Felipe Fort: “Quiero ser padre soltero a los 27 años, hacer lo mismo que hizo Ricky”

El joven empresario de 21 años le dice “Ricky” a su papá, Ricardo Fort. Hoy, enfocado en sus proyectos, dice que está alejado de la fábrica de su familia y que quiere construir su propio legado. También reconoce que es más fácil hacerlo desde su posición de privilegio. El recuerdo de su padre y de Gustavo Martínez, la relación con su hermana, las personas imprescindibles en su vida y el trabajo introspectivo que lo condujo a una evolución personal

Guardar
Felipe Fort: “No me hace más feliz comprarme un auto, me hace más feliz saber quién soy, qué me gusta, con quién quiero estar”

“Quiero mostrar la realidad de mi vida. Ricky mostraba autos, viajes excesivamente caros con un montón de gente. Yo quiero mostrar lo que soy: un tipo tranquilo que se levanta a las 10 de la mañana; desayuna en su casa, agarra el auto y va a la oficina; está un rato, charla. Después se junta con amigos. Hago lo que cualquier persona de 21 años haría. Y no más que eso”.

Felipe Fort no busca parecerse a Ricardo Fort, pero tampoco se esfuerza por diferenciarse. No evita la comparación —incluso acepta el juego de encontrar aspectos en común—, pero tampoco la promueve. Y esta idea no parece surgir de una negación a la recordada figura del Comandante —a quien no llama papá, sino Ricky—, sino de un objetivo tan simple como saludable: Felipe quiere ser él mismo. Y nadie más.

De esta manera se mostrará en la entrevista con Infobae, donde se permitirá exponer su vulnerabilidad: así como dice que se encuentran en “un buen momento”, hablará de los episodios más oscuros de su vida. Y mencionará la tristeza: “No puedo estar peor de lo que estuve en mi vida, en su momento”. Pero también exhibirá una evolución personal respecto a aquel adolescente que tiempo atrás ostentaba el lujo.

“Es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata”, dice Felipe, quien dirige sus propios proyectos empresariales, alejado de sus tíos y, quizás, hasta decepcionado. Son ellos quienes dirigen la fábrica Felfort que fundó su abuelo: su papá lo bautizó Felipe en su honor, pese a la conflictiva relación que mantuvieron.

Pero Feli hablará de mucho más: el suicidio de Gustavo Martínez, el rol que aún conserva su exniñera Marisa López, el vínculo con su hermana, Marta Fort. También el amor, la soledad y la cercanía con Dios. La verdadera importancia del dinero. Y los sueños de ser padre pronto, del mismo modo que lo hizo Ricardo: a través de la subrogación de vientre.

Al fin, Felipe Fort hablará de sí mismo. Porque aunque diga que es un joven más, no hay otro como él. Allí está su riqueza.

Felipe Fort: "Mi sueño, es
Felipe Fort: "Mi sueño, es que el nombre Fort quede en una cantidad de empresas distintas"(@felipe_fort_)

—Feli, si tenés que elegir tres momentos que marcaron tu vida, que definen un poco quién sos, ¿cuáles serían?

—El fallecimiento de Ricky. El fallecimiento de Gustavo. Y el tercer momento no sé si es algo específico, sino las distintas cosas que me pasan en la vida, en general.

—¿Por qué decís “la muerte de Ricky” y no “la muerte de mi papá”?

—Ah, no sé. Lo llamo de las dos maneras: a veces Ricky, a veces “mi papá”.

—¿Te parecés a él?

—Creo que sí, en un punto.

—¿En qué sentís que sí?

—Quizás un poco en lo caprichoso. [Mi hermana] Marta es más parecida a él en el carácter; yo soy más tranquilo. Pero sí me parezco en que soy muy perfeccionista, tanto físicamente, al verme al espejo, como en todo lo que hago. Quiero buscar lo mejor.

—¿Cómo es un día tuyo?

—En un día normal tengo reuniones: me junto con mis socios o ideamos cosas, trabajamos, etcétera. Tengo ganas de sacar unos productos para la piel. Después, unos productos comestibles.

