Refuerzan las acciones de prevención para impedir el ingreso al paíhttps://www.infobae.com/tag/girasol/
s del jopo del girasol (Orobanche cumana), una maleza parásita considerada plaga cuarentenaria por el alto impacto que puede generar sobre el rendimiento del cultivo. Para ello, están trabajando de manera conjunta el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
Argentina continúa libre de esta amenaza fitosanitaria y busca preservar esa condición mediante un trabajo coordinado entre organismos públicos y el sector privado.
Desde 2024 se encuentra vigente una alerta fitosanitaria declarada por el SENASA con el objetivo de fortalecer la vigilancia, la coordinación interinstitucional y la preparación ante una eventual detección de la plaga en el territorio nacional. En ese marco, el organismo sanitario y el INTA desarrollaron un plan de contingencia específico que establece los procedimientos para actuar de manera rápida frente a cualquier sospecha de ingreso de esta plaga.
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El jopo: una maleza con alto poder reproductivo
El jopo del girasol ataca las raíces del cultivo en forma de nódulos, extrayendo agua y nutrientes debilitando a la planta y frenando su crecimiento, y en muchos casos, provocando su muerte. Esta maleza, al brotar cerca de la base del tallo, se ve parecida a un pequeño espárrago de tonos amarillos o marrones. No tiene hojas ni clorofila, por lo que vive totalmente a expensas de las raíces del girasol, reduciendo la cosecha hasta anularla por completo en los lotes afectados.
Es una plaga cuarentenaria (dado que puede causar daños económicos o ambientales muy graves) con un alto poder reproductivo: cada planta es capaz de generar entre 30.000 y 50.000 semillas que permanecen viables en el suelo.
Semillas: la certificación, garantiza la calidad
Las tareas preventivas incluyen monitoreos permanentes, capacitaciones y acciones de articulación con instituciones técnicas y representantes de la cadena girasolera. Además, las autoridades remarcaron que una de las principales medidas de prevención en esta época del año es la utilización de semillas fiscalizadas por el INASE, cuya certificación garantiza la sanidad del material de siembra.
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Como parte de la estrategia de protección, el SENASA también mantiene requisitos fitosanitarios específicos para la importación de semillas provenientes de países donde la maleza está presente, con el propósito de reducir el riesgo de ingreso por esa vía y preservar el estatus sanitario alcanzado por la producción argentina.
¿Cuáles son las señales de alerta?
A medida que avanza el ciclo del cultivo, el monitoreo en los lotes cobra especial importancia. Los especialistas recomiendan prestar atención a la aparición de plantas similares a un espárrago en la base del tallo del girasol, así como a ejemplares con retraso en el crecimiento, cambios de color o signos de debilitamiento. Al extraerlas, una de las principales señales de alerta es la presencia de raíces del jopo adheridas a las del cultivo.
Desde el organismo sanitario recordaron que la detección temprana resulta clave para evitar la dispersión de la maleza. Por ello, ante cualquier sospecha de su presencia, los productores y técnicos deben realizar la notificación a través del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO), herramienta que permite una respuesta rápida para proteger la producción nacional de girasol.
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