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Lydia Rodarte-Quayle, el personaje que encarnó Laura Fraser en la popular serie norteamericana Breaking Bad, tuvo entre sus funciones abastecer de precursores químicos al protagonista, Walter White, para la fabricación del cristal que lo llevó a conquistar el mercado en la porción sur de los EEUU. La metanfetamina de Heisenberg necesitaba, como la mayoría de las drogas, de sustancias en principio legales, pero cuya comercialización está sujeta a una rigurosa regulación. Rodarte-Quayle lograba burlar ese control y abastecerlo a través de su empresa; Claudia Marcela Valeo tenía una función similar en Escobar, provincia de Buenos Aires.

Valeo fue condenada hoy a cinco años de prisión por haber desviado 32 litros de éter etílico y 20 de ácido clorhídrico de su circuito legal para la producción de cocaína. Así lo resolvió la sala IV de la Cámara de Casación Penal al revisar la absolución que anteriormente había dictado el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 de la ciudad de San Martín tras un recurso interpuesto por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR).

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La mujer fue detenida en 2011 por estar al frente de Química del Este, una firma que operaba desde la legalidad y se servía de sus recursos para abastecer a una banda de traficantes de drogas con ramificaciones internacionales en lo que fue el caso más resonante de 2011 (recordado por el nombre de David Madelson, titular de la empresa). El grupo operaba numerosas cocinas de droga en el Conurbano y exportaba su producto a Europa.

"La nombrada comercializó dichas substancias sustrayéndose de los requisitos legales previstos para la compraventa controlada de dichos precursores químicos, ingresando así a aquellos al circuito ilícito de producción y fabricación de material estupefaciente", concluyó la Cámara al fundamentar su fallo.

La misma sala rechazó además un recurso presentado por la defensa de William Ricardo Montaño, de manera que dejó firme su pena a cinco años y seis meses de prisión. El hombre fue condenado por el delito de guarda de materias primas y elementos destinados a la producción o fabricación de estupefacientes por 62,6 litros de precursores químicos, además de la tenencia de casi nueve mil kilos de cocaína con fines de comercialización.