“El novio de Angelita Torres”, así lo conocen muchos hoy. Hoy es parte de “Nadie dice nada”, el programa más popular de streaming de nuestro país. Quiso ser futbolista, jugó en Primera D, se probó en Italia y una serie de episodios accidentales, lesiones y pandemia, le impidieron seguir. Es muy popular en las redes, le dicen “El Mito” por su personaje, el amigo mitomano, y tiene su propio stream. No da entrevistas y cuando confirmó que vendría a Infobae me preguntaba si vendría con el mate, porque a todos lados va con el mate.
– Sí, es medio un objeto de apego.
– ¿Como el osito cuando somos bebés?
– Es mi osito, lo adquirí porque estuve viajando mucho tiempo solo y al pedo por momentos, agarraba el mate y salía a caminar. También para conocer gente, estaba en Roma, ponele, y un argentino miraba el mate, lo saludaba y eso me daba la posibilidad de acercarme, de tener una charla desde otro lugar.
“EN LA ÚLTIMA NOTA QUE DI ME AGARRÓ UN ATAQUE DE PÁNICO, ESTÁS ADVERTIDA SI EMPIEZO A TEMBLAR”
– ¿Porque sos muy tímido?
– Soy tímido, sí. No doy notas, no me gusta, me da vergüenza. La última que di me agarró un ataque de pánico, así que estás advertida si empiezo a temblar, jajaja.
– ¿Qué hacés cuando tenés un ataque de pánico?
– Fue más un ataque de ansiedad.

– ¿Qué sentís?
– Tenés tantos pensamientos a la vez que no los reconoces y se traba el CPU.
Cuando le escribí a Marcos para entrevistarlo no era “el novio de Angelita”. Era conocido en redes, por su humor. Pero en realidad Marcos siempre quiso ser futbolista.
– Fui, jugué dos partidos.
– Jugaste en Claypole y jugaste en Yupanqui…
– En Yupanqui no llegué a debutar. Pero dos partiditos cuentan para mí.
- ¿Fuiste a jugar a Nueva Zelanda?
– Sí. Y a Italia.
“ME GUSTA PENSAR QUE A VECES HAY QUE PERSEGUIR ALGO QUE UNO QUIERE QUE PARECE IMPOSIBLE.”
– ¿Todo muy accidentado, no?
– Sí, fue un poquito forzado, un poquito tirado de los pelos porque ya era grande cuando fui a Claypole, tenía 21. De chico era asmático y no podía jugar al fútbol, me encantaba, pero no podía. Y cuando se me fue el asma dije: voy a hacer todo lo posible mientras estudio para jugar todo lo que no pude jugar de chico. Surgió la posibilidad de ir a Claypole, yo vivía en La Plata, Claypole era lejos y era la última categoría. Arranque recontra verde, imaginate, sin inferiores, un club del ascenso en primera. Encima el club estaba tomado por barras, estábamos en una situación fea, cada seis o siete entrenamientos tenías un apriete. Una vez nos rompieron los autos. Me gusta pensar que a veces hay que perseguir algo que uno quiere que parece lejano o imposible. Perseguirlo, desafiarse, ponerme el objetivo de ir hacia eso, aunque hoy me parezca que no lo puedo realizar, me gusta ir transformándome en el camino. Me pasó con “Nadie dice nada”, me pasó con el stream, me pasó con el fútbol, con los viajes. En todo trato de decir: es un desafío, voy hacia ahí, la persona que va a llegar ahí o cerca del objetivo va a ser otra distinta de la que arrancó. A Nueva Zelanda fui a trabajar para juntar plata, hacer el pasaporte y jugar en Italia. Fui tres meses, por el verano. Tres meses durísimos, yo era un pibe de clase media, papá docente, pero dormía siempre en una cama y tenía un auto para ir a entrenar.
– ¿Y ahí donde dormías?
