Crisis política en Yemen: el presidente dimitió pero el Parlamento rechaza la renuncia

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 AP 163
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 AFP 163
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El presidente de Yemen, Abd Rabo Mansur Hadi, dimitió, pero el Parlamento rehusó aprobar su renuncia la noche del jueves y se reunirá el viernes para examinar la crisis política, según fuentes oficiales.

"El Parlamento (...) se negó a aceptar la renuncia del presidente y decidió celebrar una reunión extraordinaria en la mañana del viernes", declaró a la AFP un alto funcionario, que solicitó permanecer en el anonimato.

Asesores de Hadi, un importante aliado de Estados Unidos en la lucha contra Al Qaeda, habían anunciado su dimisión este jueves, poco después de que se diera a conocer la renuncia del gobierno de Jaled Bahah, cuestionado por los milicianos chiítas de Ansarualá. El vocero del Gobierno calificó esta dimisión como "irrevocable".

En su carta de renuncia, que la AFP pudo consultar, Bahah afirma que "no quiere que se considere responsables de lo que ocurre y ocurrirá en Yemen" a los miembros de su gabinete y estimó haber hecho lo posible para servir a su país desde su nombramiento el 7 de noviembre.

"Pero la situación ha cambiado (...) y hemos decidido mantenerlos al margen de las aventuras políticas que no respetan ninguna ley", agregó.

Bahah abandonó, el miércoles, la residencia del centro de Saná, donde estaba bloqueado desde hacía dos días por milicias chiítas, tras negociar su salida, indicó un portavoz del Gobierno.

La poderosa milicia chiíta Ansarualá, que intenta extender su presencia e influencia en Yemen, seguía presente en la capital el jueves pese a pactar un día antes con el presidente yemení su retirada de Saná a cambio de importantes concesiones políticas.

A pesar del acuerdo concluido con el presidente, que incluía su retirada de varios sectores de la capital, la milicia no se había movido de las calles de Saná.

El presidente y los milicianos acordaron el miércoles "normalizar" la situación en Saná, donde por lo menos 35 personas murieron y 94 resultaron heridas entre lunes y martes, a cambio de aumentar considerablemente el poder de la milicia en la nueva Constitución.