“Siempre sentí presión por mi edad. Yo todavía no me había pegado y todos los pibes que se habían pegado tenían 18 o 19 años, como Duki, Khea. Yo de repente tenía 32 y sentía que ya estaba totalmente fuera del mercado”, contó Emanero en Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae. Hoy, después de años de esfuerzo y reinvención, valora el camino recorrido, agradece el apoyo recibido y destaca la posibilidad de disfrutar el presente y vivir de la música.
Su nombre real es Federico Andrés Giannoni, es un rapero, cantante y productor argentino. Con más de dos décadas de trayectoria, se consolidó como una de las voces del hip hop local gracias a letras que combinan experiencias personales con una mirada social directa y honesta. Comenzó a componer desde la adolescencia y lanzó su primer disco en 2006, construyendo desde entonces una carrera marcada por la autogestión, la versatilidad musical y una constante evolución que lo mantuvo vigente en la escena urbana argentina y latinoamericana.
El próximo 9 de abril, se presentará en el Movistar Arena para dar inicio a una nueva gira Todo por un beso, en un momento clave de su carrera donde combina madurez artística, crecimiento personal y una fuerte conexión con su público.

Vale por un millón de dólares
Durante los últimos tres años, Emanero tomó la decisión de reinvertir cada ingreso proveniente de la música, los shows y su carrera en nuevos proyectos y oportunidades artísticas. Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, confesó que, en ese caso, elegiría quedarse ese dinero para sí mismo, con la intención de destinarlo a viajes, gustos personales y disfrute, algo que habitualmente posterga por priorizar seguir apostando en su desarrollo profesional.
“Es difícil cuando te apasiona tanto lo que hacés poder separar y decir: ‘esto es para mí y esto es para invertir en la música”, reconoció. Aun así, destacó que sus “necesidades materiales básicas están cubiertas” y que el éxito de los últimos años le permitió ayudar a su familia a completar proyectos personales y mejoras en sus hogares.
Reinvención profesional y el rol de la pandemia
—¿Sentiste en algún momento que tenías que transformarte dentro de la música?
—Sí, me lo trajo más la vida eso. Entre los 18 y los 20 años, decidí que iba a trabajar de la música, que me quería profesionalizar y que realmente quería pasar mis primeros años en los veinte, en mi adultez, apostándolo por la música, que es una decisión que en el momento la tuve que tomar. Mis compañeros del colegio estaban empezando a estudiar sus carreras, algunos ya se estaban recibiendo y yo todavía seguía remándola con una promesa en el horizonte que es difícil de capturarla. Fue difícil en ese momento. Empecé a trabajar, las cosas empezaron a ir bien y en el año 2014 tuve un buen año, pude tocar en lugares grandes, hacer shows para 800 y 900 personas, que para la música independiente es un montón de gente. Después las cosas en 2015, 2016, 2017 y 2018, empezaron a mesetarse de a poco y para el 2019 estaba muy complicado todo.
—Antes de la pandemia.
—Previo a la pandemia, me estaba costando vender 100 entradas y las vendía chocho, estaba feliz porque seguía. Pero ya empezaba a ver que lo de vivir de la música, que había sido una realidad hasta ese momento, se me empezaba a escapar un poco de las manos. Y es difícil porque no hay nada que puedas hacer y en situaciones así, por lo general, todo lo que hace uno desde el ego y desde la desesperación puede llegar a ser considerado manotazo de ahogado. Y de a poco se empezó a diluir y la pandemia lo terminó... Por lo menos de quitar el sueño de vivir de la música. Seguí viviendo de la música, por suerte, pero desde otro ángulo...
—¿Qué hiciste?
—Empecé a dar clases de producción musical para artistas. Yo me autoproduzco desde chico y sé que hay muchos artistas emergentes, jóvenes, gente que está arrancando, que hace canciones, se quiere autoproducir. Y dije: “Bueno, voy a hacer una especie de curso de producción musical para aquellos músicos que se quieran autoproducir”. Y empecé a hacer eso. El 2020 estuve viviendo de los poquitos ahorros que me quedaban y en el 2021, que seguíamos en pandemia, sin shows y con todo bastante limitado, estuve dando clases de producción. Toda esa situación me ayudó a poder sacarme la presión de la cabeza de que con la música yo siempre tenía que ir para arriba, tenía que convocar más gente, tener más reproducciones, más escuchas, más guita, más todo. Como mi ingreso económico empezó a estar en otro lado, le saqué ese peso a la música. Me obligó a reinventar la manera en que yo hacía mi música, a quitarle ese peso y, a partir de ese momento, hacer música que me hacía feliz... No es que antes la música no me hacía feliz. Pero se ve que cuando la hacía yo le ponía encima una presión de: tiene que funcionar porque en 2014 me funcionó.
—¿Qué pasó cuando volviste a componer?
—Estuve casi un año sin hacer canciones y la primer canción que hice en ese periodo fue Bandido, que la escuchó Rusher, FMK, Estani y se sumaron. En ese momento, fue la canción más exitosa que había lanzado. Así que toda esa situación me llevó a relajarme, a quitarle ese peso a la música y la primer canción que hice sin esa presión fue la que más me funcionó en mi carrera. Después vinieron otras mejores todavía.

