Hace treinta años que el Día del Padre dejó de ser una fecha de celebración para Edgardo Aló. Desde que Fabián Tablado asesinó a su hija Carolina de 113 puñaladas, vive pendiente de sus movimientos. Una restricción perimetral de 300 kilómetros y una fundación dedicada a asistir a víctimas de violencia de género ordenan una vida atravesada por la misma preocupación. Este informe audiovisual cuenta la historia de un padre que, tres décadas después, sigue de cerca al hombre que mató a su hija y hoy camina libre.