“Crecí creyendo que nunca iba a ser suficiente para nadie”: Milo González y el ‘fantasma de amor propio’ que reapareció tras su paso por el reality

En Ellas, la creadora de contenido habló sobre su forma de vivir el amor y los aprendizajes que le dejó la exposición de sus vínculos. También reflexionó sobre su identidad sin etiquetas, la relación con su familia, el impacto del hate en redes y el recorrido emocional que la llevó a reafirmar su valor personal desde un lugar más consciente

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“Crecí creyendo que nunca iba a ser suficiente para nadie”: Milo González y el fantasma del amor propio que volvió a aparecer.

“No le echo la culpa a mi madre, pero en su afán de que yo no repita las malas decisiones que ella había tomado, todo el tiempo me impuso: ‘Tenés que ser inteligente, porque si no, nadie te va a querer, tenés que estudiar, porque si no, nadie te va a querer’. Me lo dijo tantas veces, tratando de decirme algo bueno, de una forma pésima, que me lo creí”, recordó Milo González, en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae.

Milo, cuyo nombre real es Milagros, es creadora de contenido e influencer. Se hizo conocida por su participación en el popular reality La Isla de las Tentaciones, donde generó una fuerte repercusión en redes sociales, y desde entonces construyó una comunidad en plataformas como Instagram y TikTok compartiendo contenidos de moda, estilo de vida, viajes y momentos personales.

Además de su actividad en redes, ha participado en programas internacionales, como El Internado en Chile, mostrando su personalidad y expandiendo su visibilidad mediática más allá de Argentina. Su presencia en televisión y redes la ha consolidado como una figura destacada dentro del panorama actual de influencers latinoamericanos.

Milo González: "A los 15
Milo González: "A los 15 años me di cuenta de que me gustaban las mujeres y me puse de novia". ( Maximiliano Luna)

—Sos muy popular y expones situaciones que quizás otras chicas no contarían en redes. Pero lo hacés desde un lugar que parece un consultorio amoroso o un living de amigas, abierto a toda tu comunidad. ¿Cómo surge con tanta naturalidad compartir algo tan íntimo como tus vínculos?

—Viene conectado con que soy real, siento que son cosas que nos pasa a todas. Se me tiende a juzgar un poco el hecho de que tengo muchos amores, que ni siquiera es tan así. Es un poco como la idea que se generó de mí, de tanto hablar del amor. Pero es un poco lo que nos pasa a todas: la pasamos mal, la pasamos bien, tenemos amores tóxicos, de pronto tenemos amores súper lindos, donde que te mandan unas flores a tu casa y termina siendo algo significativo, cuando en realidad tendría que ser un detalle más. Trato de contar mi día a día, lo que me está pasando cuando la paso mal, pero también me ha pasado mostrar vínculos que no tenía que mostrar, porque eran muy fugaces o era muy pronto y me encontraba mostrando amores que era demasiado pronto para estar diciendo todo eso. Después, cuando me golpeé, también lo conté y me vieron llorar. Siento que es lo que nos pasa un poco a todas. Entonces, trato de mostrarme que estoy una más.

—¿Te arrepentiste en algún momento de contar algunas cosas?

—No. Yo tuve una relación súper pública en La isla de las tentaciones, y de pronto, siempre me encontraba hablando maravillas de él, porque realmente fue un súper buen novio, pero pasaban un montón de otras cosas y ha tenido actitudes de red flag que nunca las he comentado. No me arrepiento en lo absoluto de todo lo que cuento. Siento que sé cuidar también bien a mis vínculos. Hoy en día estoy en pareja y tal vez no quiere contar tanto y lo cuido, me comunico con él: “Che, ¿te parece bien que cuente esto?” Todo lo que conté siempre fue segura y estoy muy tranquila con eso. Aprendí a cuidar mis vínculos. En la relación pasada que fue fugaz, súper caótica y mostré todo antes de tiempo, mostré la cara y todo, tal vez de eso sí me arrepiento un poco.

"Aprendí a cuidar mi vínculos",
"Aprendí a cuidar mi vínculos", admitió la creadora de contenido. (Maximiliano Luna)

El primer amor y la revelación a los 15 años

—¿Y por qué pensás que tuviste esa decisión o esa necesidad de exponer tus vínculos?