—¿Dentro de la empresa familiar o por fuera?

—No, por fuera.

—¿Comestibles, de qué rubro?

—Primero teníamos pensado sacar algo más para nutrición, proteínas, esas cosas. Pero estamos con un poco de todo, la verdad. Por el momento no hay mucho que pueda contar.

—Hay un empresario, ahí.

—Sí. Intento (risas). Hay un equipo detrás, no estoy solo.

Felipe Fort:“Es fácil hacer plata
Felipe Fort:“Es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata” (@felipe_fort_)

—En estos proyectos te podés meter de varias maneras: poniendo el nombre, la imagen y la marca Fort, o diciendo “Bueno, esta es mi empresa”, y armar un proyecto propio. ¿En cuál de las dos te ubicás mejor?

—Mi gran idea, mi sueño, es que el nombre Fort quede en una cantidad de empresas distintas, y que cada una se especialice en un área para que sea lo mejor. O sea, si hago una marca de ropa, que sea con la mejor calidad al menor precio posible. Lo mismo con las proteínas, las cremas, lo que sea. ¿Querés vivir en un edificio Fort? Que sea lo último de lo último. Obviamente, vamos de a poco.

—¿De dónde creés que viene esa curiosidad? Porque, si querías, tenías la posibilidad de quedarte administrando tu porcentaje de las empresas de la familia.

—Sí. Eso de querer crear viene más de mi viejo. Él era más artista; a mí me gusta actuar y todo eso, pero me gusta más lo empresarial porque te mantiene la cabeza ocupada todo el tiempo. Tenés que pensar cosas. Y te lo puede decir César: yo estoy todo el tiempo pensando cosas nuevas.

—Estás hablando de César Carozza, el abogado de la familia que los ha acompañado siempre.

—Siempre, siempre, siempre.

—Es como un tío.

—Es como un padre. Olvidate que sí. Siempre presente.

—¿Te reta?

—Mucho (risas).

—¿Quiénes te han retado en la vida?

—¡Qué buena pregunta! César, Marisa (López).

—¿Tu papá te retaba?

—Por suerte no me retaba mucho. Sí me acuerdo una historia muy interesante. Él le tenía fobia a las serpientes y habíamos comprado una serpiente de goma. La dejamos en el piso, en la casa, y se asustó tanto que fue una de las pocas veces que me retó mucho. Gritaba.

—¿Gustavo te retaba?

—Gustavo retaba, sí. Pero también tranqui. Más que nada por el colegio: si nos iba mal, iba a charlar con los profesores y esas cosas.

—¿Y Marisa?

—Marisa reta. Reta en serio (risas). Pero la amamos.

—Marisa ha sido la de los límites.

—Sí, Marisa es la de los límites.

—¿Y quién era el que estaba cuando de noche había una pesadilla?

—Gustavo, que era el que vivía con nosotros cuando Ricky no estaba. Una vez me levanté asustado porque había tenido una pesadilla y me sentía solo. Fui al cuarto de Gustavo y lo abracé. Me desbloqueaste ese recuerdo.

Felipe Fort: "Imagino ser padre
Felipe Fort: "Imagino ser padre soltero, hacer lo mismo que hizo Ricky" (@felipe_fort_)

—¿Cómo te enteraste que con tu hermana nacieron por subrogación de vientre?

—Con mi hermana lo sabemos desde siempre. Fue natural. O sea, siempre fueron abiertamente honestos en cómo pasó: (mi papá) me dijo que quería ser padre, que fue a Los Ángeles, que alquiló un vientre, pagó un óvulo y todo eso.

—Era una época distinta. ¿Te encontraste teniéndole que explicar a alguien que vos no tenías mamá y no porque había muerto?

—A los compañeros, a los amigos. Me preguntaban sobre mis padres y entonces tenía que explicar no tengo madre, pero no es que se murió. Al principio la gente dice: “Uy, perdón”. “No, no, perdón nada. No se murió ni nada. Solamente, nací sin madre”. Conozco gente nueva que no me conoce, de otros países o lo que sea, y cuando cuento que tengo un padre, nada más: “¿Y tu madre?”. “No, no, es que no tengo directamente. No nació. Nací sin madre”.

