Se puso al mundo en el bolsillo con el encanto de una sola mano: a diez años de la muerte de René Lavand, el mago que vendía ilusión
Cuando tenía nueve años lo atropelló un auto y tuvieron que amputarle la mano derecha. Dedicó su infancia y juventud a entrenar la mano izquierda y aprender cartomagia y se convirtió en uno de los mejores ilusionistas del mundo