“Soy una enamorada del amor, re romántica”, afirmó Priscila Crivocapich en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae, donde reflexionó sobre sus relaciones pasadas y advirtió que, si bien intenta mantener un perfil bajo, algunos de sus vínculos recibieron atención mediática.
Crivocapich es reconocida por su trayectoria en el modelaje, el periodismo deportivo y la conducción televisiva. Inició su carrera profesional a una edad temprana, desfilando en capitales de la moda como Milán, Roma y Nueva York, y participó en campañas y producciones fotográficas tanto en Argentina como en el exterior.
Posteriormente, se formó en periodismo deportivo y consolidó su presencia en los medios: trabajó en canales como Fashion TV, ESPN, FOX, América TV y A24. Actualmente, desarrolla su labor en Telefe y conduce la sección Protagonistas en la revista Para Ti.

Infancia, familia y orígenes profesionales
Priscila creció en el seno de una familia numerosa y nómada, marcada por los traslados de su padre militar. Nacida en Neuquén, vivió su infancia entre San Nicolás y diferentes ciudades del país. “Tengo dos hermanas que son de Santiago del Estero y una de Olavarría”, destacó la conductora, subrayando el movimiento constante que definió su niñez.
El deporte fue central en su vida desde chica. “En mi casa los domingos a la mañana sonaba la carrera de autos y terminábamos con el grito del gol a la noche”, señaló. Su padre, ferviente hincha de Racing, transmitió esa pasión a toda la familia, instaurando el seguimiento de competencias deportivas como tradición compartida.
El ingreso de Priscila al mundo de la moda se produjo durante la adolescencia, una etapa en la que ya era consciente de las exigencias y riesgos propios del sector. “Hoy lo veo con el diario del lunes y digo: ‘¡Wow!’. Por todas las cosas que pasan, que se ven, que se conocen”, reflexionó.
La contención familiar fue clave para su bienestar: sus padres la acompañaron de manera constante en eventos y viajes, mientras que la presencia actual de Loli, su mánager, también resulta fundamental. “Eso hizo que esté bien cuidada”, detalló, en alusión al rol de quienes la asistieron en sus primeros pasos profesionales.
Las experiencias en el exterior contribuyeron a su formación personal y profesional y le permitieron aprender a desenvolverse en ese ambiente. Ante la consulta sobre posibles propuestas indebidas que pudo haber recibido, la modelo aclaró: “Siempre fui muy clara con las cosas y soy muy directa, nunca di lugar a nada”.
Tras regresar de Nueva York, Priscila buscó un nuevo rumbo en los medios. “Me gustaba la conducción, las entrevistas y demás, y por supuesto, me quería preparar y estudiar”, afirmó. El ingreso al periodismo deportivo no fue sencillo. Provenir del mundo de la moda implicó “romper barreras”, por eso priorizó la formación académica y el esfuerzo personal antes de ocupar un lugar en la pantalla. “Me gusta estar preparada para cualquier cosa que haga”, remarcó.
Su carrera se orientó hacia la cobertura de partidos y la conducción, en un mundo deportivo que recién comenzaba a incorporar a las mujeres. Si bien destacó la buena relación con sus colegas y el trato recibido en los medios, eso reforzó su convicción de que el respeto y la profesionalidad son fundamentales para crecer en la industria.
Sin embargo, la exposición mediática trajo situaciones inesperadas. Crivocapich reconoció que, aunque el ambiente fue mayormente respetuoso, en ocasiones recibía mensajes después de los eventos deportivos, principalmente a través de las redes sociales. “No es que voy a comer a un restaurante y va a venir el de tres mesas más allá a hablarme, hoy es mucho Instagram”, advirtió. Y señaló que la mayoría de las invitaciones que le llegaban eran de futbolistas.
Es por eso que la decisión de mantener un perfil bajo y una actitud reservada se extendió a todos los ámbitos. “No hago prensa con mi vida privada, nunca lo hice”, subrayó la periodista, convencida de que la vida personal debe quedar al margen del show mediático.