—¿En algún momento quisiste averiguar quién fue la gestante, quién donó el óvulo?

—Sé quién fue la gestante; no sé quién fue la donante de óvulo y no sé si hay registro de eso en algún lado.

—¿Con la gestante te contactaste?

—No, no. Pero convivió con mi padre, entonces tengo imágenes y me han contado cosas, todo.

—Nunca fue un tema para ustedes.

—No, nunca.

—Tu viejo fue muy avanzado en ese sentido.

—Sí.

—Y también muy criticado por algunos.

—Sí, lo vi. Y también vi que los que lo criticaron, después hicieron lo mismo.

—¿Quiénes?

—Ah, no sé... (risas). El que le quepa la bota, que se la ponga.

—¿Te enoja cuando ves algo de las críticas que, en algún momento, recibió tu papá?

—No, porque ¿sabés de qué me he dado cuenta? Mucha gente que lo ha criticado en vida, ahora pasa por una situación lamentable en sus vidas. No es por ser malo ni nada, pero siento que el karma existe. Mi viejo no era malo: él abrazaba la idea de ser bueno con todo el mundo. Y veo que gente que realmente lo mataba en la televisión, hoy en día está en una situación que no es favorable para ellos. El karma.

Martita, Ricardo y Felipe Fort
Martita, Ricardo y Felipe Fort (Instagram)

—Cuando lo conocimos a tu papá, él quería ser famoso. ¿A vos alguna vez te interesó ser famoso?

—No. Me interesa ser conocido, no famoso. Y ser conocido para darle algo a la gente: un mensaje de apoyo de que todo va a estar bien, de que todo pasa, de que nada es tan grave.

—Con los dos hechos que mencionabas antes, las muertes de tu papá y de Gustavo, ¿tuviste que crecer muy de golpe?

—Sí. Si hoy me pasa algo grave, no puedo dejar de pensar que ya viví lo más grave que me podría haber pasado. Entonces, en un punto me deja tranquilo.

—Habrá sido muy doloroso estar en tu casa con un amigo y enterarte lo que pasó con Gustavo.

—Pasé por muchas etapas: la del enojo, la de no aceptarlo. Hoy es como que ya lo tengo bastante aceptado. Bueno, bastante no: lo tengo 100% aceptado.

—¿Te enojaste mucho con él?

—Sí, sí. Me enojé mucho.

—¿Lo viviste como un abandono?

—Lo viví como… Él le tenía mucho miedo al Alzheimer, que su madre lo tuvo. Esa noche fui a su cuarto repetidas veces a abrazarlo y a decirle que lo quería mucho. Y después me dolía el hecho de haber ido a estar con él y que aun así haya tomado esa decisión.

—¿Entendés que Gustavo estaba enfermo y que vos no podías hacer nada distinto?

—Sí. De hecho, antes de que pase lo que pasó, escuché que se acercaba a mi cuarto y se quedó esperando afuera, un tiempo. Yo me estaba cambiando, después de bañarme, y estaba esperando que entre a ver qué me decía. Escucho que se va, y ahí ya no lo escucho más. Dije: “Qué raro, me quería decir algo y al final, no”. Después me enteré lo que pasó.

—¿Ya pudiste amigarte con Gustavo y recuperar todo lo lindo?

—Sí, sí.

Felipe Fort: "Mi hermana es
Felipe Fort: "Mi hermana es la persona más importante de mi vida" (@felipe_fort_)

—Tú hermana, ¿quién es para vos?

—La persona más importante de mi vida.

—¿Cuánto se pelean?

—Mucho (risas).

—¿Y por qué se pelean?

—Porque tenemos visiones distintas de las cosas. Ella está mucho con sus temas, modelando, en las redes sociales, y yo le quiero dar una opinión personal pero no lo permite. Es tajante.

—Y... si no lo pidió, no lo pidió.

—No, obvio. Está en todo su derecho de no escucharme. Pero es como mi viejo.

—¿Es igual a tu papá?

—Igual.

—¿Es más parecida a tu papá que vos?

