Maduro empieza a desandar lo que podría ser el comienzo del fin de su presidencia (Reuters)
Maduro empieza a desandar lo que podría ser el comienzo del fin de su presidencia (Reuters)

El 10 de enero de 2017 Nicolás Maduro comenzará su quinto año de gobierno. A partir de ese momento, si su mandato resultara revocado en una consulta popular, asumiría el vicepresidente y continuaría a cargo del país junto a la plana mayor del chavismo hasta 2019. Si, en cambio, la revocación del mandato se resolviera el 9 de enero o antes, automáticamente habría que llamar a elecciones presidenciales.

La oposición venezolana está desde hace varios meses en una cuenta regresiva, presionando de todas las maneras posibles para que el referéndum se realice cuanto antes. La tiene muy difícil porque el Gobierno sabe que la derrota está asegurada, y que eso significaría su fin.
Como controla el Consejo Nacional Electoral (CNE), está consiguiendo estirar al máximo —y un poco más también— los plazos legales para la realización del revocatorio. Desde hoy faltan sólo 120 días para el límite, y hay pocos motivos para pensar que se vaya a votar antes.

El Consejo Nacional Electoral, una de las armas centrales del chavismo
El Consejo Nacional Electoral, una de las armas centrales del chavismo
 

El revocatorio, en el pantano del CNE

"El proceso va muy lento porque el CNE no sólo se toma los plazos máximos aunque no sea necesario, sino que introduce plazos nuevos, con la evidente intención de posponer el revocatorio, para que no ocurra este año", dijo a Infobae José Enrique Molina, profesor de ciencia política de la Universidad de Zulia, especializado en sistemas electorales.

Ya culminó la primera etapa, que consistía en presentar las firmas del 1% del padrón electoral solicitando la realización del referéndum. Por las innumerables dilaciones, demandó más de cuatro meses. Ahora comienza la segunda, en la que el 20% de las personas habilitadas para votar deberán dar personalmente su aval al proceso.

"Se está a la espera de que el CNE especifique la fecha y los centros en los que se recolectarán las huellas. Pero el Gobierno está tratando de ver qué trabas poner para hacerlo cuesta arriba. Por ejemplo, establecer que la recolección se haga de modo que cada Estado tenga que reunir el 20 por ciento de su propio padrón. La otra traba con la que se especula es que habiliten muy pocos centros, lo que complicaría los desplazamientos de la gente", explicó Héctor Briceño, profesor y jefe del área sociopolítica del CENDES de la Universidad Central de Venezuela, en diálogo con Infobae.

Lo más importante es la fecha, porque de eso dependerá cuándo se votará en caso de que se consiga el número necesario de adhesiones. Legalmente, el CNE tiene desde ese momento un máximo de 90 días para realizar el referéndum.

La masiva Toma de Caracas
La masiva Toma de Caracas

"Se está planteando hacer la recolección del 26 al 30 de octubre. De ser así, el referéndum no sería antes de febrero del año que viene, salvo que la presión política obligue al gobierno a aceptar una fecha anterior", contó Molina.

Si la decisión oficial fuera esperar sí o sí a que se cumplan esos tres meses para organizar los comicios, ya es prácticamente imposible que se vote antes del 10 de enero. "Si no se recogen las firmas el 15 de septiembre es poco probable que se pueda realizar el referéndum este año porque es muy difícil que se vote después del 15 de diciembre. No me imagino una elección el 28 o el 30 de diciembre", dijo Briceño.

Lo que está claro es que si el revocatorio se hace en una u otra fecha no depende de argumentos técnicos, sino de motivos estrictamente políticos. Si quisiera, el CNE podría organizarlo en mucho menos de tres meses.

"Cuando murió el presidente Hugo Chávez el CNE armó la elección de Nicolás Maduro en 40 días. No hay problemas tecnológicos, logísticos ni legales. El tema termina siendo político. Una cosa es que se vayan Maduro y el chavismo, y otra muy distinta es que se vaya sólo el primero y quede a cargo el vicepresidente", dijo Ignacio Ávalos, coordinador del Observatorio Electoral Venezolano, consultado por Infobae.

Por eso, la única alternativa que le queda a la oposición para acelerar los tiempos es ejercer presión política. Como todos los canales institucionales están bloqueados, sólo lo puede conseguir en la calle. De eso se trató la multitudinaria "toma de Caracas" del 1 de septiembre.

"Es inevitable que este año se haga la recolección del 20 por ciento —dijo Briceño—. Podrá ser en septiembre o en octubre, pero se va a hacer. Y es posible que ese día salgan 8 millones de venezolanos a dar su apoyo, lo que sería de por sí una manifestación de revocatorio, y políticamente nos pondría en un escenario distinto. El chavismo sabe que pierde y Maduro sería el primer presidente revocado de la historia de la humanidad".

El chavismo, cada vez más cerca de soltarle la mano a Maduro (AP)
El chavismo, cada vez más cerca de soltarle la mano a Maduro (AP)

Hacia un chavismo sin Maduro

El chavismo no sólo apuesta a patear la votación para el año que viene porque eso le permitiría sobrevivir hasta 2019. También porque especula con que, al tener que conformarse con un premio menor, los ciudadanos se sientan desalentados a participar.

"Es muy difícil que la población se entusiasme con votar en condiciones en las que se va a quedar el mismo gobierno, que podría poner como vice a la esposa de Maduro (Cilia Flores) o a un aliado muy cercano, como Diosdado Cabello. El desinterés podría hacer que disminuya la participación, y tiene que votar a favor de revocar al menos el mismo número de electoras que eligió al presidente, que son 7,5 millones", sostuvo Molina.

Sin embargo, la mayoría de los observadores están convencidos de que el descontento con el gobierno y la desesperación por la crisis social que se vive en Venezuela son tan grandes que la gente se va a manifestar masivamente. Aunque más no sea para sacar a Maduro y enviarle un mensaje al chavismo. Porque puede que sigan en el poder, pero si pierden la votación por 10 millones contra 3, como indican algunas encuestas, le resultaría muy difícil mantener su actual intransigencia. Parte de la coalición gobernante sabe que esto es así.

"Algunos funcionarios quisieron hacer cambios en materia económica, en la línea de lo que dice la mayoría de los analistas. Pero el presidente los echó. O sea que hay parte del chavismo que está viendo que el país se desmorona y que los acuerdos básicos son fundamentales", dijo Ávalos.

Por eso, suena cada vez más fuerte la posibilidad de que, si el chavismo logra sobrevivir hasta el 10 de enero, comience una transformación interna para llegar con algo de aire a 2019. Eso supondría que los sectores moderados desplacen a Maduro y a los radicales, asumiendo el control del gobierno. Así, por primera vez en mucho tiempo se darían las condiciones para un acuerdo con la oposición que permita imaginar el comienzo de una salida a la crisis.

"Un escenario bastante probable es que Maduro renuncie después del 10 de enero, evitando someter al chavismo al revocatorio. Ellos saben que van a perder el poder, pero quieren evitar perder la cabeza. La oposición también está en un dilema: si se pone a gobernar ahora, con los cambios que requiere Venezuela, podría poner en riesgo el triunfo en las elecciones de 2019, que hoy tiene casi asegurado. Esto se resuelve con un pacto político que establezca un gobierno de transición sin necesidad de pasar por un referéndum", concluyó Briceño.

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