Peter Thiel, al hablar ante la Convención Republicana (AFP)
Peter Thiel, al hablar ante la Convención Republicana (AFP)

El multimillonario Peter Thiel es uno de los grandes emprendedores tecnológicos del Silicon Valley. Cofundador del sitio de pagos Paypal y el primer inversor externo de Facebook, Thiel es parte de ese puñado de nuevos íconos empresarios, jóvenes y visionarios que están transformando el mundo.

Pero Thiel abrió una grieta en el polo tecnológico de California y hoy es visto como una oveja negra por sus pares. ¿Por qué? Porque Thiel es el único en ese ambiente que se ha pronunciado abiertamente a favor de Donald Trump. Incluso en los últimos días, después de los últimos escándalos en lo que se vio envuelto el candidato republicano, Thiel anunció una donación de 1,25 millones de dólares a su campaña.

La inusual posición política de Thiel en un ambiente abrumadoramente demócrata es todo un desafío para los jóvenes exitosos de Silicon Valley que hacen un culto de la tolerancia a las diferencia.

Muchos emprendedores se han negado a seguir haciendo negocios con Thiel, cuya fortuna se estima en 2.700 millones dólares. Incluso hay discusiones entre ellos sobre si es correcto dejar de hacer negocios con él o si habría que dejar a un lado sus posiciones políticas para no caer en un nuevo tipo de "macartisimo".

La iniciativa para la diversidad Project Include decidió romper con la incubadora tecnológica Y Combinator (YC) de la que Thiel es uno de los principales socios, luego de que YC rechazara desprenderse del simpatizante de Trump. "Estamos de acuerdo en que nadie debe ser despedido por sus visiones políticas", dijo la directora de Projetc Include, Ellen Pao, "pero esto no es un desacuerdo sobre política impositiva, sino que es apoyar la violencia y el odio".

Paul Graham, uno de los fundadores de YC, defendió en su cuenta de Twitter la idea de mantener la sociedad con Thiel, de quien dijo que es "excéntrico pero honesto" y lo comparó con "los estadounidenses de izquierda que, confundidos, idolatraban a Stalin en los años 30 y 40".

 

Thiel fue un simpatizantes de Trump desde que éste lanzó su carrera a la presidencia. Fue delegado californiano por su candidatura y habló en la Convención Republicana. De hecho, fue el primer orador en proclamarse "orgullosamente gay" en una convención republicana.

Thiel no cree en el cambio climático (ha calificado de "pseudociencia" sus evidencias) y quiere que su cuerpo sea congelado cuando muera. Asegura que mientras Silicon Valley está dominado por "ingenieros que resuelven problemas", Washington DC está comandado por "abogados dedicados a crear procedimientos interminables". En el mismo sentido, ha asegurado: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles".

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