El jardín mediterráneo avanza como alternativa al pasto y redefine el paisajismo global, con un modelo que prioriza la sequía, biodiversidad y especies nativas por sobre la estética del césped impecable que durante décadas marcó el ideal del jardín occidental.
El fin del paradigma inglés
Durante más de un siglo, el jardín inglés —con su pasto uniforme, sus árboles monumentales y su apariencia de naturaleza controlada— funcionó como modelo universal del paisajismo.
Ese patrón se replicó en climas que obligaban a forzar la realidad: riego constante, suelos enmendados y especies importadas que demandaban recursos que muchas regiones no tienen.
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Hoy ese modelo enfrenta una revisión profunda. Según el sitio especializado Andy Stedman Design, “nos alejamos de los céspedes puramente ornamentales de alto mantenimiento hacia santuarios multifuncionales que priorizan la sostenibilidad, biodiversidad y bienestar personal”.
La misma fuente señala que, con los veranos del hemisferio norte cada vez más calurosos y secos, “los esquemas de plantación tolerantes a la sequía crecen en popularidad”, con jardines de grava y plantas mediterráneas como lavanda, romero y gramíneas ornamentales que “requieren un mínimo de riego una vez establecidas”.
Una flora que aprendió a prosperar con poco
El paisajista español Alfonso Pérez-Ventana, establecido en Madrid, es una de las voces más activas de este cambio. Sus proyectos en Mallorca, Ibiza y la Serranía de Ronda combinan arbustos estructurales, herbáceas vivaces y comunidades vegetales adaptadas al territorio.
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“Durante décadas intentamos imitar jardines pensados para lugares con condiciones completamente ajenas”, afirmó Pérez-Ventana en declaraciones recogidas por AD Magazine. “Hoy, entendemos que un jardín resulta más interesante cuando se concibe en relación con su entorno”.
El profesional también desmonta el tópico de que la sequía limita las posibilidades estéticas: “La región mediterránea alberga una de las floras más ricas del mundo y ofrece un enorme abanico de especies con las que crear jardines de gran interés”.
Del Chelsea a las plataformas: la tendencia toma escala
El impulso llega también desde las grandes vitrinas del paisajismo internacional. En el RHS Chelsea Flower Show 2026, la plantación naturalista tolerante a la sequía y el uso de materiales recuperados dominaron la mayoría de los jardines exhibidos, según el sitio especializado Easy Garden AI.
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“La plantación de estilo mediterráneo y las vivaces tolerantes a la sequía tuvieron una presencia destacada en los jardines de la muestra de este año, como reflejo de patrones climáticos genuinamente cambiantes y no de una moda pasajera”, señaló el medio.
El neerlandés Piet Oudolf, figura fundacional del Movimiento de las Nuevas Vivaces y uno de los paisajistas más influyentes de las últimas décadas, ya apuntaba en esa dirección. En 2021 diseñó el jardín de Hauser & Wirth Menorca con especies autóctonas tolerantes a la sequía.
“Un jardín no es una pintura, sino una actuación en el tiempo. Pongo las plantas en un escenario y las dejo actuar”, declaró Oudolf en entrevista con Gardens Illustrated.
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Materiales, trazado y filosofía
El estilo mediterráneo no se define solo por el catálogo vegetal. Como señala Pérez-Ventana, “no depende únicamente de las plantas”: también se expresa a través del trazado orgánico, los materiales vernáculos —grava, piedra caliza, terracota— y la forma de trabajar con la luz y la sombra. Es una manera de entender el paisaje donde arquitectura y naturaleza construyen un lenguaje común en lugar de competir.
La plataforma especializada AI Garden Design confirma que reducir la superficie de césped entre un 30% y un 50% y reemplazarla con plantas nativas o praderas es hoy “el movimiento de mayor impacto” para jardines contemporáneos. La misma fuente proyecta que instalar sistemas de riego por goteo puede reducir el consumo de agua hasta un 50%.
Para Pérez-Ventana, el jardín del futuro “estará mucho menos condicionado por las modas” y será “más atento al clima, al suelo, al agua y a la biodiversidad, concebido para evolucionar con el tiempo y no para ofrecer un impacto inmediato”.
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