Agregar Infobae enGoogle

Langostas: aviones y drones superaron el 88% de calidad de aplicación en pruebas del SENASA

En Córdoba, el organismo evaluó tecnologías aéreas y terrestres para mejorar el control de la plaga. ¿Qué resultados obtuvieron los equipos y cuáles son las claves para optimizar las aplicaciones ante posibles brotes?

El uso de aviones para optimizar el control de langostas en Córdoba, superó el 90% de calidad de aplicación, según la evaluación del SENASA (Fundación Benet)

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) evaluó en Córdoba la calidad de aplicación de aviones agrícolas, drones y equipos terrestres destinados al control de langostas, en una jornada técnica que reunió a alrededor de 40 agentes y especialistas de distintas regiones del país. Las pruebas registraron una calidad de aplicación superior al 90% para el avión agrícola y cercana al 88% para el dron. La actividad se desarrolló en el marco del Programa Nacional de Langostas y Tucuras, con el objetivo de fortalecer la capacitación del personal, comparar tecnologías y mejorar los procedimientos para enfrentar eventuales focos y mangas de la plaga.

El ensayo con el avión agrícola se realizó con un volumen de aplicación de 4 litros por hectárea, una altura de vuelo de 3,5 metros, una velocidad promedio de 240 kilómetros por hora y un ancho de franja de 30 metros. Bajo esas condiciones, las mediciones arrojaron una calidad de aplicación superior al 90%, a partir del análisis de la distribución de las gotas y los parámetros de cobertura. Durante las pruebas, la temperatura rondó los 14 °C, la humedad relativa promedio fue del 60% y los vientos oscilaron entre 10 y 15 kilómetros por hora, variables que también se consideraron al interpretar los resultados.

PUBLICIDAD

En el caso de los drones, los equipos se configuraron con un volumen de aplicación de 6 litros por hectárea, gotas de aproximadamente 150 micrones, una altura de vuelo de 4 metros y un ancho de franja de 11 metros. La calidad de aplicación obtenida se ubicó cerca del 88%, lo que permitió evaluar la cobertura y el comportamiento de las gotas en las condiciones de trabajo analizadas. Las pruebas aportaron información para comparar el desempeño de esta tecnología con el de las aeronaves agrícolas e identificar posibles ajustes operativos para mejorar su eficiencia en el control de langostas.

Uno de los ejes centrales de la capacitación fue el tamaño de las gotas y la cantidad de impactos por unidad de superficie, dos parámetros determinantes para evaluar la cobertura de las aplicaciones. Como referencia técnica, se trabajó con gotas inferiores a 200 micrones, con un rango considerado adecuado de entre 100 y 200 micrones, y un objetivo de entre 50 y 70 impactos por centímetro cuadrado.

El SENASA evaluó la calidad de aplicación de drones destinados al control de langostas. Las pruebas registraron una calidad de aplicación cercana al 88% (FEARCA)

La jornada incluyó además una presentación de equipos terrestres con tecnología de aplicación de ultra bajo volumen (ULV), entre ellos dispositivos tipo bastón, motomochila y cañón. Estos equipos fueron donados al SENASA por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el marco del proyecto TCP/4017.

PUBLICIDAD

“Este es un taller que se realiza todos los años en el contexto del programa de control de langostas. La idea es reunir al personal del SENASA que trabaja en estos temas y fortalecer los conocimientos en cuestiones de calidad de aplicación, tecnología y aspectos relacionados con la plaga”, explicó Luciano Vera, responsable de la capacitación técnica. Por su parte, Héctor Medina, director de Sanidad Vegetal del SENASA, destacó la importancia de anticiparse a posibles emergencias: “Estas actividades son fundamentales para la mejora continua y para prepararnos mejor frente a posibles brotes de langostas, especialmente ante los escenarios asociados al fenómeno de El Niño y el riesgo de ocurrencia de la plaga en la región”.

La actividad se realizó en el marco del convenio de cooperación entre el SENASA y la Fundación Benet, con participación de profesionales de Sanidad Vegetal del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba. Medina también subrayó que “la articulación con las provincias y el sector privado es clave para fortalecer nuestra capacidad de respuesta” ante eventuales invasiones de langostas, mediante herramientas que permitan mejorar la cobertura y la eficiencia de las intervenciones.

Contra las langostas, anticiparse es la mejor defensa

El trabajo desarrollado por el SENASA y la Fundación Benet analiza la posible respuesta ante eventuales invasiones de langostas, mediante herramientas que permitan mejorar la cobertura y la eficiencia de las intervenciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La langosta sudamericana (Schistocerca cancellata) es un insecto herbívoro de gran voracidad que puede pasar de una fase solitaria a otra gregaria cuando aumentan las densidades poblacionales. En esta última etapa forma grandes mangas capaces de desplazarse a largas distancias y avanzar sobre extensas áreas productivas, lo que dificulta su control y aumenta el riesgo de daños.

Su impacto en el agro puede ser devastador: consume cultivos como soja, maíz, trigo y algodón, además de frutales, pasturas y vegetación nativa. Esto puede ocasionar pérdidas económicas en los lotes afectados y reducir la disponibilidad de alimento para el ganado, con consecuencias para la producción ganadera.

Ante la detección de langostas, es fundamental dar aviso inmediato al SENASA o a las autoridades sanitarias provinciales, para facilitar la identificación, el seguimiento y la intervención temprana. La vigilancia de las zonas de cría, los montes nativos y los campos permite detectar focos antes de que se formen mangas. El monitoreo y la coordinación entre productores y organismos sanitarios son claves para contener la plaga y reducir los daños sobre la producción agropecuaria.

PUBLICIDAD