—Me encontré que hablar del amor era lo que se daba en todos lados. Vas a un café y siempre escuchas que la gente está hablando de amor, pones un stream y hablan de amor, te juntás con tu familia y tu mamá te pregunta: “Che, ¿estás de novia?” Yo vivo mucho el amor, a mí me encanta estar de novia. Me han dicho que no sé estar sola, pero no es eso. A mí me gusta compartir la vida en pareja, disfruto mi soltería pero me gusta estar en pareja. Aparte, con esto de que amo tanto el amor y estar enamorada, viví muchas historias. A los 15 años me di cuenta de que me gustaban las mujeres y me puse de novia con una mujer. Después fui teniendo vínculos más tóxicos, una relación hermosamente sana, viajé por el mundo, después volví y conocí a otra persona, salía con un chico que era súper caótico y tuve una relación súper tóxica. Me pasaron tantas cosas que supe aprender de todas esas relaciones y vínculos, y me encanta poder como contarlo desde un lado sano.

—Se te escucha hablar con mucha libertad y, en un momento del reality, te preguntaron: “Pero entonces, ¿sos bisexual?”. Y vos respondiste: “A mí no me gustan los rótulos”. ¿Sentís que todavía hay mucho juicio sobre las elecciones íntimas de las personas?

—Sí. Siento que tal vez no hay un prejuicio, pero sí dicen: “¡Ah, mirá!” Capaz no te juzgan, pero es llamativo. “¡Ah, mirá! No parecías. ¡Ah, mirá! No tenías pinta de que te gustaban las chicas”, me dicen. Y siento que yo lo tengo muy naturalizado, por esto, desde que me lo preguntaron en el reality, para mí fue con cero prejuicio la respuesta. Y como no lo había contado antes, de pronto los veía a mis compañeros que se daban vuelta y me decían: “¡Ay, mirá! No sabía”. Y para mí es normal, es con lo que crecí. Yo tengo 27, desde los 13 que me di cuenta de que me gustaban las mujeres, entonces no tengo la necesidad de llegar a un lugar y decir: “Hola, soy Milagros, me gustan las mujeres y los varones”. No siento que hay un prejuicio, pero todavía no es totalmente normal para los demás. Cuando me dicen: “¡Ah, mirá! No sabía”. Y no, ¿por qué tenés que saber?

—Es como buscaran definirte a través de esa etiqueta.

—¿Por qué tengo que aclararlo o por qué sería llamativo que me gustan las mujeres? Como en su momento, en el reality, la reacción de todos fue: “¡Ay, mirá, te felicito!” Me acuerdo que alguien me dijo: “Te felicito”. ¡¿Por qué?!

—Tal vez, desde su visión, creyó que decirlo significa un acto de valentía.

—Siempre fui muy abierta mentalmente y cuando me di cuenta que me gustaban las mujeres, simplemente lo viví. No se lo conté a mi familia.

—¿Te criaste en una familia de mucha libertad?

—No. De hecho, cuando mi mamá se enteró, me echó de mi casa y me tuve que ir a vivir con mi papá, que casi no tenía vínculo.

—¿Y te enojaste con tu mamá?

—No sé si es que me enojé. La entendí. Siempre tuve mucho carácter y nunca permití que nadie me diga cómo tengo que ser o qué tengo que hacer, menos si te lo dicen de una mala forma. Siempre respeté mucho lo que yo soy, mis sentimientos, mis pensamientos y mi forma de amar. Entonces, en ese momento entendí que era otra generación. De hecho, nunca lo hablé con mi mamá. Mi mamá me mandó a terapia y nunca lo hablé, nunca le tuve que perdonar tampoco.

—¿Cómo pudiste ir ablandando eso y reconciliarte con esa situación?

—Fue fuerte y muy incómodo. Volver a mi casa sin esa necesidad de pedir perdón, pero sabiendo que de esto no se puede hablar fue una situación súper incómoda. Pero a fin de cuentas nunca se volvió a hablar con mi madre hasta el día de hoy. Siento que siempre tuve la fortaleza de decir: “Si el día de mañana me enamoro de una chica, lo voy a hablar”. Y te hablo desde ese momento, que tenía 15 años, hasta el día de hoy. Siempre supe que si me volvía a enamorar de una mujer, quería volver a estar de novia y la tenía que presentar, lo iba a hacer segura de lo que estaba sintiendo. No se habló simplemente porque nunca más me volví a enamorar de una mujer, enamorarme realmente, como en su momento me enamoré de mi primer novia.

—¿No tuviste la necesidad de decirle: “Esto no estuvo bueno, me dolió”?

—Lo que pasa es que mi mamá, con esto de que mi padre nunca estuvo presente o estuvo poco, siempre se hizo cargo de todo. Trabajó para mantenerme a mí y a mi hermana, casi no estuvo presente de tanto que trabajaba y mi pensamiento siempre fue: te entiendo, no comparto lo que estás diciendo, pero te entiendo y no te voy a sumar un problema más. El día de mañana me enamoro de una mujer, quiero estar de novia y te la quiero presentar, porque para mí es importante, lo haré y afrontaré ese momento. Ahora no. Le debo tanto a mi madre, estoy tan agradecida con ella y no es algo que a mí me haya marcado a tanto como para sentarla y decirle.