Familia, vínculos y exigencias
—¿Cómo era convivir con tres hermanas y tu mamá, siendo cuatro mujeres en casa?
—Y preguntale a mi papá, pobre (risas).
—¿Se llevaban bien entre todas?
—Sí, nos llevamos muy bien. Siempre nos llevamos bien.
—¿Sabían compartir todo?
—Sí.
—¿Alguna vez salieron con un chico que hubiera salido con otra hermana?
—No, no, eso no. Mis tres hermanas ya están casadas, con hijos... Son las tres más chicas que yo y hace años que están en pareja. Nada que ver.
—¿Cómo es ser la única que no se casó ni tuvo hijos? ¿Te pesa?
—No, no me pesa porque disfruto mucho. Soy una enamorada del amor, re romántica. Veo los matrimonios de mis hermanas y me gustan, me gustan las familias...
—Para ser una enamorada del amor, tuviste pocos novios. ¿No?
—Tuve novios, pero no fueron relaciones tan largas. En general, de dos o tres años. Con alguno conviví... Después, salí con alguno que no tuvo el título de novio. Pero todavía no coincidí. Es eso, creo que es coincidir.
—¿Tus hermanas te dicen: “No enganchás con alguien por tal motivo”?
—A veces… Pero no sé por qué. Por el tipo de trabajo que tengo también a veces es difícil conocer gente, un hombre bien que te invite a salir y le guste tu trabajo.
—¿No les gusta que seas modelo?
—No sé si no les gusta, pero hay cosas que se tienen que bancar. Yo soy bastante exigente también en la vida. Soy exigente conmigo, entonces en la pareja me gusta que sea parejo eso. Que tenga ambición, ganas, buenos valores, que se banque mi trabajo y que no le genere celos mi exposición o si tengo que ir a un evento...
—¿Te tocaron novios celosos?
—Sí, tuve celosos.
—¿Pero vos das motivos?
—Cero. Soy sociable, pero ultrarespetuosa. A esta altura de mi vida, si tengo que estar preocupada por los celos, no está bueno. Trabajo mucho, no tengo tiempo ni energía para eso. No tengo tiempo para estar preocupada por esas cosas si estoy con alguien. Tengo tiempo para estar con esa persona. Tengo ganas de una linda relación, algo maduro, estar con alguien que me acompañe, me apoye y tenga ganas de lo mismo.
—¿Todavía no te pasó?
—No. Tuve en algún momento un novio muy celoso y te metes en una rueda que es difícil de salir. Con el tiempo, se arruina todo. Además, tengo que admirar a la persona que tengo al lado. Y creo que del otro lado pasa también eso. Perder la admiración me deserotiza y es como que digo: “No, esto no”.

Historias de pareja y aprendizajes
—En el expediente que tengo acá aparece Chris Angel, el mago. ¿Saliste con él?
—Sí, salí (risas). Ahí está lo que decía recién. Admiración absoluta...
—¿Cómo te conquistó?
—Me acuerdo que lo conocí en un boliche, empezamos a hablar y fue un todo. La verdad que era admiración absoluta por lo que hace y sí, salimos. Pero él vivía lejos y era complejo. Yo venía de haberme separado de una pareja y fue eso. No fue novio, no lo presenté en casa.
—¡¿El Rifle Varela?!
—Juan (risas). Salimos un tiempo, sí. No prosperó...
—¿Martín Menem?
—¡¿Qué hiciste un listado?! ¿Con quién hablaste? (risas).
—Ojo que hoy está muy groso...
—Sí. Felicitaciones por lo que va logrando y ojalá sea todo bueno lo que haga.
—¿En qué categoría entra?
—Salimos un tiempo. Buena onda.
—¿Proyectaste futuro con alguno de ellos?
—Cuando empezás a salir con alguien, con el tiempo, sí. Pero también ese tiempo sirve para conocer al otro. Son épocas distintas, edades diferentes, momentos diferentes...
—¿Con quién sentiste más química? Para mí era con Martín.
—Tiene que haber química, admiración… Martín es una persona muy inteligente, muy linda para hablar.
—¿Te considerás chapada a la antigua en el amor?
—Sí, me gusta que un hombre me invite a salir. Hoy te hablan por Instagram, después pasas a WhatsApp y después a comer. Pero hay gente que es como más liviana, no hace una cita puntual. Vamos a comer, una salida bien y después hay que seguir comportándote con ganas.
—¿Cuántas salidas hacés falta para avanzar?
—Varias. Hasta que veo que me gusta, me gusta charlar, me gusta su trato, es caballero... Para mí el hombre te tiene que conquistar.
—¿Cuál es una red flag para vos?
—Tengo que mejorar las red flag (risas). Pero escuchar, prestar atención a que primero esté presente ahí con vos. Por ejemplo, alguien que te habla mucho de una ex en una salida… ¡Eso es una red flag!
—¡¿Cómo te va a hablar de la ex?! Ahora entiendo por qué tengo este expediente. Saliste con cada bolu, Priscila… (risas).
—No, pero bueno hay gente que nombra o hay quienes no quieren un compromiso o están en un momento de la vida que quieren viajar, qué sé yo. No sé...
—¿Te esperabas la repercusión de tu romance con Roberto García Moritán?
—Sabía que estaba con alguien mediático y me imaginé que algo podía pasar.
—¿Por qué no funcionó? Porque se dijeron varias cosas...
—En el momento en que nos separamos, yo me guardé. Siempre fui bajo perfil, tranquila... Entonces por ahí se dijeron cosas que nada que ver. Yo dije: “Bueno, que pase y que calmen las aguas”. Salir con alguien un tiempo es para conocerse y ver si coincidís o no; y no éramos compatibles. No coincidíamos. Somos muy distintos en la vida, en lo que uno quiere, en las formas, en los hábitos. Teníamos un amigo en común, nos presentó y duró lo que duró. Fue un revuelo por mi trabajo y la exposición de él. Nada más. Pero incompatibilidad absoluta.
—Pero terminó todo medio mala onda, ¿no?
—No sé. Para mí el tiempo ubica, calma, aclara.





