Markito Navaja: cómo empezó en el streaming, el llamado del Kun Agüero que le cambió la vida y su sueño de conocer a Messi

En Citados, el reconocido streamer nacido en Tigre repasa sus orígenes, cuenta el acompañamiento permanente de su padre, sus primeros videos durante la pandemia y una decisión que modificó su destino

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Markito Navaja en su paso por Citados: el llamado del Kun Agüero que cambió su vida y su sueño de conocer a Messi

Nació en Tigre el 1 de marzo de 1999 y fue bautizado como Marcos Tomás Prez, pero saltó a la fama como Markito Navaja. Desde pequeño, como muchos chicos argentinos, soñó con ser futbolista y, apoyado por su padre, fue en búsqueda de concretarlo, pero por diferentes circunstancias, sus aspiraciones quedaron truncas. También junto a su padre, aprendió el oficio de peluquero.

En 2020, mientras se desarrollaba en el rubro de las barberías, se lanzó al streaming y casi al unísono comenzó la pandemia de coronavirus. En ese contexto se dio su crecimiento en el mundo virtual hasta que una llamada del Kun Agüero le cambió la vida. Hoy es uno de los creadores de contenido más reconocidos. En esta entrevista, cuenta sus orígenes, algunos momentos difíciles por los apremios económicos, el día que lloró por el llamado del Kun y su sueño de conocer a Messi.

Markito Navaja sueña con conocer
Markito Navaja sueña con conocer a Lionel Messi (Foto Maximiliano Luna)

-¿Tuviste la intención de ser futbolista?

-Obvio, intacta hasta los 13 años...

-¿Por qué? ¿Por falta de talento o falta de levantarse temprano?

-¿Por qué me tiras esa entrada, che? Recién arrancamos (risas).

-¿Por qué no llegó Markito Navaja a ser futbolista profesional?

-No, no me daba. No había tanto talento. Siempre me defendí más en cancha de cinco, más que nada. Y también tuve un poco de mala suerte, es la realidad. A los 12, 13 años, estaba jugando en Tigre, estaba sacando la Garra 13 y me fui a vivir al sur, justo ahí.

-¿Cómo fue tu infancia en Tigre? ¿Cómo está compuesta tu familia?

-Tengo una familia grande, vivía con todos. Tengo muchos tíos, abuelos, bisabuelos. Somos muchos. Siempre con mi viejo volcados al fútbol. Él realmente creía que yo era el nuevo Messi, un boludo (risas). Él tenía una confianza plena. Tremendo la cantidad de tiempo que invirtió, y no invirtió guita porque no tenía, sino también la ponía, pero íbamos a jugar a todos lados. Sábado, domingo, Mi vieja cagándonos a puteadas, diciendo “cuando van a estar en casa, que esto, que lo otro”. Cumpleaños, vamos a jugar a la pelota igual, al mismo tiempo jugaba él. Mi viejo apostó mucho en mí, mucho tiempo. En el baby me iba muy bien, hacía muchos goles, salí goleador muchos años seguidos de chico y nos ilusionamos. Totalmente al pedo, porque no se dio.

-Pero un poco estás viviendo del fútbol ahora igual

-Ahora estoy cumpliendo mis sueños de otra manera. La verdad es que para para resumir eso, para mí no me daba para jugar, no me daba el talento, no me daba la mentalidad tampoco. Pero lo intenté lo más que pude y hoy se puede decir que cumplí el sueño de otra manera. Terminé jugando en estadios, terminé compartiendo con jugadores impensados. Entonces se cumplió un poquito al final.

-¿Cómo fueron tus inicios en el streaming?

-Se dio primero viendo a Coscu, consumiendo su contenido, también Joaco López me divertía un montón. Hoy son amigos míos y colegas, pero en ese momento era consumir a ellos, ver qué hacían. Eran como un acompañamiento para mí. La verdad, me divertía un montón. Yo ahí todavía estaba en la barbería, atendiendo, era encargado de local y colorista, que es lo que más me gusta, hacer color. Y un día mi viejo, que es un crack, llegó a la casa de Coscu, vía mensajes por Instagram. Navajas no era tan grande como ahora, pero ya era grande en el rubro barberías. Ya habíamos estado con artistas, con jugadores, y queríamos llegar a los streamers también. Un día se da y terminamos haciendo color y cortando el pelo en lo de Coscu, cuando tenía la casa en Nordelta. Le empecé a hacer color y empezó la amistad. Ahí veía que stremeaban. Siempre de chico, en mi círculo más íntimo, me gustó hacer reír, lo mismo con mi familia, pero era muy inseguro y tímido para el mundo abierto. Con mis amigos y mi familia siempre buscaba la manera de hacer reír y empezó el streaming y dije “che, me gusta, pero ¿me va a dar o no me va a dar?" Y me pasó que sí, acá tuve más suerte o tenía más talento. Me animé, hacía de cuenta que la cámara que estaba ahí eran mis amigos. No sentía esa presión de que me estén mirando. Esto fue en plena pandemia, en cuarentena. En paralelo, la barbería fundiéndose. Mi viejo la remó toda la vida y una vez la pegó, muy de grande. Teníamos dos o tres barberías, después llegamos a poner como ocho, con franquicia. No eran nuestras cien por ciento, pero el nombre era tremendo. Empezó la cuarentena y viste que por los protocolos la barbería es lo último que abría... Mi viejo decía “cisne negro”... mi viejo, que toda la vida renegó, se le cayó a pedazos lo único que le había ido bien.

