que los reclamos son exagerados".

Charles J. Dunlap Jr., mayor general (ret.) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y director ejecutivo del Centro de Derecho, Ética y Seguridad Nacional de la Universidad Duke, aseguró que el Ejército cuenta con recursos insuficientes. "Las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen responsabilidades mundiales que son únicas, y que incluyen la defensa de un cuarto de la humanidad —dijo—. Tienen que estar preparadas para respaldar a todos los países que forman parte del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca".

Kim Jong Un, el impredecible líder supremo de Corea del Norte
Kim Jong Un, el impredecible líder supremo de Corea del Norte

El militar retirado dio algunos ejemplos de las áreas que enfrentan mayores dificultades. "Recientemente, el jefe de gabinete de la Fuerza Aérea señaló que su servicio es mucho más reducido de lo que era, y los hechos demuestran que el avión de guerra promedio tiene 27 años. Es más, algunos B-52 están volando en misiones de combate en Medio Oriente con más 50 años de antigüedad. Y se han gastado miles de millones de dólares para bombardear a ISIS, lo que obliga a reponer el suministro de armas".

Para Bessner no hay que buscar en necesidades objetivas la decisión de incrementar el gasto militar, sino en el juego político. "Es absurdo decir que las Fuerzas Armadas están desfinanciadas. Lo que busca Trump es contentar a su base electoral y a los sectores militaristas que falsamente afirman que al Ejército le faltan fondos".

Una suba desmedida del presupuesto militar podría traer consecuencias negativas para la vida doméstica de Estados Unidos y para el resto del mundo. "El peligro de elevar el gasto es que se hace a costa de recortar el financiamiento de otras agencias, como el Departamento de Estado, que es muy necesario para ejercitar el poder blando e inteligente en la diplomacia. Además afectará la capacidad del país para reducir la deuda nacional y resolver otros problemas económicos en el largo plazo", concluyó Alvi.

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