El Frente Institucional Militar (FIM), integrado por 252 oficiales profesionales retirados, denuncia que las expresiones de descontento dentro de los cuarteles son respondidas con persecución y amenazas de detención y tortura. Además, advirtió sobre lo que considera una severa desarticulación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y llamó a recuperar su carácter profesional, democrático y subordinado a la Constitución.
La organización de militares en la reserva activa la presiden la preside el General de Brigada (EJ) Juan Antonio Herrera Betancourt; vicepresidente General de División (EJ) Rafael Ángel Montero Revette y secretario de Organización GB (GN) Rafael Vera Ruiz. Los cuatro componentes están representados por: GB (EJ) Juan Ferrer Barazarte, Ejército; Contralmirante Elías Buchszer Cabriles, Armada; GB (AV) Eduardo Arturo Caldera Gómez, Aviación; y GB (GN) Simón Figuera Pérez, Guardia Nacional.
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En el pronunciamiento, la organización contrastó la situación actual con el papel que, a su juicio, desempeñó la antigua Fuerza Armada Nacional durante buena parte de la historia republicana: la defensa de la soberanía, la protección de las instituciones democráticas y el respeto de los derechos humanos.
Según el FIM, ese modelo institucional se ha debilitado. El grupo denuncia fallas de disciplina, preparación operativa y logística, así como el abandono de la meritocracia en la asignación de cargos y ascensos.
El señalamiento remite a un largo proceso de institucionalización militar. Sus antecedentes se remontan a la Independencia y a los primeros intentos de formación castrense del siglo XIX. Durante el siglo XX se consolidaron academias, escuelas y componentes especializados, mientras la etapa democrática iniciada en 1958 reforzó formalmente la subordinación del poder militar al orden civil.
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Brecha cúpula y rangos medios
La Constitución venezolana establece que la Fuerza Armada debe ser una institución esencialmente profesional, sin militancia política y al servicio exclusivo de la nación. También fijó la disciplina, la obediencia y la subordinación como pilares fundamentales, y dispuso que los ascensos respondieran al mérito, el escalafón y las plazas vacantes.
Debido a eso el Frente Institucional Militar señala una profunda brecha dentro de la estructura militar. Por un lado, describe una cúpula integrada por generales, almirantes, capitanes de navío y coroneles con privilegios; por otro, asegura que oficiales de rangos medios y bajos, junto con la tropa profesional y alistada, enfrentan precariedad económica, deficiencias de adiestramiento y desmoralización.
El comunicado atribuye parte de la crisis a la politización del servicio militar, que a su juicio, habría desvirtuado la misión constitucional de la institución. A ello suma bajos salarios, ausencia de servicios adecuados de asistencia social y deterioro de la infraestructura de bienestar para los efectivos y sus familias.
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Llaman a la reconstrucción
Frente a este panorama, los oficiales retirados pidieron rescatar el honor, el profesionalismo y el sentido de servicio público. Plantearon reconstruir una Fuerza Armada regida por la meritocracia, dedicada al adiestramiento y a la defensa nacional, apartada de ideologías partidistas y sometida a la Constitución y las leyes.
El pronunciamiento también aludió a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. El FIM afirmó que esa fecha “está viva” en la memoria ciudadana y relacionó esa valoración con manifestaciones realizadas en distintas zonas del país. Según la organización, la población mantiene su reclamo de que sea reconocido el presidente que, sostiene, resultó elegido.
Con este mensaje, el FIM vinculó la recuperación de la institucionalidad militar con una reconstrucción democrática más amplia y reiteró que la Fuerza Armada debe servir a la nación, no a una persona ni a una parcialidad política.
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Los oficiales retirados, agrupados en el Frente Institucional Militar, plantean rescatar el honor, el adiestramiento y la defensa nacional como bases de una nueva institucionalidad militar. Para el FIM, esa recuperación forma parte de una reconstrucción democrática en la que la Fuerza Armada sirva a la nación y no a una parcialidad política.
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