-¿Y ahí qué te pasaba a vos?

-Era muy raro, porque él estaba apagado en la cocina y yo estaba en la habitación stremeando a los gritos y me estaba yendo increíble. Había mucho feedback de la gente, muchos clips virales, también empezó a entrar guita... Cuando empiezo a crecer mi viejo me apoya, pero siempre desde un lado de no meterse en el sentido de las decisiones que tenía que tomar yo, porque crecí muy rápido. Empecé a stremear y a los seis o siete meses me llamó el Kun (Agüero). En paralelo me vienen a buscar una plataforma china, que me ofrecían 25 mil dólares por mes. La oferta del Kun no era tan económica, era más bien un proyecto grande que se venía. El Gordo (su papá) caminaba por las paredes, se metía en el baño, entraba, salía el Gordo. Le dije “tengo estas dos cosas”. Mi viejo quería agarrar esas 25 lucas urgente, era un contrato de tres años. Hablé con mi manager, le digo “mirá, mi viejo no se va a meter, pero tengo la seguridad absoluta de que tenemos que hacer lo del Kun”. Fue intuición, sentía que los de la plataforma china te ponen la plata y después al año desaparecés. Sentía que lo del Kun me iba a acercar a otras cosas, me iba a dar prestigio, y por suerte salió bien. Pero lo tenía a mi viejo comiéndose las uñas en la cocina (risas).

-¿Por qué se tuvieron que ir a vivir a Piedrabuena?

-Piedrabuena es un pueblo hermoso, pero muy chico. Queda en el sur, en Santa Cruz, a dos o tres horas de Río Gallegos. Allá teníamos una abuela y un tío que tenía negocios. Mi viejo tenía dos laburos acá, vendía fiambres a la mañana y a la noche estaba en un local de empanadas. Mi vieja era maestra jardinera y siempre hay algún padre que se le va la boca o algo por el estilo. Dejó ese trabajo y a mi viejo lo echaron de uno de esos dos laburos que tenía. Quedamos al borde de ir a la calle, pasaron unas secuencias medias tristes en la familia. Ahí es donde mi viejo dice “nos vamos”. Ahí tenía 12 o 13 años. Cuando crecí entendí lo grave que fue la situación, en el momento no lo viví tan así.

Un llamado del Kun Agüero
Un llamado del Kun Agüero fue clave para su futuro. Ese día, lloró (Foto Maximiliano Luna)

-¿Cómo te llevás con los haters, con los comentarios negativos?

-Sinceramente al principio me costaba un montón recibir comentarios negativos de todo tipo por cualquier boludez. Incluso tenía diez comentarios buenos y dos malos y me quedaba con los dos malos. Porque cuando arrancas es así. Pero hoy en día lo vivo mucho más tranquilo en el sentido de que no es tan real. No lo tomo tan personal. Me cuesta creer que hay gente que que se toma el tiempo de hacerlo. No sé de dónde salen, realmente me sorprende, pero hoy en día no lo tomo personal. Siento que la gente comenta por comentar. Muchas veces se olvida de que somos personas. Como que soy un meme. No me ves en la calle. Normalmente no soy un amigo tuyo. Es Marquitos, un meme. “Vamos a bardearlo, que no pasa nada”. No es así. Del otro lado hay una persona, insegura, hay una persona que reniega, que tiene una historia de vida también, que decís “loco, ¿qué te molesta tanto?“. Hay un laburo detrás de lo que estoy haciendo. Hay una familia, hay un grupo de editores. Somos un montón atrás de esto. ¿Por qué ese comentario tan malo? Pero después no encuentro una explicación lógica.

-¿Tenés colegas del streaming que la hayan pasado mal por esto?

-Sí, obvio. Hay muchos colegas que estuvieron en situaciones en las que los ataca mucha gente al mismo tiempo y y no sabían cómo levantar la cabeza. Nadie sabe cómo manejarse en estas cosas nuevas. Más que somos pibes y hacemos muchas cagadas, o sea, “cagadas”, no son tan cagadas. Pero cuando metés una opinión media polémica después no sabés si salir a bancarla con el pecho. Si lo pensás, si te replanteas todo. Las redes tienen un tema mental, un tema psicológico que la mayoría lo terminamos laburando, la mayoría del tiempo. Es muy difícil el tema de las redes sociales. Tenés que ser muy fuerte o tenés que pasar al nivel de que no te importe nada. Sino sufrís mucho, te pone en duda tu personalidad. Empezás a cambiar todo el tiempo, ya no sabés qué hablar, qué decir, no te sentís más libre. Y yo creo que que esa parte psicológica es muy importante para el streamer, para el que vive de las redes, del influencer o lo que sea.