—Y volviste a vivir con ella...

—Estuve un periodo con mi padre, después volví y no se habló más de eso. Incluso hasta el día de hoy. Yo lo hablo abiertamente, lo hablé en el reality, ella lo sabe y lo vio. Pero nunca me senté con ella y lo pude volver a hablar. Nunca sintió que me tenía que pedir una disculpa o algo por el estilo y yo tampoco siento que las necesite.

Redes, comentarios y la mirada de los otros

—El hate o la crítica, ¿cómo te llevás con eso? Porque, naturalmente, cuando uno abre un tema personal es como si habilitara al otro a opinar. ¿Te metés a leer los comentarios, respondés o mirás para otro lado?

—No te voy a decir que no me importa en lo absoluto, un poco me importa. Pero estoy segura de lo que soy y siento que no tengo que sentarme a explicarle a cada persona que piensen mal de mí.

—¿Recordás algún mensaje o cuestionamiento que dijiste: “Che, me voy a sentar a contestarlo porque esto me jodió”?

—Y esto de que la gente se piensa que estoy con miles de novios. Y sí, tengo varios novios, pero nunca miles. A ver, el año pasado tuve dos...

—La que puede, puede (risas).

—Soy noviera, me encanta estar de novia, pero siento que se me cataloga por tener muchos novios y tampoco es tan así.

—Hay una proyección. Del otro lado seguro hay algunas que dicen: “Me encantaría tener esta libertad, vivir el amor con esta fluidez”.

—Más allá de esas personas, también están las personas que lo hacen y las que se aterran. Pero es lo que hace la mayoría.

"La gente se piensa que
"La gente se piensa que estoy con miles de novios. Y sí, tengo varios novios, pero nunca miles", confesó Mila en diálogo con Luli Fernández. (Maximiliano Luna)

—Si pudieras tomarte un mate con la Milo de los 15 años, con toda la experiencia que tenés hoy, ¿qué le dirías?

—Creo que este último tiempo, en el paso por este reality que hice último, quedó muy expuesta mi falta. Detrás de tanta seguridad que vos ves, también hay poco amor propio. Estoy segura de lo que valgo, pero por momentos hubo un fantasma que a mí me atosigó mucho tiempo y es la falta de amor propio. Creí haberlo sanado y me di cuenta que cuando entré en este reality, en el último, salió mi peor fantasma a la luz. Y también pude meterme en mí y entender de dónde venía este fantasma, que es el hecho de que crecí creyendo que nunca iba a ser suficiente para nadie. No le echo la culpa a mi madre de esto, pero en su afán de que yo no repita las malas decisiones que ella había tomado, eligiendo un mal padre, todo el tiempo me impuso: “Tenés que ser inteligente, porque si no, nadie te va a querer, tenés que estudiar, porque si no, nadie te va a querer”. Me lo dijo tantas veces, tratando de decirme algo bueno, pero de una forma pésima, que me lo creí. De pronto siento que por momentos sale a la luz este fantasma donde creo que no voy a ser suficiente para alguien. Así que creo que lo que diría es: “Sí, sos suficiente. Valés un montón, sos re buena novia, sos re buena amiga, sos re buena hija, tenés un montón de amor para dar, das todo por los que querés. Te merecés que te devuelvan por lo menos un cuarto de todo lo que das”. Creo que eso es lo que le diría a la Milo de 15 años para que esté tranquila. Porque cada tanto pasan cosas en mi vida que vuelve esta sensación. Pasaron terapias, relaciones hermosas, donde me dieron tanto amor que me creí que merecía ese amor y de pronto pasa algo y sale otra vez ese fantasma y después se vuelve a esconder. Le diría eso: “Por momentos te va a pasar esto, pero dejalo ir, no lo creas”. Te pones a mirar bien todo lo que hacés, todo lo que das, todo lo que sos, o sea, el tiempo que invertís en tu estética, en verte bien, en vestirte linda, en darle amor a todo el mundo y decís: “Loco, sí. Re valgo”.

—Por último, para despedirte, si pudieses elegir una imagen, un momento, una escena de tu vida que te gustaría volver a repetir, ¿cuál sería?

—Es un poco confuso lo que voy a decir, pero me gustaría volver a repetir algún viaje que hice con mi exnovio, Mel. Pero no es por una cuestión de que lo ame. De hecho, tengo totalmente cerrada esa relación, pero fue como mi primer encuentro con ese tipo de viajes, el despertar de que me encanta viajar, que lo descubrí con él y cumpló mi sueño de ir a Bali y a Disney. Me gustaría volver a ese momento, no por la compañía, sino por lo que yo sentí en esos momentos.

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