La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una realidad cotidiana que redefine la competitividad en Colombia y América Latina. Hoy, la conversación sobre IA ya no se limita a los departamentos de tecnología: atraviesa todos los niveles y roles dentro de las organizaciones, desde la estrategia hasta la operación.
Según datos recientes, en Colombia la adopción empresarial de IA creció del 34% al 42% en el último año, lo que implica que más de 130.000 empresas ya han incorporado capacidades de inteligencia artificial a su funcionamiento. Este ritmo de adopción, casi una empresa cada cinco minutos, marca un punto de inflexión en la historia de la innovación digital del país.
La relevancia de este fenómeno se refleja en el potencial económico que la IA puede liberar. De acuerdo con estimaciones del Foro Económico Mundial, acelerar la implementación de inteligencia artificial en América Latina podría traducirse en hasta 1,7 billones de dólares anuales en valor adicional.
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Sin embargo, mientras crece la inversión y el entusiasmo, surge un desafío igual de crítico: demostrar que la IA genera resultados concretos para el negocio, y no solo métricas de uso o adopción.
De la adopción acelerada al desafío de medir el valor real
El estudio “Desbloqueando el Potencial de IA de Colombia 2026”, presentado por Amazon Web Services (AWS) y Strand Partners, revela que casi la mitad de las empresas en el país rastrea principalmente métricas operativas (como niveles de uso, consultas procesadas o tiempo ahorrado) pero solo el 29% mide resultados empresariales tangibles, como crecimiento de ingresos, reducción de costos o satisfacción del cliente.
La visión de Paula Bellizia, vicepresidenta de AWS para América Latina, es clara: “El siguiente paso en la madurez de la IA no consiste únicamente en ampliar su implementación, sino en traducirla en ventajas competitivas y resultados concretos para el negocio”.
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Este enfoque implica que la tecnología, por sí sola, no es suficiente. El verdadero valor está en la capacidad de las personas para identificar oportunidades, rediseñar procesos y transformar las capacidades tecnológicas en beneficios reales para los clientes y la sociedad.
La brecha de talento: el gran obstáculo
El entusiasmo por la IA viene acompañado de una preocupación compartida: la falta de talento calificado. El 84% de las empresas colombianas reconoce que el acceso a profesionales especializados y programas de formación será determinante para el crecimiento en los próximos años. Sin embargo, el 47% identifica la escasez de personal calificado como una de las principales barreras para adoptar o expandir tecnologías de IA, y el 63% reporta dificultades para atraer talento con habilidades digitales.
Este desbalance entre demanda y oferta de talento amenaza con frenar el ritmo de innovación y limitar el impacto real de la IA en la competitividad nacional.
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Un ejemplo concreto de cómo enfrentar este reto lo ofrece el banco Itaú Colombia. En 2025, la compañía lanzó junto a AWS la AI Itubers University, un programa que formó a más de 800 colaboradores en IA generativa y motivó la postulación de casi 200 proyectos internos.
Al año siguiente, Itaú fortaleció esta estrategia con el Programa de Aceleración de Desarrollo (PADI), capacitando a más de 400 empleados en el uso de agentes de IA y logrando una adopción del 92%. “La transformación digital ocurre cuando la inversión en tecnología avanza al mismo ritmo que la inversión en el talento”, afirmó Bellizia.
Este tipo de iniciativas deja una lección fundamental: la inteligencia artificial no genera ventajas competitivas por sí sola. Son las personas quienes identifican oportunidades, crean nuevos modelos de negocio y convierten la tecnología en resultados tangibles.
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Colombia tiene la oportunidad de posicionarse como referente regional en inteligencia artificial, pero el diferencial estará en la capacidad de convertir la adopción tecnológica en impacto medible. Para lograrlo, es clave desarrollar talento, fortalecer una cultura de innovación y construir un ecosistema de colaboración entre empresas, academia y sector público.
El liderazgo en IA, como concluyó Bellizia, “no es un punto de llegada, se construye cada día como si fuera el primero y el momento de actuar es ahora”. La ecuación del futuro colombiano estará definida no solo por el acceso a la tecnología, sino por la capacidad de cerrar la brecha de talento y transformar la innovación en progreso real para el país.