El presidente de Yemen llega a un acuerdo con los rebeldes chiítas para que liberen la capital

Los líderes del movimiento de los hutíes se comprometen a retirarse de los edificios ocupados y el jefe de Estado yemení, Abd Rabo Mansur Hadi, prometió impulsar una reforma constitucional que les garantice mayor representación

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 AP 163
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En un comunicado, el presidente yemení aseguró también que aumentará la cuota de participación de los hutíes en el Gobierno y que los miembros del movimiento también conocido como Ansar Alá (Seguidores de Alá) accedieron a liberar al jefe de la oficina presidencial, Ahmed Auad Mubarak.

Mansur Hadi firmó la concesión a los hutíes de un mayor poder en el "aparato estatal" tras un cambio de la Carta Magna, que, según la nota, está abierta a "arreglos, supresiones, modificaciones y nuevas inclusiones", propuestas por "todos" los partidos políticos.

Por su parte, los hutíes se retirarán de las zonas que ocupan, como los alrededores de la casa de Mansur Hadi y del palacio presidencial, afirmó el mandatario. Los rebeldes accedieron también a abandonar un campamento militar que sirve de almacén de misiles y a desmantelar todos los puestos de control erigidos por ellos en Saná desde el 19 de enero.

Las negociaciones se llevaron a cabo en la casa del presidente, residencia que estaba rodeada y controlada por combatientes hutíes desde esta mañana, explicó a EFE una fuente oficial.

La fuente añadió que el acuerdo otorga a los hutíes un 50% de participación en los puestos de liderazgo del Estado y que se realizarán nuevos nombramientos en el Parlamento en un plazo máximo de una semana.

Si se cumple el pacto, se pondrá fin a la crisis que estaba llevando al país a un conflicto armado, aunque no sería la primera vez que el presidente yemení anuncia un acuerdo con los hutíes y estos desmienten esa información más tarde.

Hace dos días, ambas partes firmaron un alto el fuego que fue violado al día siguiente, cuando los combatientes chiítas se hicieron con el control del palacio presidencial y asediaron la casa de Mansur Hadi, en un avance estratégico para presionar a las autoridades a aplicar el acuerdo de paz firmado el pasado 21 de septiembre.

Más temprano, EEUU criticó el apoyo de Irán a los rebeldes chiítas. En rueda de prensa, la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, se mostró preocupada por los lazos de hutíes (milicia chiíta) con Irán y aseguró que Washington es consciente de las informaciones sobre el respaldo de Teherán a las fuerzas que amenazan con derrocar al presidente yemení, aliado estadounidense y saudita.