Es cardiólogo y le hizo maniobras de RCP a su papá durante 35 minutos: “Un desfibrilador salva vidas y vale menos que un celular”

Mario Fitz Maurice es director de INADEA, una institución médica dedicada exclusivamente al diseño de áreas cardioasistidas, profesor universitario y ex Jefe de la sección de arritmias del Hospital Rivadavia. Dice que en Argentina hay una muerte súbita cada quince minutos, narra el episodio en el que tuvo que asistir a su propio padre y resalta la importancia de la reanimación cardiopulmonar y de tener espacios “cardioprotegidos”

Guardar
Es cardiólogo y le hizo maniobras de RCP a su papá durante 35 minutos: “Un desfibrilador salva vidas y vale menos que un celular”

Todos somos héroes anónimos, al menos en potencia. Está en nuestras manos, justamente: si sabemos realizar una maniobra de RCP (reanimación cardiopulmonar) podemos salvar una vida. Así de simple. Hacer la diferencia se encuentra a nuestro alcance.

En Argentina, cada 15 minutos una persona sufre muerte súbita. Esto es, 45.000 fallecimientos por año. Las estadísticas no mienten: es más probable morir del corazón antes que, por ejemplo, ser la víctima fatal de un incendio. Quizás sea una parajoda: abundan -por fortuna- los simulacros que nos ayudan a quedar a salvo de las llamas y el humo, pero -aquí el problema- escasean aquellos que nos enseñan cómo hacer RCP.

“Vos, tus manos las llevás a todos lados. Y para hacer RCP es lo único que tenés que usar: las manos”, explica el doctor Mario Fitz Maurice, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Rivadavia. Pero hay más. “La aparición de los desfibriladores automáticos cambió la historia -advierte el médico-. Antes, vos tenías un 15%, 20% de probabilidades de llegar con vida al hospital solo con RCP. Con el desfibrilador, si lo utilizás antes de los cuatro minutos, podés tener el 80%. Es un montón, una cifra enorme".

El inconveniente, en este caso, es contar con un desfribilador cerca para poder utilizarlo a tiempo. Fitz Maurice es, además, director médico del Instituto Nacional de Arritima (INADEA), que desde 2017 no solo capacita en RCP sino que promueve la instalación de desfribiladores en estaciones de servicio, shoppings, establecimientos educativos y deportivos, entre otros espacios públicos.

"Los influencers que hablan de salud en redes deberían estar regulados"

Gracias a su intervención, ya lograron salvar personas en escenarios tan disímiles como estaciones de subte y partidos de rugby. “Hay que exigir que las escuelas haya desfribiladores -sostiene el doctor-. Ir a un gimnasio o jugar al pádel donde haya desfibriladores. Que en el balneario, además de preguntar por una reposera, averiguar si tienen desfibrilador. Hoy, un desfibrilador vale menos que un celular“.

“Estamos hablando de salvar a la gente que se muere de la forma más frecuente que se puede morir alguien en la Argentina. Pasa cada 15 minutos. Durante esta charla, pasará una vez: en algún lado alguien tendrá una muerte súbita. Y habrá que si llegó al hospital", lamenta Fitz Maurice.

—¿Por qué decidiste ser cardiólogo?

—Es que nunca quise ser otra cosa.

—¿Familia de médicos?

—No, ninguno. Soy el único. Siempre me gustó la biología y después, derivé en el corazón. En realidad, lo que más me interesaba era el electrocardiograma: me atrapaba ese jeroglífico. Después hice la especialidad en arritmia.

—¿Cuándo entendiste la importancia de saber hacer RCP?

—Ya desde la facultad uno entiende que la reanimación cardiopulmonar le da la posibilidad a la gente de que llegue con vida al hospital. La aparición de los desfibriladores automáticos cambió la historia. Antes, solo con RCP, vos tenías entre 15% y 20% de probabilidades de llegar con vida al hospital. Con el desfibrilador, si lo haces antes de los tres, cuatro minutos, tenés el 80%. Es decir, pasamos del 20 al 80%.

—¿Cuánta gente sabe hacer RCP en la Argentina? ¿Existe una cifra?