Inteligencia artificial en la música y proceso creativo
Recordando otro de sus éxitos como productor, Emanero relató cómo aplicó inteligencia artificial en una colaboración con Karina, Ángela Torres y Jimena Barón. Detalló que la idea surgió cuando Jimena visitó su estudio entre tres y cuatro meses antes para trabajar en proyectos propios. En esa ocasión, junto a los productores Benja y Estani, recopilaron varias grabaciones vocales de la cantante, lo que permitió contar con suficiente material para experimentar con nuevas tecnologías.
La propuesta de Emanero consistió en crear una maqueta que imitara lo más fielmente posible la voz real de Jimena. Para ello, entrenó un modelo de inteligencia artificial utilizando fragmentos de sus grabaciones. Según explicó, el proceso requiere reunir entre 11 y 30 minutos de tomas cantadas, sin importar si están perfectas o contienen errores, y compilar un solo archivo con fragmentos de distintas canciones y frases. “No tienen por qué coincidir, algunas más agudas, otras más graves, pero hacés un solo archivo, como si fuese un solo MP3 de quince minutos”, especificó el productor.
Ese material se carga en una aplicación que, tras un procesamiento de dos o tres horas, genera lo que se conoce como un modelo entrenado. A partir de ese momento, es posible interpretar cualquier melodía y convertirla en la voz digitalizada del artista elegido. Según Emanero, la finalidad principal de este recurso es crear demos y propuestas que permitan anticipar cómo sonaría una canción en la voz del intérprete.
El modelo de inteligencia artificial permite a los productores simular la voz de un artista a partir de grabaciones previas, facilitando la elaboración de maquetas personalizadas y el desarrollo de ideas musicales antes de la grabación final. Sin embargo aclaró que la interpretación auténtica y la emoción que transmite un cantante siguen siendo irremplazables en la música profesional.

Presión, carrera y experiencias como telonero
—¿Por cuánta plata volverías a ser telonero?
—No, no. No me gustó. Tengo experiencias encontradas con ser telonero. Tengo muy malas experiencias, porque hay un rubro en el under donde quizás ser telonero es un poco, o era hace 20 años atrás, un poco más denso, más difícil. Y después tengo muy buenas experiencias. Uno de los shows más importantes que hice en mi vida fue abrirle a María Becerra los dos River de 2024. Y gracias a esa experiencia, a ese teloneo, es que tres meses después pude hacer mi primer Luna Park. Aproveché eso para poder anunciar mi Luna Park y vender mis entradas. Así que tengo sentimientos encontrados. Teloneos como el de Mari, siempre. Estoy dispuesto siempre gratis. Agarro parte de esta plata y la pongo para pagar yo los costos de ese show. Pero volver a los teloneros del mundo del under, no.
—¿Qué es lo peor que te pasó siendo telonero?
—Maltrato. No por parte del público, por parte de producciones que no les interesa tener un telonero, que te tratan mal y te hacen sentir mal a propósito, te dan un lugar feo a propósito. Situaciones de estar en un backstage donde hay dos camerines libres, pero no te dan ninguno.
—¿Por qué pensás que pasa eso?
—Por esa cosa antigua roquera de que había que pagar derecho de piso y me parece una boludez enorme. Si estás listo, estás listo. Y si no estás listo, no lo estás. A mí un productor no me va a venir a decir cuánto derecho de piso tengo que pagar o no. Me parece que responde más a artistas frustrados, que terminan en una posición donde pueden tener sus quince minutitos de poder y los utilizan de una manera rara. Por suerte, esto es del pasado, es algo que no lo veo muy reflejado hoy en día, ni siquiera en el under. Son actitudes y estilos que están desapareciendo o se telonea menos ahora también. Están mucho mejor divididos los nichos. Entonces, los teloneos quizás son mucho más correctos. Llaman para que lo telonean sus tres amigos, que son parte de su crew y que ya tienen una canción con el artista principal. Hay como más familias artísticas que se telonean entre ellos y me parece que eso es... Con las producciones independientes no se depende tanto de productores. Para tocar necesites tener un productor, podés ir al lugar, alquilarlo y hacer una producción tuya, bancarlo con tu mismo fandom. Siento que es se está terminando ese otro formato y no volvería nunca. La música no tiene que volver a eso.
Edad, paternidad y vida personal
—Dijiste antes que la edad la sentías como una presión cuando no lograbas “pegarte”, ¿cómo te sentís ahora?
—Ahora estoy mucho más tranquilo. Creo que es la primera vez que no siento tanta presión por la edad. Cumplo 39 este año, el primero de junio, y no siento presión. Sí tengo la parte de que estoy acercándome a los 40 y eso me preocupa, lo recontratengo y lo quiero tener además. Lo tuve a los 30 y lo voy a tener a los 40 y posiblemente a los 50. Me preocupa llegar a los 40, porque me parece raro, me siento una persona grande. Yo me sentía una persona joven hasta hace muy poco. Y en la música, no sé, me dejó de preocupar... El hecho de que me haya ido bien y que mi buen momento en la música haya sido después de los 35 años, me da tranquilidad. Me da tranquilidad de que me agarró a una edad en la que hay un montón de cosas que quizás a los 20 me interesaban, que ahora ya no, como la joda, salir y todo eso. Me ahorré toda una parte de desgaste que es la noche.
—Estas satisfecho...
—Sí, aproveché todo el lindo momento que tuve para poder poner cabeza en eso. Sé lo difícil que fue, sé lo que me costó. Entonces, intenté poner mi cuerpo y poner mi cabeza a disposición de mi carrera y de mi música, y no de otras cosas. Así que para eso me ayudó, me ayudó que me agarre todo esto un poquito más grande.
—¿Te gustaría ser padre?
—Sí, me encantaría. Me encantaría.
—¿Te imaginás siendo padre en algún momento?
—Sí, me imagino. Y tampoco quiero esperar muchísimo más. Si voy a ser padre, me gustaría que sea algo que suceda en los próximos años. Arrancaría por uno. Me gustaría ir viendo cómo fluyo yo con esa situación. Pero sí, es un deseo.