– Llegué con poca plata y estaba muy lleno el lugar, es una isla de vacaciones a la que va mucha gente, a los dos días dormía en una carpa en el piso de un patio. No hablaba el idioma y tampoco tenía visa para trabajar, los trabajos eran changas en negro. Nunca había pintado, eran cosas que no sabía hacer. Ahora lo pienso y digo, ¿por qué fui? Realmente era un inútil, la gente se daba cuenta de la intención de querer aprender y me tenía un poco más de paciencia de lo normal.

– Pero resulta que así como te agarraron los barras en Claypole y en Nueva Zelanda te agarró la cuarentena, el segundo problema.
– Sí, la pandemia. Yo tenía vuelo el 17 de marzo, yo ya estaba ilegal. El 15 empezó la cuarentena y tenía que tomar una decisión, volver a la casa de mi mamá y pasar la pandemia allá o ver qué pasaba. Justo se habían mudado mis amigos a una casa linda, yo ya no estaba en la carpa y habíamos comprado la play y me quedé.
– Mar y playa.
– Tenía mar, era playa y la pandemia allá no duró nada. Nueva Zelanda son dos islas y yo vivía en una isla dentro de esas dos islas, entonces no entró el virus.
– La pasaste bomba. El segundo problema te jugó a favor. Cuando fuiste a Italia a jugar al fútbol, ¿cuántos años tenías?
– Cuando arrancó la pandemia tenía 22 y me fui con 25 a Italia, queriendo sacarme un poco la espina. Para decir, pude vivir de esto.
– Te lesionaste ahí, mala suerte.
– Lo puedo ver como mala suerte. Es me digo “Gago” lo que voy a decir no, pero siento que fue algo que yo generé. Hay muchas cosas de la vida que pasan a través del inconsciente. Uno tiene un deseo que no se anima a expresar o del que todavía no es consciente, y el inconsciente lo sabe. El cuerpo que es más sabio, toma las decisiones para que uno se acerque más a eso.
– ¿En este caso el deseo era volver a la Argentina?
– Claro, yo ya estaba hacía tres años afuera. Había conseguido lo que quería, había llegado a Italia, estaba haciendo la ciudadanía y me había llamado un club que me pagaba y me daba casa, comida, era una linda situación. Y cuando me dijeron “te queremos, te tenés que quedar hasta abril del año que viene”... Era noviembre, tenía que pasar todo el invierno en un pueblito de 3.000 personas. Pasaron tantas cosas que ya el objetivo no me llenaba, yo quería volver a mi casa, ver a mi familia. Ya desde Nueva Zelanda tenía ganas de hacer contenido.
– La cuestión es que para empezar a trabajar en redes tuviste que lesionarte.
– Cien por ciento. La noche antes de lesionarme dije, no me quiero quedar hasta abril, me quiero ir. Pero me daba cosa decirlo, hicieron un esfuerzo para traerme, estaban todos contentos en el pueblo, no tenían otro delantero. ¿Cómo les voy a decir que no me quedo? Y uno de los pensamientos a la noche fue que la única manera era lesionarme, porque ahí ya no era responsabilidad mía.
– ¿Lo preparaste?
– No, pero fue un pensamiento, una solución que encontró mi cabeza, hasta me imaginé saludándolos, yéndome con muletas, como diciendo “hice todo lo que pude”. Al otro día fui a entrenar, me había olvidado de eso. Ya está, me quedo. Y en un entrenamiento que era uno contra uno, enganché, la rodilla me sonó y me caí al piso. Me acordé de lo que había pensado y dije, no puedo ser tan tarado.
– Te vi fantasear con el tema del fútbol este verano con Riestra. ¿Te despediste de la idea o cada tanto fantaseás?
– Volví, me operé y una semana antes de volver a Italia, me volví a lesionar. Sentía que una parte mía se había muerto, que el fútbol es una excusa para no hacerme cargo de otro lado mío, más sensible, más artístico entre comillas. La noche antes de operarme dije, ya está, por ahí mañana no me despierte.

– Pensaste que podías morir en la operación. Y subiste un video que se hizo viral. Pero no me contestaste si te despediste o no del fútbol.
– La pregunta a un hombre al que le gusta el fútbol, de apenas 29 años, es muy profunda. Tengo que ir un poco para atrás, para respondértela.