—No se sabe. Lo que sabemos es que en INADEA ya capacitamos a más de 30 mil personas. Esa cifra hay que unirla cifra a las capacitaciones de otras fundaciones y de sociedades de cardiología.

—¿Esas 30 mil personas que capacitaron, lo tuvieron que poner en práctica?

—Sí. Tenemos el registro de 75 vidas salvadas.

Mario Fitz Maurice: "Reanimé a mi padre y vi el desastre que había a mi alrededor"

—¿Qué significa cardioproteger un lugar?

—Cardioproteger no es tener un desfibrilador sino auditar el lugar para saber cuántos desfibriladores tenés que poner. No es lo mismo un gimnasio de barrio que un shopping gigantesco. Y como tenés que acceder a un desfribilador en menos de cuatro minutos, debés poner la cantidad suficiente de desfibriladores. Si en un shopping ponés uno solo, no llegás en menos de cuatro minutos desde cualquier lugar. Además, hay que ver dónde colocarlos y señalizar dónde están, para no perder tiempo en la búsqueda del desfribilador. Eso es cardioproteger un lugar: saber cuántos y dónde colocarlos. Y además, entrenar a la gente.

—Saber usarlos.

—Saber usarlos. Hoy son sencillísimos: ni siquiera tienen botones. Hablan. Y jamás van a disparar si la persona no está muerta: si te lo pongo a vos ahora, si me lo pongo a mí, no va a funcionar. Tampoco funciona si es una persona epiléptica, un accidente cerebrovascular, si le bajó la glucemia. Solamente dispara si esa persona tiene la arritmia que provoca la muerte súbita.

—La muerte súbita es un término que, como mamá, tengo muy incorporado para un bebé. ¿Cuando hablamos de muerte súbita en un adulto, estamos diciendo que se paró el corazón?

—Sí. Es una muerte inesperada que ocurre en una persona aparentemente sana y dentro de la primera hora del comienzo de los síntomas, si los hubo, y sin una causa externa que la pueda justificar.

—Si yo tengo un desfribilador y sé hacer RCP, puedo hacer algo.

—Claro. Es como si te dijera que cada vez que vas al casino, tenés la posibilidad de ganar el 80% de lo que apuestes. Es un montón.

Mario Fitz Maurice: "En Argentina,
Mario Fitz Maurice: "En Argentina, cada 15 minutos una persona sufre muerte súbita"

—¿Cuándo te empezó a importar divulgar el conocimiento?

—En mi especialidad, como jefe de un servicio de cardiología y con 15 años de guardia en una terapia intensiva con unidad coronaria incluida, todos los días reanimás a alguien. Pero me pasó algo categórico: en el 2000 reanimé a mi padre y vi el desastre que había a mi alrededor. No había disponibilidad de desfibriladores automáticos como hay ahora, la ambulancia no llegaba y yo, reanimándolo. Fue realmente una cosa dantesca. Por suerte lo pudimos salvar y vivió 23 años más.

—¿Cómo fue esa situación?

—Había fallecido mi mamá en junio y el 8 de diciembre, como era feriado, mi viejo me dice que se va la Costa a descansar. Como lo veía bastante triste y medio depre por la ausencia de mi mamá, le dije: “Te acompaño. Me voy a pescar y me distraigo un poco”. Estábamos en la playa tomando sol, un día espectacular, y escucho ruidos en la orilla. Me arrimo, porque la gente estaba gritando, y era mi viejo: había hecho un paro cardíaco.

—¿Y qué hiciste?

—Lo reanimé. Empecé a apurar a la gente para que venga una ambulancia y que por favor, tuviera un desfibrilador. Lo pude descargar, se metieron en la playa, fue una cosa realmente que funcionó. Pero estuve 35 minutos reanimándolo.

—¿35 minutos haciendo la maniobra?

—Sí, sí.

Mario Fitz Maurice le practicó
Mario Fitz Maurice le practicó a su padre 35 minutos de RCP.

—¿Qué se siente estar reanimando a tu papá?

—Desesperación. Pero es la misma desesperación que sentís con cualquiera, cuando no tenés los elementos. De hecho, después le puse un desfibrilador implantable y lo operé yo.

