Mario Pergolini convirtió una charla sobre el jardín de infantes en un descargo contra las celebraciones de egreso en los primeros años de la escuela. Durante un diálogo con Agustín Rada y Evelyn Botto, el conductor cuestionó las ceremonias, los videos emotivos y los viajes que, según planteó, se multiplicaron antes de terminar la secundaria.
El intercambio comenzó en Otro Día Perdido (Eltrece) cuando Rada destacó la importancia del jardín de infantes en la infancia. Pergolini coincidió con esa valoración, aunque enseguida describió el desgaste que, a su juicio, provocan los actos y registros audiovisuales a medida que aumenta la cantidad de hijos que atraviesan esa etapa.
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El conductor apuntó contra los videos que acompañan esas celebraciones, con música emotiva e imágenes de los chicos en cámara lenta. “Odio los videos”, afirmó, antes de preguntar cuándo se instaló la idea de que los alumnos “egresan” del jardín de infantes.
Cuando Evelyn Botto intentó intervenir, Pergolini le respondió con ironía y sostuvo que ese tipo de actos no debería equipararse con una graduación. “Es lo mismo que egresar de primaria, está mal”, dijo. Para él, el cierre del ciclo escolar debía ubicarse al final de la secundaria.
Rada señaló que el final del jardín representa la conclusión de una etapa. Sin embargo, Agustín Rada también acompañó parte de la crítica cuando Pergolini atribuyó la expansión de estas prácticas a una lógica comercial ligada a los viajes de estudiantes a Córdoba.
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Botto recordó un viaje de noveno grado a La Falda, en Córdoba, que incluyó una caminata hasta Siete Cascadas y una comida preparada al aire libre. Contó que sufrió una intoxicación luego de cocinar carne sobre una piedra que no había lavado, una anécdota que amplió la discusión sobre las excursiones escolares.
Pergolini respondió con una experiencia familiar que presentó como aún más exigente: en un mismo año, uno de sus hijos terminó la secundaria, otro completó séptimo grado y su hija finalizó el jardín de infantes. “Casi nos matamos con mi mujer”, relató al recordar la sucesión de actos.
El conductor cerró el comentario con una nueva alusión a los videos de despedida. Según dijo, después de ver tres veces esas producciones en pocos días, terminó por olvidar sus letras y melodías.
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Días atrás, en otra conversación con Agustín Rada y Evelyn Botto, el conductor se refirió a la convivencia familiar y a las situaciones que atraviesa junto a sus tres hijos. La charla derivó en las parejas de los jóvenes, la intimidad dentro de la casa y las formas en que los padres intentan establecer límites.
El tema surgió luego de una broma de Rada sobre encuentros inesperados entre parejas en un hotel alojamiento. Pergolini llevó el intercambio a su propia experiencia y sostuvo que cambiaron tanto las costumbres de los hijos como la reacción de los adultos frente a esas escenas.
“Los más jóvenes ya no están... No está tampoco ese pudor. Antes, a lo mejor, en tu casa con tus padres era más complicado. Las cosas han cambiado”, planteó. Su comentario apuntó a una convivencia en la que las parejas de sus hijos pueden permanecer en el hogar y compartir espacios cotidianos con el resto de la familia.
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Botto sugirió que esa actitud podía leerse como una postura “muy progre, muy progresiva”. Pergolini descartó esa definición y la reemplazó por otra: “No, no, resignados. Progres no”. La respuesta dio paso a una anécdota sobre las visitas que bajaban a desayunar sin que él y su esposa supieran con quién estaban vinculadas.
El conductor contó que esas escenas se repetían en una casa con tres hijos. “Bajan a desayunar solas, hasta que un día dijimos: ‘Loco, ordenemos esto’”, recordó. De acuerdo con su relato, la familia decidió entonces identificar con mayor claridad a las personas que se quedaban a dormir en la vivienda.
Pergolini agregó que, en alguna ocasión, una de esas visitas permaneció en la casa incluso después de que su hijo se fuera a trabajar. La joven les explicó que él le había pedido que lo esperara allí. El conductor reconstruyó la reacción que tuvo junto a su esposa y remarcó, con humor, que el hijo tenía una hermana y debía considerar esa situación.
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En el mismo intercambio, el presentador también se refirió a los límites que procura fijar en la convivencia y mencionó una medida que tomó como castigo: quitar una puerta. La anécdota se sumó a su descripción de una dinámica doméstica en la que, según expresó, las formas de ejercer la autoridad se modificaron con el paso del tiempo.
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