Vicky se anima a convivir con Matías, pero la vida en pareja no viene sola: también aparece Bruno, el hijo de nueve años fruto de la relación anterior de Matías, listo para instalarse en la ciudad. Entre lidiar con Nora, la madre del chico, y enfrentarse a los fantasmas de su propia infancia, Vicky descubre una versión inesperada de la maternidad.
En el trabajo, un proyecto soñado irrumpe de la mano de Nicolás, alguien que creyó dejar atrás y que ahora sacude su presente. Y mientras su hermana y sus amigas lidian con los enredos del amor y la maternidad, Vicky tendrá que aceptar que la verdadera familia no siempre es la que se imagina, sino la que se elige.