—En la manera de enojarse, sí.

—Los dos viven solos. ¿Vos te ocupás de las cosas de tu casa o se ocupa Marisa?

—Sí, me ocupo. Marisa también me ayuda un poco, pero como ella se divide entre la casa de mi hermana y la mía, el desayuno me lo hago solo. Sí me deja comida porque cocinar me cuesta bastante.

—A Marisa la seguís eligiendo en tu entorno.

—Es una madre para mí. Ella siempre estuvo ahí, para cubrir cosas. Cuando me pasa algo, levanto el teléfono y es a ella a la que llamo. Y siempre está. Es la que se banca cagarme a puteadas cuando tiene que hacerlo. Es la que se banca todo, como estresarse por mis problemas y solucionármelos.

Felipe Fort con Tatiana Schapiro
Felipe Fort con Tatiana Schapiro en infobae (Maxi Luna)

—¿Andás noviando, te separaste?

—Me separé, después de siete meses.

—¿Y cómo estás?

—Bien, tranquilo.

—¿Estás con ganas de volver a enamorarte?

—Siempre estoy abierto a todo. El amor es hermoso.

—¿Cómo es la cita ideal, Feli?

—Ir a cenar a un restaurante, una copa de vino. Después puede ser mirar una película, una serie. Hablar de la vida, pero hablar en serio: cosas profundas, historias de cada uno, cómo somos, etcétera. No sé, muy simple: podría ser ir a la plaza.

—¿La primera cita tiene que terminar con sexo?

—No necesariamente.

—¿Quién paga la primera cita?

—Yo, obvio. La primera... y todas (risas).

—¿Te bancás estar sin plata?

—Sí, me banco estar sin plata.

—¿Pasaste por esa situación en algún momento?

—Sí.

—¿Cómo fue? ¿Por qué?

—Y... por problemas familiares, esas cosas. O me puedo gastar mucho un mes y al mes siguiente estoy como cortina.

—¿Te han cortado la tarjeta?

—Sí, porque a veces gasto mucho.

—¿Y quién toma esa decisión?

—Marisa (risas). Pero es algo que entiendo. Sé que es lo mejor para mí.

—¿Cuál es el gusto más extravagante que te diste?

—Me encanta gastar plata en ropa. El auto. Y después, nada más.

—¿Te gusta invertir?

—Sí, me encanta. Igual, es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata.

—¿Entendés esa posición de privilegio en la que naciste?

—Sí, totalmente. De hecho, agradezco todo el tiempo por eso.

—¿Cómo es el vínculo con tus tíos y con la empresa?

—Y... últimamente, ahí andamos.

—¿Qué pasó?

—En términos empresariales: un quilombo. Pero no me metí. Tampoco pienso meterme. Estoy en otra, en lo mío. Que hagan lo que quieran. Si quieren sacar o no un marrón más grande que lo hagan, a mí ya no me interesa. Lo único por lo que me quería meter en la fábrica era para seguir el legado de mi viejo, pero veo que no voy a poder. Ya no me interesa.

—¿Algo de eso te dolió?

—Sí, mucho, mucho.

—¿Por qué?

—Eduardo (Fort) me ha dicho en la cara que cuando mi viejo estaba vivo, la fábrica no vendía más chocolates, ni nada de eso. Y yo sé que eso es mentira.

—¿Pero por qué no vendía?

—Eso es lo que dice él; yo creo todo lo contrario: Ricky era una publicidad constante para la empresa. De hecho, él fue el que trajo las barritas de cereal. Eso me dolió mucho. Muchísimo.

—Porque va más allá de lo económico.

—Totalmente. Tiene que ver con mi historia.

—Y con alguien que tampoco está para defenderse.

—Sí, obvio.

—Es decir que en las empresas de la familia, ¿vos y tu hermana recibirán dividendos pero no están participando de la mesa de decisiones?

—Yo no participo. No.

—¿Pero sí recibís lo que tenés que recibir?

—Sí, sí.

—Más allá de la fábrica, ¿económicamente tu papá les dejó algo?

—La fábrica y un Rolls-Royce (risas).

—¿Manejás el Rolls-Royce?

