Steve Jobs, fundador de Apple, dijo durante un discurso en la Universidad Stanford en 2005 que convirtió la conciencia de la muerte en un criterio diario para tomar decisiones y abandonar caminos que ya no quería seguir. Durante 33 años, se preguntó cada mañana si haría lo mismo si aquel fuera el último día de su vida.
La regla personal surgió de una frase que leyó a los 17 años y que, según relató, lo llevó a mirarse al espejo antes de comenzar la jornada. “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?”, era la pregunta que se planteaba.
PUBLICIDAD
Jobs sostuvo que una respuesta negativa durante varios días era una señal para modificar el rumbo. “Y siempre que la respuesta ha sido ‘no’ durante varios días seguidos, he sabido que tenía que cambiar algo”, afirmó ante los graduados.
El fundador de Apple vinculó esa reflexión con una publicación que marcó a su generación, The Whole Earth Catalog, creada por Steward Brand en Menlo Park. Definió aquella revista, editada antes de los ordenadores personales, como “un Google con tapas de cartulina”, 35 años antes de que apareciera el buscador.
Qué momento llevó a Steve Jobs a estar más consciente de la muerte
Jobs relató que, aproximadamente un año antes de aquel discurso, recibió un diagnóstico de cáncer de páncreas. Los médicos le dijeron que probablemente se trataba de una enfermedad incurable y que su expectativa de vida no superaría los tres a seis meses.
PUBLICIDAD
El empresario describió que recibió la indicación de volver a su casa y organizar sus asuntos, una sugerencia que interpretó como una preparación para despedirse de sus hijos y de su familia. “Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos diez años, pero comprimido en unos pocos meses”, señaló.
Esa conclusión cambió después de una biopsia realizada esa misma tarde. Su esposa le contó que los médicos lloraron al observar las células porque se trataba de una forma poco frecuente de cáncer pancreático que podía curarse con una operación.
Jobs fue intervenido quirúrgicamente y dijo que se encontraba bien. A partir de esa experiencia, afirmó que la muerte dejó de ser para él una idea intelectual y pasó a ser un elemento de juicio para distinguir entre las presiones externas y lo que consideraba prioritario.
PUBLICIDAD
Cuál consejo le dejó Steve Jobs a los jóvenes universitarios
En su mensaje a los graduados, Jobs advirtió que el tiempo de cada persona era limitado y pidió no desperdiciarlo siguiendo una vida diseñada por otros. “No se dejen atrapar por dogmas, no vivan con los resultados del pensamiento de otras personas”, dijo.
El fundador de Apple afirmó que recordar la propia mortalidad le permitía apartar el orgullo, el miedo al fracaso y la vergüenza al decidir. “Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”, sostuvo.
Asimismo, presentó la muerte como un mecanismo de renovación entre generaciones. “Es el agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo”, dijo ante los estudiantes de Stanford.
PUBLICIDAD
Jobs aseguró que “el trabajo llenará gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho será haciendo lo que creen que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que se hace”.
La última edición de The Whole Earth Catalog, publicada a mediados de los años 70, cerraba con una fotografía de una carretera rural y una frase que Jobs adoptó como despedida para los estudiantes: “Seguid hambrientos. Seguid alocados”.
PUBLICIDAD