Una parte del nitrógeno que se aplica al maíz puede perderse en pocos días, antes de que el cultivo llegue a aprovecharlo. Un estudio realizado durante dos campañas agrícolas mostró que la urea tratada con un inhibidor de la ureasa redujo de manera marcada las pérdidas por volatilización de amoníaco frente a la urea convencional.
Los resultados aportan una pista concreta para mejorar el manejo de la fertilización. En los ensayos, las pérdidas llegaron hasta el 20 % del nitrógeno aplicado con urea convencional, mientras que con el inhibidor se mantuvieron entre el 5 % y el 7 %.
PUBLICIDAD
Una diferencia que aparece en pocos días
Especialistas de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Paraná realizaron los ensayos durante las campañas 2024/25 y 2025/26. Compararon urea convencional con urea tratada con un inhibidor, en dosis de 100 y 200 kilos de nitrógeno por hectárea, además de un tratamiento sin fertilizar.
Las aplicaciones se hicieron luego de lluvias que dejaron el suelo con condiciones favorables para la volatilización. Con urea convencional, el mayor pico de pérdida apareció entre el segundo y el tercer día posteriores a la aplicación. Con el inhibidor, en cambio, las pérdidas fueron menores y más estables en el tiempo.
En 2024/25, la urea convencional perdió entre el 14 % y el 15 % del nitrógeno aplicado, frente a un 6 % a 7 % con el tratamiento. En la campaña siguiente, la brecha fue mayor: entre 13 % y 20 % contra 5 % a 6 %.
PUBLICIDAD
Menos pérdidas no significó más rendimiento
Los rendimientos se ubicaron entre 5.277 y 11.915 kilos por hectárea, pero no se encontraron diferencias estadísticas entre las dos fuentes de fertilizante.
Sí aparecieron diferencias según la dosis utilizada. La eficiencia en el uso del nitrógeno fue mayor con 100 kilos por hectárea que con 200, independientemente de la fuente empleada.
“Los resultados muestran que la incorporación de un inhibidor de la ureasa permite reducir significativamente las pérdidas de nitrógeno por volatilización de amoníaco respecto de la urea convencional”, explicó Carolina Gregorutti, investigadora del INTA Paraná y directora del trabajo.
PUBLICIDAD
Una herramienta para ajustar la fertilización
La volatilización de amoníaco es una de las principales vías de pérdida del nitrógeno aplicado al maíz. Por eso, contar con datos obtenidos a campo permite ajustar mejor las decisiones de manejo cuando existen condiciones propicias para esas pérdidas.
La investigación forma parte de una red que estudia las pérdidas gaseosas de nitrógeno en distintas regiones productoras del país y reúne a varias organizaciones y universidades.
El trabajo continuará con la evaluación de emisiones de óxido nitroso, con el objetivo de mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno y avanzar hacia estrategias de fertilización más ajustadas.
PUBLICIDAD
Fuente: Inta
PUBLICIDAD