– ¿Porque todavía estás fantaseando con que vas a jugar en algún equipo? ¿Te cuesta decir: ya está?
– No, no me cuesta decir ya está, me recontra cuesta. Siempre fui muy competitivo. Sé que me voy a preparar para ser mi mejor versión jugando al fútbol, entrenar todos los días. Por ahí eso va a ser fútbol cinco con mis amigos, pero va a ser lo máximo que pueda dar.
– No encuentro la respuesta, si o no. Debe costar.
– Debe costar.
– ¿Cuál es tu ocupación? ¿Qué escribís si te preguntan en migraciones?
– ¿Qué pongo? ¡Qué vergüenza! Influencer me da vergüenza, no me siento influencer. Creador de contenido, es lo que hago. Lo que me gusta es entretener a la gente y entretenerme, buscar historias, debatir.
– ¿Autodidacta o estudiaste algo de todo esto?
– No, soy un burro, no puedo ni usar Instagram, el teléfono. Mis videos los filmaba un amigo, yo hablaba tres minutos y editábamos. Ahora un amigo se bajó Cap Cut, pagó los 8 dólares anuales para editar mejor y me ayuda con los clips, yo sigo bastante arcaico.
– ¿Le pagás al amigo?
– Obviamente, todos mis amigos están en blanco por si acaso. Me representa un amigo, mi hermana también, otro me edita los videos. Fui pidiendo una mano. Subí dos o tres TikTok y ya me habló una marca. Me daba cosa decirle “cobro esto” y dije “te paso con mi representante”. Mi representante era yo por mail, Marcos Giles Contrataciones. Después, cuando empezaron a llegar más, le dije a un amigo que se hiciera cargo y que se llevara un porcentaje.
– ¿Quién te dice lo que tenés que cobrar?
– Si me lo aceptás, está bien. ¿Y si no lo aceptás? Bueno. Puede ser poquísimo, por un superpancho. Tengo mi amigo que maneja eso, calculo que se asesora.
– ¿Seguís yendo y viniendo de La Plata? Hemos hablado varios días en que ibas y venías de La Plata. ¿Vivís con tu mamá?
– No, no vivo en La Plata ni vivo con mi mamá. Cuando arranqué en Luzu estaba viviendo en La Plata, en un departamento que había alquilado.
– No era con tu mamá.
– Nooooo, igual voy seguido, tengo una gran relación con mi mamá. Luzu me ofreció estar en enero y febrero y me dio la posibilidad de estar en un hotel, a veces me quedaba y a veces volvía. Ir y venir todos los días era muy desgastante y me alquilé un Airbnb momentáneo, en un lugar que no tenía personalidad.

– ¿Te cuesta dejar La Plata?
– Sí, la verdad que sí. Me gusta el barrio, las casas bajas, mis amigos, ir a jugar al fútbol con ellos los miércoles, tener a mi familia. Ahora me mudé a Buenos Aires y me cuesta encontrar eso, siento que son muchos edificios, mucho tránsito. A cada lugar que hay que llegar es lejos. ¿Qué gracia tiene el barrio si no tenés amigos o familia cerca? Yo vivo en La Plata a diez cuadras de la de mi tía, a 15 cuadras de la casa de un amigo o del laburo de alguno. Acá todavía no me armé mucho.
– ¿No tenés a nadie cerca?
– Ahora que me mudé a Belgrano, sí. Estoy a 15 cuadras de lo de Santi, de lo de Angelita. Me acomodé para estar un poco más cerquita de mis afectos.
“LO QUE LLEVO DELANTE DE LA CÁMARA ES EL PERSONAJE. CUANDO HABLO DESDE Mí ME DA VERGÜENZA”
- Es verdad que sos tímido.
– ¿Por qué? ¿No me creías?
– No, te veo siempre muy desenvuelto.
– Lo que llevo delante de la cámara es el personaje. Para que pase algo, para entretener, yo me posiciono en la vereda de enfrente, eso me sale bien. Y no me da vergüenza porque no siento que estoy poniendo algo propio. Cuando hablo desde mí, desde un lugar más real y no tan performático, me da vergüenza.
