Agustín Rivero es coach de citas online (@soyagustinrivero) y su misión es clara: ayudar a hombres mayores de 30 a recuperar la confianza y la autoestima para poder encontrar pareja o disfrutar de nuevas experiencias amorosas. “Lo que hacemos es ayudar a hombres a ganar confianza para poder salir con mujeres que les gustan. Tener citas no debería dar miedo”, explica Rivero.
El foco de su academia no es casual. “Elegimos este target porque sentimos que tiene un dolor latente. Por ahí se separaron de relaciones muy largas o se divorciaron y se sienten un poco oxidados en esta área de su vida. No saben cómo hacerlo, se sienten como viejos, ellos dice: ‘antes era más fácil, ahora no sé dónde conocer personas’”, detalla.
El método de Rivero no busca enseñar técnicas de seducción para obtener un resultado inmediato, sino que propone algo más profundo: que los alumnos aprendan a gustarse a sí mismos. “Más que enseñar a seducir, enseñamos a seducirse. A quererse, a confiar en lo que uno tiene para ofrecer. Los obstáculos más comunes son empezar una conversación o quedar en la ‘friend zone’. Vamos trabajando de manera gradual desde la baja autoestima hasta el miedo al rechazo”, explica.
La idea surgió de la propia experiencia de Rivero. Tras separarse de una relación de ocho años, notó que le costaba animarse a dar el primer paso. “Estudié psicología, coaching y psicoterapia con la idea de que si enseñaba, consolidaría lo aprendido en mí. Empecé dando clases gratis y así nació la academia”, recuerda.
Hoy asegura que, aunque nadie es perfecto, la gestión emocional es clave para superar miedos y limitaciones. “No es que nunca me cruzo con pensamientos limitantes o que no tengo miedo. Es que aprendí a gestionar esas emociones. No somos perfectos”, dice con naturalidad.
Los resultados hablan por sí mismos. Nicolás Varvasino, uno de sus alumnos que ahora trabaja como coach, llegó a la academia después de una separación y asegura que su vida cambió. “Nunca tuve problemas para relacionarme con chicas, pero sentía que algo faltaba. Llenaba mi vacío con citas”. En medio de esa constante, aprendió a conocerse y saber elegir a la persona con la cual quiere compartir su vida.
Gracias a un ejercicio de la academia llamado “daygame”, el cual consiste en buscar personas en la calle y hablarles, conoció a su actual prometida. “Nos estamos por casar”, comparte, “soy feliz y estoy totalmente agradecido con la vida”.
En sus clases también enseñan a superar los mitos de las citas, como que un beso define el éxito de un encuentro o la idea de que hay pocas oportunidades. “El beso está muy sobrevalorado. No hay una gran diferencia entre dar un beso a tomar una mano. Es otro contacto físico más. Es un gran mito. La cita no fracasa por no dar un beso”.
“Parte de la autoexigencia por la cita es la falsa creencia de que hay pocas oportunidades. Es como ‘tengo que lograrlo en esta, porque tal vez esta sea mi última oportunidad’, cuando no es así. Siempre hay un montón de oportunidades, solo hay que saber tomarlas”, explica.
Para quienes dudan si una decisión así vale la pena a esta altura de la vida, Rivero tiene una respuesta clara: no están rotos. “Los rechazos no están asociados a tu autoestima o a tu persona, sino a la búsqueda de personas con las que no sos compatible”, explica. Ese cambio de perspectiva, según él, es lo que marca la diferencia.




