El director de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, señaló que durante septiembre el gobierno liquidó cerca de 1.400 millones de dólares, 37% menos de lo que inyectó al sistema en julio, mes que registró la mayor oferta de divisas este año.
“En Ecoanalítica pensamos que los desembolsos extraordinarios observados entre marzo y agosto crearon expectativas que no son sostenibles en el tiempo”, apuntó Grisanti, quien estima que “el mercado necesita alrededor de 1.500 millones mensuales solamente para satisfacer la demanda asociada a importaciones no petroleras”.
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El consultor observó que esos 1.400 millones de dólares “cubrirían apenas 93% de ese requerimiento, sin considerar remesas de utilidades, servicios o demanda precautelativa”. A su juicio, la disminución en la oferta de divisas generará “mayores presiones cambiarias durante las próximas semanas”.
Fin del control
El lunes el tipo de cambio oficial se ubicaba en 857 bolívares por dólar, mientras la tasa de mercado alcanzaba los 968 bolívares, destacó Grisanti.
“Con un diferencial de esta magnitud, insistimos en que el Banco Central de Venezuela (BCV) debería plantearse seriamente la eliminación del control de cambio, especialmente cuando estamos entrando simultáneamente en un período de menor oferta de divisas y mayor demanda estacional”, subrayó el economista.
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El experto considera que “la oportunidad para eliminar el control de cambio existe”, y advierte que “cuanto mayor sea la brecha entre el oficial y el mercado, más costoso será hacerlo después”.
Restricciones
Grisanti analizó la decisión del BCV de limitar el financiamiento y aumentar los rendimientos mínimos que debe pagar la banca, en particular el impacto de subir hasta 10% la tasa por los depósitos a la vista.
“Por cada 100 bolívares que recibe la banca, 73 deben permanecer inmovilizados en el BCV, sin remuneración. Ahora el banco deberá pagar al menos 10% por esos mismos depósitos. Es un aumento directo y significativo del costo de intermediación financiera”, explica.
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El director de Ecoanalítica indica que “del lado del crédito ocurre algo todavía más inusual: las tasas activas, sobre préstamos indexados al tipo de cambio oficial, pasan de tener un máximo de 16% a un mínimo de 16%. No recordamos en la historia económica reciente de Venezuela que el BCV haya establecido administrativamente una tasa mínima para los préstamos”.
El consultor entiende que el gobierno interino de Delcy Rodríguez busca estabilizar el tipo de cambio y controlar la inflación, que en estos nueve meses acumula 200% y que en el último año supera el 500%.
Sin embargo, alerta: “Intentar defender un tipo de cambio cada vez más alejado del mercado mediante menos crédito, tasas administradas y un encaje de 73% puede terminar generando nuevas distorsiones”.
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