“HABLAR DE MI MAMÁ ME DA ORGULLO, ME EMOCIONA. ELLA SIEMPRE PRIORIZÓ QUE NOS SINTAMOS AMADOS”
– ¿Te daría vergüenza hablar de tu mamá? Dijiste que tenés una gran relación. Yo imagino que sos mamero, quizás es mi fantasía
– Hablar de mi mamá, no me da vergüenza, me da un poco de orgullo. Me emociona. Ella me crio a mí y a mi hermana, obviamente con mi papá. Pero en la sociedad en la que estamos el trabajo de ama de casa y de maternar lo hace la mujer y obviamente no es remunerado. No tuvimos mucho, no nos sobraban recursos, no nos íbamos de viaje, pero ella siempre priorizó que nos sintamos amados, que tengamos un lugar. Creo que lo que hago, jugar a hacer otra cosa y sentirme cómodo, fue porque en casa encontré que cualquier cosa que yo hacía, cualquier chiste, cualquier morisqueta ella me la festejaba y me miraba con ojos de ternura, de amor. Con los ojos que yo trato mirarme a mí y de mirar un poco el mundo, solo hace falta eso. Mis amigos iban a Estados Unidos y me daba bronca, yo no tenía esa oportunidad. Pero no vale nada eso sino si no está lo otro, si no está ese amor, sentirte querido y sentirte importante. Eso es lo más lindo.
– Te hizo sentir importante tu mamá.
– Total. A veces por demás también, al punto que no se compraba ropa para ella y sí nos compraba a nosotros. Ella se dedicó mucho a ser madre, dejó trabajos o trabajo en casa para que nosotros tengamos ese espacio. Yo a mi casa la siento muy especial, no porque sea más linda que otras sino por el amor.
– Como un lugar seguro, un lugar de mucho afecto.
– Lo que me pasa hoy es que me cuesta sentirme así en lugares o ir a los programas de streaming, poder mostrarme, hablar en serio y también hablar en joda. Trato de llevar un poco de mi casa a esos lugares, de sentir un poco lo que sentía.

– ¿Qué llevás de tu casa, esos lugares?
– Busco un poco esa complicidad, esa mirada. Soy de hacer chistes, me gusta joder y me encanta que me jodan, pero que se entienda que siempre es desde un lugar de amor. Que no es un chiste bulinero para que el otro se sienta mal. En mi grupo de amigos, muchos complejos si no se hablaran podría afectarnos mucho, los naturalizamos, y jodemos con eso. Yo soy un poco neurótico, a veces tengo esos ataques de ansiedad, ataque de pánico y en mi grupo nos burlamos de eso, pero nos burlamos bien, no como “ahí está el loquito”, sino con chistes que suavizan. Estamos todos con nuestras carencias y nuestros quilombos y trato de buscar eso con mis compañeros de trabajo.
– ¿Hacés terapia para manejar la ansiedad?
– Sí, obvio. Hace ocho años. Ahora no estoy haciendo psicoanálisis, sino una terapia más holística que me ayudó mucho este año con todo lo que pasó. Ya sabés, soy tímido.
– ¿De qué hablás?
– De tanta exposición, de que la gente hable tanto de uno, de verme a mí tanto en las redes. Hago una terapia más alternativa, que tiene microdosis de hongos, reiki, como una vuelta un poco. Unas ayudas para cada momento. Ahora estoy con Melena de León que ayuda a la concentración.
“RAZONAR TODO LLEVA A SOBREPENSAR, A UNA RUMIA QUE NO TERMINA NUNCA Y PONERLE FRENO SOLO ES DIFÍCIL, TENGO AYUDAS EXTRA”
– ¿Sentís el resultado?
– Recontra, sí. Con las microdosis de hongos hubo momentos en que yo estaba estresado porque mi personalidad tiende a ir a los pensamientos y a la razón. Y eso me bajaba a un estado más de presencia, de no estar en la cabeza sino un poco más en mí. Razonar todo lleva a sobrepensar, a una rumia que no termina nunca y ponerle freno solo es difícil, porque no es pensando. Esas ayudas extras fueron clave para mí.