—En las películas dicen que uno no puede operar a un ser querido.

—Es discutible, sí. Si vos considerás que sos bueno pero después lo opera otro y le pasa algo, te lo vas a plantear: “Yo lo hubiera hecho mejor”. Y si lo operás vos y le pasa algo, bueno... Se trata de qué lado del río querés estar. Yo prefiero tomar el lado que a mí me haga sentir seguro.

—¿Qué se siente tener a un ser querido en la camilla, adelante tuyo?

—Te tenés que aislar, no te queda otra.

Ante una muerte súbita, con
Ante una muerte súbita, con acceso a un desfibrilador las chances de llegar con vida al hospital son del 80%

—Cuando uno quiere habilitar un restaurante, hay determinadas cuestiones que deben cumplirse, como los matafuegos, por ejemplo. ¿El desfribilador también está incorporado en estos requisitos?

—No. Nadie controla. Hay una ley nacional, la 27.159, que determina cuáles son los lugares que tienen que tener desfibriladores y en la cantidad necesaria.

—¿Cuáles son?

—Los lugares públicos o privados que tengan más de 1000 personas, aunque no todas al mismo tiempo. O sea, si vos tenés un restaurante y desde que abrís hasta que cerrás entraron y salieron 1000 personas, la posibilidad de que tengas un evento es altísima porque se da uno de cada 1000. Todos los lugares donde se realizan actividades físicas están obligados (a tener un desfribilador), como los hoteles con un gimnasio o una piscina. También un geriátrico. Un desfibrilador vale menos que un celular, entonces si tenés un colegio de 1500 alumnos, le hacés poner un dólar a cada familia y te compraste uno.

—¿Es una locura tener un desfibrilador en casa?

—No. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo occidental. O sea que si hay una manera de morir, la más frecuente es que tengas un infarto. Ponele que fuiste al hospital con dolor (en el pecho) y evolucionaste bien. Cuando te vas a tu casa después del alta, el primer mes es el de mayor riesgo. Entonces, que vos tengas un desfibrilador en tu casa, protege a tu familia. Además, ¿por qué no tener un desfibrilador a mano cuando tenés un celular que vale más?

—Pudiste hacerle 35 minutos de reanimación a tu papá porque estás entrenado para eso.

—Sí, pero lo ideal es cambiar cada dos minutos. Es muy fácil hacerlo. Ponele que vos no sabés hacer RCP y yo estoy reanimando a alguien acá, en el estudio. Entonces te digo: “Mirá cómo lo hago porque en dos minutos vos vas a hacer lo mismo”.

—Es necesario recuperarse.

—Sí, porque la tasa de efectividad cae a los dos minutos, por más que no te sientas cansado.

—Si es un adulto, una vez que sabemos dónde es la posición, no importa si te rompo una costilla.

—No. Nosotros preferimos costillas rotas en el hospital que costillas sanas en el cementerio. Las arreglamos cuando llegan, no pasa nada.

—Los bebés tienen otros protocolos, es importante capacitarse en cada uno.

—Sí. Los bebés son mucho más elásticos porque son todo cartílago. Con el que hay que tener cuidado es la persona de más de 75 años. Pero una cosa importante: esa persona está muerta y ya no podés empeorar la situación. No se puede estar peor que muerto.

—¿Está muerta?

—Sí, está muerta.

—No se está muriendo: está muerta.

—No. Está muerta. Por definición, de la muerte no se vuelve. Pero medicamente esa persona tiene una arritmia que le provocó una cosa que se llama muerte súbita. Si no sale de ahí, queda en ese cuadro donde se agota la arritmia y aparece la línea que se ve en las películas y va a otro lado, que no es el hospital.

—¿Por qué los chicos no están teniendo el curso de RCP todos los años, como debería hacerse?

—Porque nadie controla. Es como tener un semáforo en el que vos sabés que no hay cámaras, que no está el policía y que, aunque lo pases en rojo, nunca te van a hacer una boleta: el 90% de la gente lo va a pasar en rojo y solo un 10% lo va a respetar igual. Ese 10% es el que hace el curso de RCP igual.

—¿A partir de qué edad podemos capacitar?

