La metamorfosis de la heredera millonaria que se convirtió en guerrillera luego de ser secuestrada y la condena que terminó en indulto
Patricia Hearst, nieta del magnate de medios William Randolph Hearst, tenía 22 años cuando el 24 de septiembre de 1976 un juez federal la condenó a 35 años de cárcel por el asalto comando a un banco perpetrado por el Ejército Simbionés de Liberación, la misma organización que la había secuestrado. Al principio se creyó que había sido raptada para cobrar un rescate, pero pronto se convirtió en la imagen de la organización. Medio siglo después se sigue debatiendo si fue víctima del “síndrome de Estocolmo”