– ¿La actividad física ayuda?
– Recontra también. Por eso yo soy bastante adicto, todos los días hago algo para apagar un poco esa personalidad mía que tiende a sobrepensar. Meditar, naturaleza.
– ¡Qué difícil meditar!
– Uff sí, muy difícil. Es llevar la concentración a una sola cosa, suele ser respirar. Y cuando te encuentres pensando en algo, volver y volver.
– ¿Cómo te sentís cuando dicen “el novio de Ángela Torres”?
– Lo entiendo. Entiendo que ella tiene una carrera de 20 años, tiene familiares muy conocidos y es muy popular. Y que a mí me conozcan por estar con ella no me avergüenza, todo lo contrario.
– Contestaste como un futbolista.
– Me puse el cassette porque ese tema sé que siempre genera revuelo en redes. Entonces trato de no meter la pata.

– Ser novio de Ángela no trae revuelo.
– Claro que sí. Trae revuelo que es una pareja mediática. Lo que pasa entre nosotros suele.. . No sé, por ahí mi algoritmo está roto, jajajaja, pero me suele aparecer lo que pasa entre nosotros.
– No, lo que dabas a entender recién era que podía traerte problemas.
– No, no, problema si uno lo toma de esa manera.
“ESTOY MUY ENAMORADO. CREO QUE SE ME NOTA”
– Marcos, yo te invité porque quería saber si estabas muy enamorado.
– Ehh. La pausa no es porque dude, la pausa es porque no sé qué contestar.
– ¿Estás pensando “qué digo”?
– Sí, obvio que sí. Obvio que estoy muy enamorado. Creo que se me nota, se me ve. Todo lo que me pasó este año de ir superando miedos o barreras, algo de eso era… A “Nadie dice nada” me invitaban, pero que hubiera tanta gente mirando, que fuera un grupo nuevo que no conozco… Nunca iba, me sentía cómodo, no me gustaba ir.
“DESDE EL PRIMER CHISTE HUBO UNA CONEXIÓN, YO LA ENTENDÍ A ELLA, ELLA ME ENTENDIÓ A MÍ, SE DIO ALGO MUY NATURAL”
– Estaba re cómodo. Se te veía muy bien.
– Esto fue previo a Angelita, desde enero del año pasado. Después, un día el productor me dijo: mañana tenés que venir, y yo no quería, por supuesto. Me gusta que lo que yo hago se vea y es el lugar donde más se ve, pero a la vez me generaba mucha inseguridad. No entiendo hasta el día de hoy por qué le dije que sí, estábamos Nico, Santi, Ángela, yo no la conocía. Desde el primer chiste hubo una conexión, ella me entendió a mí, yo la entendí a ella, nos reímos, se dio algo muy natural. Y me re gustó ir, fue la única vez. No la única, no quiero desmerecer, pero por cómo lo sufro, fue una vez que me conecté, que la pasé bien. Después me pasó lo mismo antes de ir, ansiedad, no comía, ataque de pánico. Con ella yo iba a ser un poco más yo, con ellas se me terminaba escapando mi verdad. Yo me considero una persona sensible, me cuesta mostrar eso y con ella se me notaba en los nervios, me ponía a transpirar. Hubo un programa en que estuve todo transpirado y era por ella.
“HUBO UN PROGRAMA EN QUE ESTUVE TODO TRANSPIRADO Y ERA POR ELLA”
– Te ponía nervioso.
– Sí, muy. Yo pude no renegar de mí mismo, de mi sensibilidad, gracias a que ella también me empujaba. Hablaba con ella y me decía “dale, vení, como si fuese un juego”. Pero en ese juego yo estaba desafiándome mucho a mí mismo, ir a un lugar de súper exposición y ser yo. No iba a hacer solo personajes, se me estaban jugando cosas reales.
– Ella se da cuenta que vos transpirabas y que te ponías nervioso.
