En la última emisión de su programa de streaming, Ángel de Brito sorprendió a su audiencia y a sus compañeras al anunciar que evalúa poner fin a LAM cuando complete doce temporadas consecutivas al aire, primero en El Trece y luego en América. La declaración generó un clima de sorpresa y debate al aire, dejando en evidencia el peso que tiene el ciclo en la televisión argentina y en la carrera del conductor. El anuncio, lejos de ser una despedida inmediata, abrió una serie de interrogantes sobre el futuro del formato, el papel de sus integrantes y los desafíos de la televisión de hoy.
Durante la transmisión, de Brito expresó con naturalidad su intención de cerrar el ciclo al término de la próxima temporada. Entre risas y comentarios, compartió: “El año que viene cumplimos doce años de LAM y yo creo que ya estamos para cerrar ahí”. La frase quedó interrumpida por la reacción de La Barbi, panelista del programa, quien preguntó preocupada: “¿Y yo qué?”. A su vez, Mariana Brey aportó: “Último año, ¿te querés retirar, Ángel, o querés hacer otra cosa?”. De Brito fue categórico: “No, no, hacer otra cosa. Ya está, ¿hasta cuándo?”.
La noticia no solo sacudió la dinámica interna del equipo, sino que generó instantáneamente especulaciones sobre la continuidad del programa. Las panelistas comenzaron a imaginar escenarios alternativos para el futuro de LAM. La Barbi propuso: “Y dejá a alguien en tu lugar. A Denise (Dumas) dejala”. De Brito, sin embargo, respondió: “Sí, pero no es lo mismo”. El intercambio dejó en claro el valor personal y profesional que representa el ciclo para su conductor y el equipo.
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La charla derivó en un debate sobre la naturaleza de los éxitos televisivos y la posibilidad de reinventarse o continuar. La Barbi insistió con humor y preocupación: “No te vayas. Mirtha Legrand dice que los éxitos no se abandonan”. De Brito, con tono reflexivo, planteó: “Y, pero ya estamos, ¿no? Hacemos otro programa, el mismo horario”. La conversación avanzó hacia ejemplos de otros ciclos y conductores que supieron cerrar etapas exitosas para iniciar nuevos proyectos. Mariana Brey recordó: “En algún momento Pergolini dejó CQC y era un éxito”. La Barbi propuso: “Vendé el formato”. De Brito respondió: “Y ahora hace otro programa y le va bárbaro”. Mariana Brey concluyó: “Se reinventó, por eso”. La opción de vender el formato internacionalmente también fue puesta sobre la mesa, mostrando la visión de futuro que el equipo tiene sobre el producto.
El impacto de la noticia trascendió la transmisión original. Desde el ciclo Desayuno, también emitido en América, se buscó a De Brito para que confirmara o matizara sus dichos. Allí, el conductor profundizó en sus motivos y dejó claro que su decisión no implica alejarse de la televisión, sino dar espacio a nuevas experiencias profesionales. “Son ciclos, son 12 años, estamos bien. Estamos contentos con LAM, con el canal. No dije que me iba a retirar de la televisión, solo hacer otras cosas. Falta un montón, es después del 12, recién estamos en el 11”, aclaró. En este sentido, subrayó que el cierre no es inmediato y que todavía queda un recorrido por delante antes de llegar a la etapa final.
De Brito también remarcó el valor que el programa tiene en su trayectoria: “Me gustaría probar otras cosas. Hice otras cosas, pero LAM es un bombazo, es mi gran éxito, y por eso creo que llamó tanto la atención”. Su reflexión apunta a la posibilidad de que el éxito de un producto no implica necesariamente su perpetuidad, sino que puede abrir puertas a nuevas oportunidades, tanto para él como para su equipo.
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Otro punto central en las declaraciones de De Brito fue la discusión en torno a la continuidad de los programas cuando sus conductores originales se despiden. Consultado sobre la opción de dejar a otra persona a cargo, el periodista opinó: “Es raro cuando se van los conductores y vienen otros, hay pocas excepciones de que el programa funcione. Creo que son de los conductores los programas”. Esta visión refuerza la idea de que el rol del presentador es esencial para la identidad de ciertos formatos y que los recambios suelen tener resultados inciertos.