Entre 1810 y 1910, el Carnaval atravesó un proceso de cambios culturales, sociales y políticos que marcaron su identidad. Desde sus primeras celebraciones populares hasta su consolidación como fiesta masiva, este período refleja cómo la tradición fue adaptándose a los tiempos, incorporando nuevas expresiones artísticas y convirtiéndose en una de las celebraciones más emblemáticas de la región.