– Que estaba mojado. No había que ser tan perceptivo.
“YO LE DIJE: ESTOY NERVIOSO POR VOS. SE LO BLANQUEÉ”
– Quizás vos creías que eran ataques de ansiedad.
– Era por ella. En el cuarto o quinto programa Nico dijo “hoy somos 220.000 personas” y eso me puso nervioso pero también porque estaba ella. Me enfocaron a mí, estaba todo chivado y se empezaron a reír. Ángela le dijo “no digas más cuánta gente nos ve que se pone nervioso”. Y yo le dije “no, estoy nervioso por vos”, se lo blanqueé. Lo que me pasa con ella es tan fuerte un poco porque ella me invitó e impulsó esa parte mía más real. No digo que los personajes que yo hago no sean reales, sino que no se me juega tanto, no es mi verdad. Y con ella se empezaron a ver cosas mías y yo me animé a confiar en mí también y en eso. Cada vez que yo sentía “che, no voy por esto, porque esto me va a hacer mal”, ella decía, “va a estar bien”. Ese impulso de ella llevó a que yo pueda no solo conocerla, sino que me pueda realizar en ese lugar, estar ahí y conectar con un grupo re lindo, en un lugar súper que hoy es el programa más visto y el más importante y para mí el más divertido y el mejor.
– Por un lado te pone nervioso, pero por otro te dio mucha seguridad.
– Me ponía nervioso, pero me daba seguridad, que alcanzaba con ser yo. “Vení vos con tus inseguridades y tus miedos y tu sensibilidad. Y no hace falta que hagas el personaje cancherito, lo que suelo hacer yo un poco para esconder eso”. Me ponía nervioso porque era real, se juega el miedo donde está el deseo. Donde no hay deseo no hay muchas sensaciones.
“NO SÉ CUÁNTO CONFIÓ AL PRINCIPIO, ME COSTÓ QUE ELLA AFLOJE Y ME CREA”
– Ella te vio más allá del personaje. Es difícil verte más allá del personaje, hacés muy bien el personaje de cancherito. Pudo pasar rápidamente esos filtros, ¿no?
– Sí, no sé cuánto confió al principio, porque me costó un poco que ella también afloje y me crea. Hemos tenido charlas, ella me veía en stream, después me veía afuera y no entendía.
– ¿Cómo que es tímido Marcos?
– Claro, ella es súper real al aire, es ella. Tuvo ese momento de no entender. A mí me viene bien poder hacer las dos cosas, a veces estoy haciendo un poco de show y a veces soy yo el que está acá. Y con ella siempre era yo.
“CON ELLA FUE LA PRIMERA VEZ QUE YO ME HICE CARGO DE MI DESEO, QUE FUI POR LO QUE YO QUERÍA”
– El paso del tiempo solamente muestra cómo sos en realidad.
- Sí, las primeras diez veces que nos vimos siempre fui yo el que le preguntaba, ¿y vos? Y ella decía: yo espero, vení a demostrarme si vos querés. A mí siempre me había costado hacerme cargo de mi deseo y de lo que quiero. Era todo según lo que había alrededor en mis relaciones. Si otra persona me gustaba yo no me animaba a ir hacia eso. Con ella me pasó que fue la primera vez que yo me hice cargo de mi deseo y dije, acá me pasa algo, no quiero seguir viendo quién se acerca. Fue la primera vez que fui por lo que yo quería.
“IR POR ALGO QUE UNO DESEA Y ENCONTRARSE QUE DEL OTRO LADO NO ESTÁ, NO SE QUIERE O NO SE PUEDE NO LO IBA A PODER SOPORTAR”
– Ella te dijo claramente que la fueras a buscar.
– Sí. Por eso se dio tan especial y tan lindo desde el principio. Porque yo estaba yendo buscar un deseo por primera vez. Se me jugaban muchas cosas. Es mucho más fácil aceptar lo que hay cerca, que ir por mi deseo y aceptar que por ahí me dicen que no. Ir por algo que uno desea y encontrarse con que del otro lado no está, no se quiere o no se puede, sentía que no lo iba a poder soportar, por eso nunca lo hice. Y esta vez fue la primera vez que dije: quiero y voy.