¿Cómo fue que te contacta el Kun? ¿Qué sentiste?

-Ese día había stremeado toda la noche y me acosté a los 8, 9 de la mañana. Me levanto como a las tres de la tarde y veo llamadas perdidas y audios de la una más o menos. Era el Kun, me decía que estaba creando un equipo de Esports, que quería tenerte en cuenta, que lo hacía reír un montón, que esto, que lo otro. Mi reacción fue llorar, llorar, llorar. Encima mi viejo se había ido al súper, te acordás las filas del súper, que eran un quilombo. Tardaron como tres horas, no venían más. Me acuerdo que estaba en la galería de mi casa. Me pongo a llorar y digo “no puedo creer lo que está pasando”. Llega mi vieja, le digo “me acaba de llamar el Kun, tiene un proyecto muy grande, quiere que viaje y demás” y ahí se fue todo al carajo. Mi familia felicitándome, haciendo el stream de presentación. Me acuerdo que yo estaba arriba, tenía cien mil viewers en directo en mi casita, en la cucha, cien lucas de viewer, y abajo toda mi familia mirándolo, mis amigos. Fue increíble. Fue como debutar en Primera.

-¿Cómo podés definir a Coscu?

-En el mundo del streaming es el pionero, el número uno, el que avanzó cuando no había absolutamente nada, el que puso las primeras semillas se puso a a jugar al LOL cuando no era conocido. Además es una persona generosa, solidaria, empática. Es la persona más solidaria que conocí en mi vida. Además es completísimo. El chabón puede darte un discurso de algo serio que te va a atrapar, puede hacerte reír con la estupidez más grande teniendo 33 años y puede ser el mejor amigo en todos los aspectos. La verdad yo creo que es el número uno porque se lo merece.

-¿Qué podés decirme de Messi?

-Es lo más grande que hay en el mundo y sueño con conocerlo, es mi sueño máximo. Siempre digo que tengo dos sueños: conocer a Messi es mi sueño máximo, y el número dos es tener un predio de fútbol propio. Tipo escuelita, La Crema Fútbol Club. Me muero por ver nenes con la camiseta de La Crema entrenando y que quieran ir y que digan “yo entreno en La Crema”. Es mi sueño, es un proyecto que tengo ahora, a largo plazo igual. Pero conocer a Messi, no digo que estuve cerca, pero yo creo que si fuera un poco más caradura, onda el Momo, ya lo hubiera conocido.

-¿No le mandaste mensajes?

-No, y tampoco me dio para pedirle un favor al Kun, que es el mejor amigo y tengo confianza. Jamás le diría “haceme conocer a Messi, dame una mano”. Fui a ver a Paredes en el PSG y no le pedí la entrada, no le pedí la camiseta, no le pedí nada. Solamente hablábamos y él me ofreció todo. Yo no pido camisetas, no pido pido favores. Me da mucha vergüenza.

-Es tu sueño máximo y no lo conocés...

-Quiero darle un abrazo, nada más. Siento que si me preguntás, así entre nosotros, le quiero decir que lo amo, que es el mejor, lo mejor que me pasó, que lo admiro, pero obviamente no lo haría, porque sería re incómodo para él. “Yo te amo amigo”, re incómodo, pero te juro que es un abrazo. Quiero que me mire a los ojos y abrazarlo. No quiero una foto, no quiero un video, no quiero un carajo. Quiero abrazarlo. Me regaló demasiado. Yo, que amo el fútbol, y él es un ejemplo de superación. La magia que tiene para jugar al fútbol... miro los videos una y otra vez, como si no los hubiera visto antes. Lo amo, lo amo de verdad.

Markito comenzó con el streaming
Markito comenzó con el streaming durante la pandemia y ya no paró (Foto Maximiliano Luna)

-¿Cómo monetiza un streamer? Para que la gente pueda entender, que puede ser una salida laboral, siempre con responsabilidad, con laburo, como decías vos, también con equipos atrás.

-Normalmente los streamers empezamos de muy chicos y por ahí la responsabilidad de que dependa de vos a veces te juega en contra. Por los mambos en la cabeza, por los problemas del día a día, problemas familiares, etcétera. Pero cuando cuando hacés una buena base te puede ir bien. Te hablo de números aproximados. La vez que más hice fue en la Kings League, en un stream que tuve 60.000 personas, pero poco tiempo, unos 40 minutos, una hora. Me habrán pagado 2.500 dólares, 3.000, por 40 minutos. Me parece una exageración total, pero yo creo que si lo mantenés, con mucho menos viewers, 10 mil, 5 mil, con una transmisión mucho más larga, todos los días, se puede llegar a ganar más de 20 mil dólares al mes. Es muchísima guita, es demasiado.

-¿Vos sos consciente de eso?

-Sí, yo soy consciente de todo, mantengo mi realidad absoluta, la de mi familia, la realidad de mis amigos, la realidad de la gente, la realidad de todo.

-¿Del corazón cómo estás? ¿Estás con alguien, estás solo?

-Estoy solo, estoy tranquilo, y quiero estar solo. Me estoy cuidando a mí.

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