Políticajueves 13 de febrero 2014

El chavismo comenzó la cacería de dirigentes opositores

El gobierno de Nicolás Maduro tiene dos nombres en la mira: Leopoldo López y María Corina Machado. Sobre el presidenciable líder de Voluntad Popular, pesa una orden de captura que aún no se efectivizó. A la legisladora, le abrirán una "averiguación"

"Leopoldo López está en su casa y se quedará en Venezuela", afirmó Carlos Vecchio, vocero de Voluntad Popular. En rueda de prensa, el partido del dirigente opositor afirmó que sabe de la orden de captura pero no conoce los cargos que se le imputan  porque "el tribunal encargado está cerrado".

El presidenciable López, blanco de la ira chavista desde hace varios años, no ha hecho declaraciones desde la noche de este miércoles, luego de los violentos episodios en Caracas durante las manifestaciones del 12F, en contra de las políticas de Nicolás Maduro.

El ex alcalde de Chacao sería procesado por "asociación para delinquir", "incendio a edificio público", "instigación a delinquir", "lesiones graves", "intimidación pública", "daños a la propiedad pública", "terrorismo" y "homicidio". La orden número 007-14 aún no se efectivizó.

El presidenciable López es blanco de la ira chavista desde hace varios años

La decisión contra López se produce horas después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, lo responsabilizara de los hechos de violencia.

La diputada María Corina Machado también está en la mira chavista. El legislador oficialista Darío Vivas confirmó que  la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional abrirá, en las próximas horas, una investigación a la legisladora de la oposición. "Hay elementos convincentes que señalan quiénes son los responsables intelectuales, aquellos que tiran la piedra y esconden la mano, que no asumen nunca su responsabilidad. Consideramos que Leopoldo López y María Corina Machado tienen mucho que decirle al pueblo sobre esto", aseguró el chavista.


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Fascistas, golpistas, violentos, perturbadores... el rosario de insultos contra los dirigentes de la oposición fue una constante entre los funcionarios del Gobierno. Todos tuvieron los micrófonos abiertos para denunciar el supuesto interés desestabilizador del antichavismo.

El vicepresidente, Jorge Arreaza, informó que el Gobierno detectó "un plan golpista al peor estilo de 2002 (cuando Hugo Chávez fue derrocado del poder durante tres días)″. En su cuenta en la red social Twitter, @jaarreaza, escribió: "No permitiremos que perturben la paz del pueblo".

"Cuando la manifestación en Caracas había terminado, el señor Leopoldo López dirigió a un grupo bien entrenado de sus seguidores a la Fiscalía General de la República y una vez que él se retiró, se inició un ataque coordinado y masivo contra la institución y el personal", acusó el canciller Elías Jaua.


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Las protestas continúan

López y Machado son los dos dirigentes opositores que apoyaron desde un primer momento los reclamos estudiantiles. La división juvenil de Voluntad Popular aportó un gran número de movilizados a las columnas que coparon el país este miércoles.

Los jóvenes hicieron suyos los reclamos políticos y económicos. El país, gobernado hace 15 años por el chavismo, importa el 70% de todos los productos que consume, en especial comida. El férreo control cambiario, que prácticamente imposibilita a los empresarios el acceso a la divisa para poder importar, hace que haya desabastecimiento.

El problema se acentúa con otra faceta represiva del Estado: la cruzada contra el empresariado, ya que la Ley de Precios Justos, que estipula un tope de un 30% en las ganancias o penas de cárcel de hasta 13 años si se incumple la normativa, tiene a los comerciantes con el accionar restringido.

La inflación cerró en el 56,2% en 2013, pero para este 2014 la cifra acumulada mensual vaticina un escenario aún peor. Además, la inseguridad (según datos del Observatorio Venezolano de Violencia, en 2013 se registraron 24.763 homicidios, 79 por cada 100 mil habitantes) es otro de sus grandes reclamos.

Los estudiantes opositores se han vuelto la mayor pesadilla para el presidente. Se movilizan en masa, tienen claras sus reivindicaciones, están organizados y no le temen a la represión del Estado. Hay un antecedente de esta relación de odio: el período en el que Maduro ejercía la presidencia mientras Hugo Chávez permanecía convaleciente en Cuba.

Por ese entonces, el actual mandatario era el vicepresidente de Venezuela en ejercicio del poder. Nada se sabía del hoy fallecido líder bolivariano. Los partes de su estado de salud no eran comunicados por médicos, sino que se trataba de mensajes informales que se usaban como arenga de campaña y no como medio para informar la gravedad real.

En ese escenario, la oposición no lograba entusiasmar ni -menos aún- movilizar. Fueron estos mismos estudiantes que el miércoles salieron a tomar el país los que llenaban plazas para exigir la verdad sobre Chávez. Ellos fueron los únicos que mantuvieron a lo largo de los meses el reclamo por la verdad. No temían que los trataran de irrespetuosos a la investidura presidencial, ellos quería saber qué pasaba con el presidente  -que seguramente no habían votado, pero que también era el de ellos-.

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