“CUANDO ESTOY CON ELLA DIGO ¿CÓMO NO ESTÁN TODOS ENAMORADOS DE ELLA?”
– Hablemos bien de Angelita un rato.
– Ella es lo más grande que hay. A veces cuando estoy con ella digo: ¿cómo no están todos enamorados de ella? Por ahí estamos todos enamorados de ella. Tiene una sensibilidad, una manera de ser, te muestra por lo que sufrió y por lo que ella pasó, porque se le ve. Se le ve cuando siente miedo de que la abandone. Se le ve todo el tiempo, porque no esconde, siendo ella te muestra su proceso, por todo lo que ella pasó y todo lo que ella sufrió. Eso, por lo menos a mí y creo que a mucha gente más, los invita a confiar. Verla a ella así, mostrarse transparente más allá de todo lo que ella sufrió, mostrar su proceso, te invita a confiar en el tuyo.
– Es muy transparente.
– Es transparente, pero de una manera muy brillante, ya alquimizo todo lo que pasó y ahora de eso hace su virtud. No lo hace de manera egoísta, sino que empuja a los que tienen cerca a la misma búsqueda. Por eso creo que es muy valiosa.
– ¿Cómo hiciste para subirte al escenario este verano en el festival en Neuquén y darle un beso ante 370.000 personas?
– Yo no hice nada. Ella me llamó y no me lo esperaba. No pude ni mirar a la gente. Yo con ella me siento seguro y con ella voy para adelante. Entonces ella me llama y estoy, confío, en vos confío. Así que ni me enteré.
“YO CON ELLA SOY FRÁGIL, ELLA TIENE LA CAPACIDAD DE HACERME SUFRIR, PERO YO CONFÍO”
– Tiene un poder sobre vos.
– Sí, pero a la vez yo no me siento con ella indefenso. Lo lindo es que siento que con ella yo también me empodero. Estar enamorado y amar a alguien es entregarse un poco y entregar eso que yo nunca había entregado, que el otro tiene un poder sobre uno de real. Yo con ella soy frágil, ella tiene la capacidad de hacerme sufrir, pero yo también confío, nunca me había pasado. Con el amor se sufre, hay momentos que sufro no por culpa de ella, sino por construcciones que tengo que ir desarmando, algunas voy más rápido o más lento, pero lo lindo de la vida es transformarse. Solo te transformas cuando hay amor o cuando hay algo muy fuerte, sea amor propio o ajeno, cuando hay algo así que te mueve tanto adentro. De otra manera, sos la misma persona toda la vida y eso me da mucho, mucho miedo. Por eso elijo entregarme.
– El otro día escuché a Ángela decir que hay que ser cringe, que hay que decir todo, por más que suene a lugar común o sentimentaloide, me pareció piola.
– Sí, es un mensaje lindo, sobre todo porque hoy estamos en un momento de mucho individualismo. Mostrarse sensible, hacerse cargo de lo que uno siente y expresarlo nunca está de más. No quiero quedar tan pollera, pero tiene razón. Creo que es lo más.
– No los puedo imaginar discutiendo por más que Ángela tiene un carácter.
– Sí, los dos tenemos carácter. Hemos discutido pero por cosas tontas, peleamos por competir. Jugando al truco nos peleamos, fue la última discusión, se armó una pelea sonsa por un partido de truco. Pero me parece bien que se compita en el truco siempre.
– Tengo que terminar el reportaje y puedo afirmar que no tuviste ataque de pánico en ningún momento.
– ¡No! Bien. Vos sabés que me costó venir. Sabes cuánto me costó
– Las vueltas reales que dabas con el auto.
– Sí, gracias. Gracias por el espacio. Y no me sentí ahí.
– ¿Te pusiste en modo futbolista?
– No, de verdad. Ángela me dijo, cada vez quedo más expuesto por pollerudo, “¿por qué no hacés con una entrevista con ella?” Y ahí fue que te contesté y te mandé una foto.