—A partir de los 12. Antes de esa edad, lo que se puede hacer es mostrarles a los chicos para que no tengan miedo si viven esa situación.

—O qué rol pueden tomar.

—Por supuesto: un chico de 10 años puede llamar al 107 o traer el desfribilador.

—Todos los colegios deberían dar esta capacitación.

—Todos. Y todos, públicos y privados, deberían tener desfibriladores.

—¿Siempre hay una explicación para la muerte súbita o puede no haberla?

—En el 90% de los casos la encontramos. En los menores de 35 años son patologías congénitas. A partir de esa edad, la causa más frecuente es el infarto, la cardiopatía isquémica, seguido de las insuficiencias cardíacas y las valvulopatías. Pero el 85% es porque se te tapó una (arteria) coronaria. Si vos venís (al hospital) con 40 años reanimado de la calle con un paro cardíaco, lo primero que pensamos es que tuviste un infarto.

—Después de los 40 años, ¿qué controles debemos hacer?

—Durante tu infancia te llevaron todos los años al pediatra, aunque no tenías nada. Era el control de salud: el doctor te medía, te pasaba, “¿qué haces?”, “¿cómo te va?”. Pero a partir de los 18 años, no vas al médico hasta los 30 y pico: entre esas edades hay un agujero terrible. Pareciera que no te enfermás más y no es así: todos los años tenemos que ir al médico y hacernos el chequeo. Hay algo impactante en las cifras: la mitad de los adultos en la Argentina es hipertenso y no lo sabe. Y es la patología que más mata a nivel cardiovascular

—¿Un joven de 25 tiene que ir al cardiólogo?

—Por supuesto. Tiene que ir a su clínico, al médico generalista, al de familia, al cardiólogo: lo que quiera. Que le pongan un estetoscopio, que lo ausculten, que le pregunten cómo se siente, si le falta el aire, si tiene algún síntoma, si se desmayó, si tiene palpitaciones, si le duele el pecho. Así puede detectarse si tiene la glucemia alta, el colesterol alto; si tiene hipertensión y todavía no se dio cuenta. Hay un montón de cosas que podemos detectar y tratar para que, justamente, no desarrolle una patología que el día de mañana sea mucho más compleja quitarle.

"Ya nadie quiere ser pediatra",
"Ya nadie quiere ser pediatra", lamenta el doctor Fitz Maurice sobre la baja en la mátricula de inscriptos en la carrera (Gastón Taylor)

—¿Está colapsado el sistema de salud argentino?

—Está saturado y (los médicos) estamos muy mal pagos: pésimamente, no reconocidos desde ningún ángulo. Ni siquiera una pandemia nos pudo colocar en el lugar que merecemos por todo lo que estudiamos y por toda la responsabilidad que tenemos. Y bueno, el mundo sigue girando igual.

—¿Cae la matrícula de inscriptos en Medicina o se mantiene?

Ya nadie quiere ser pediatra, tampoco especialista en terapia intensiva. ¿Qué chico va a querer estudiar Medicina si no está reconocido por nadie y encima, va a ganar poco? Los médicos deberíamos ganar mucho mejor.

—¿Qué te pasa cuando se muere un paciente?

Sufrís, siempre. Y cuando tenés que enfrentar a la familia, también sufrís. El tema es que esa práctica no te la enseñan en ningún lado. Lo aprendés de tus mentores: ver cómo abrazan a la gente, cómo saludan y dan el pésame, cómo comunican una mala noticia de la mejor manera posible. Pero siempre sufrís. Con los años te ponés más duro, lo que no significa que por dentro no te lastime. Pero ya no lo expresás. Por eso los que somos cardiólogos tenemos esta cara de traste todo el día: te acostumbrás a ser como de piedra.

—Estamos en un momento en el que, increíblemente, se cuestionan las vacunas.

—Los que las cuestionan no se dan cuenta de que están vivos porque no tuvieron poliomielitis gracias a la vacuna. Es grave lo que sucede porque está apareciendo sarampión. Y hay enfermedades realmente graves que estaban casi erradicadas que, si siguen así, van a volver a aparecer. Si leés el prospecto de la aspirina te vas a dar cuenta de que todo lo que vos hagas, tiene efectos adversos no deseados. ¿Las vacunas los tienen? Por supuesto. Pero en medicina siempre se hace una balanza: el beneficio de tener una vacuna es 100 mil veces superior a tener la enfermedad. El covid fue la vacunación humana masiva más importante de la historia. Si vos vacunás a millones de personas, es lógico que tengas efectos. Ahora ¿era peor el efecto adverso de la vacuna o el efecto del covid? No, era peor el efecto del covid.

—¿Qué hubiera pasado si no aparecían las vacunas del covid?

—Probablemente, la mortalidad hubiera sido mayor.

Mario Fitz Maurico con Tatiana
Mario Fitz Maurico con Tatiana Schapiro en Infobae (Gastón Taylor)

—Vos creés en Dios.

—Sí.

—¿Cómo se llevan Dios y la ciencia?

—A veces bien y a veces mal. Tenemos intermitencias. La fe a veces claudica porque tenés una señal, la analizás desde el punto de vista biológico y decís: “No, esto pasó porque tenía que pasar”.

—Con tu papá, ese día en la playa o en el quirófano, ¿le hablaste a Dios?

—Ahí no pedí nada. Lo único que pedía era que apuraran la ambulancia.

—¿Pero se le pide gracias a Dios por un paciente?

—Es difícil reconocerlo y muchos no lo hacen, pero sí, se le pide. Yo hago cardiología intervencionista, pongo catéteres adentro de tu corazón, y hago una cosa que es invasiva. Hay veces que son pacientes dificilísimos y estás horas ahí, luchando. Y decís: “Dale, dame una mano y que este sea el disparo en el que todo salga bien”. Sí, son conversaciones internas.

Si querés contar tu historia escribinos a voces@infobae.com

Últimas Noticias

El día en que Juli Puente decidió ser mamá: el dolor silencioso de la anorexia, las dificultades para lograr el embarazo y la emoción al confirmar la noticia

En Ellas, la influencer y conductora habló con franqueza sobre su proceso personal previo a la maternidad y el cambio que le permitió llegar a esta etapa desde un lugar más consciente, calmo y amoroso

El día en que Juli

Sofía Gonet, La Reini, sin filtros sobre el amor y el caos emocional: “Tengo tatuada la inicial de mi ex en mis partes íntimas”

En Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae, la influencer habló con franqueza sobre sus contradicciones, su vínculo impulsivo con el dinero y su manera de vivir los vínculos afectivos. Entre confesiones, anécdotas inesperadas y planes desmedidos, reveló cómo construye su personaje público y qué busca en las relaciones

Sofía Gonet, La Reini, sin

Agustina Kämpfer: el precio de ser una mujer con carácter, las reglas no escritas del periodismo y los desafíos de criar sola

En Desencriptados, la periodista y conductora habló sin filtros sobre el costo personal de la exposición pública, las decisiones que marcaron su recorrido profesional y la importancia de ser fiel a sí misma. Además, reflexionó sobre la maternidad desde una mirada realista y contó cómo eligió un modelo de coparentalidad cuando aún no era conocido

Agustina Kämpfer: el precio de

Darío Cvitanich: cómo se enamoró de Ivana Figueiras, la convivencia con las críticas y la importancia de la salud mental en el fútbol

En Citados, el nuevo ciclo de entrevistas de Infobae, el ex delantero remarcó la importancia de darle apoyo a los chicos que sueñan con llegar a primera división, repasó los malos momentos vividos tras su mediática separación de Chechu Bonelli y recordó vivencias y personas vinculados a su carrera como futbolista

Darío Cvitanich: cómo se enamoró

Club Totora: humor sin filtro, música en vivo y confesiones inesperadas en un encuentro donde el asado fue solo la excusa

El ciclo celebró su segundo episodio con la participación de artistas y figuras del espectáculo reunidos en una mesa donde predominaron las anécdotas y los desafíos musicales. A través de juegos, la velada combinó improvisación y complicidad, con la cumbia como hilo conductor y la amistad como verdadero motor

Club Totora: humor sin filtro,
MÁS NOTICIAS