—Cada tanto. No es un auto para usar todos los días, sino en una ocasión especial.

—Pero a la vez, no lo quisiste vender.

—Sí lo quise vender.

—¿Y qué pasó?

—Mi hermana no quiso. Después cambié de opinión. Ella tenía razón.

—¿Siempre sentiste la presencia de tu papá? ¿Nunca sentiste la falta de tu viejo?

—No, nunca. Sí, se iba de viaje y todo, pero yo sabía que siempre volvía. Yo ya estaba acostumbrado a eso: se iba, volvía, se iba... Entonces, no había problema. Lo extrañaba, obvio, pero siempre estaba ahí, presente.

Felipe Fort: "Tengo una vocecita
Felipe Fort: "Tengo una vocecita en mi cabeza con la que hablo" (Maxi Luna)

—Dijiste recién que las cosas pasan, y qué es lo importante de la vida. No cualquier pibe de 21 años tiene esto tan a flor de piel. ¿Qué pasó para que tengas esta sensibilidad?

—Cuando alguien me pregunta cómo estoy y siempre digo “bien”, porque no puedo estar peor de lo que estuve en mi vida, en su momento.

—¿Te deprimiste mucho?

—No soy una persona que se deprime, pero sí me pongo triste. No me entra en la cabeza abandonar, estar mal, rendirme. Sí me doy mi espacio para estar mal, sí lloro, sí me pongo como el orto. Pero siempre termino estando bien.

—Armando tus propios proyectos, ¿sentís que continuás el legado de tu papá?

—Lo de la proteína tiene que ver con eso. Es el speech del legado de la perfección: él quería ser perfecto, estar siempre musculoso, ser hermoso para todo el mundo. Y perfeccionista, sí.

—¿Ese perfeccionismo en vos, viene de ahí?

—Sí.

—¿Y no te agota?

—Sí.

—¿Y podés bajar la guardia un poco?

—Sí. De hecho, hoy estoy con la guardia tranquila.

—¿Cuándo estás en pareja, podés relajar un poco?

—Depende con qué pareja, pero generalmente sí. El tema es que a mí también me gusta mucho estar solo. Pienso mucho mejor solo, hago introspección.

—¿Te cuidás con el alcohol, con las drogas?

—Sí, sí, con todo. No tomo alcohol.

—¿Y drogas?

—No, nada. Las drogas te llevan a un lugar en que no es efectivo nada de lo que hacés. Uno puede creer que sí: “Me drogo y hago mil cosas a la vez”. Sí, al principio quizás, ponele. ¿Y después, qué? Después no te hace el mismo efecto y vas a otras cosas.

—¿Mirás televisión?

—No. De hecho, tengo una sola tele en casa y está rota.

—¿Y streaming?

—Tampoco. No veo nada. Veo Twitter, y ahí me aparecen las cosas del streaming. También veo TikTok y mucho YouTube.

—¿Qué depara el 2026, Feli?

—Mostrarme original, como realmente soy. Si alguien se fija en mi Instagram y va dos años atrás, eran todos autos, boludeces, viajes. Eso va a cambiar. Ya no va más.

—¿Hay un Felipe más terrenal?

—Más terrenal, sí. 100%. Quiero dar un mensaje a la gente de que estar tranquilo es lo que a uno lo hace feliz, al fin y al cabo. Cualquier auto te va a llevar al destino. Entonces, no es el auto; obviamente: manejás un auto mejor, qué lindo. Pero te tomás un taxi y llegás igual. No es la manera en la que llegás; es que llegues, directamente. Hay gente que me escribe en Instagram preguntándome qué se siente ser quien soy o tener el dinero que tengo. Y yo soy igual a todo el mundo. O sea, no soy más feliz por tener plata. Para nada. De hecho, he sufrido mucho más por tenerla que por…

—¿Por qué sentís que la plata te trajo dolor?

—Es un estrés constante, todo el tiempo. La gente se obsesiona con eso. Hay cosas más importantes, como las relaciones humanas, por ejemplo. El estar bien con uno mismo, internamente. No me hace más feliz comprarme un auto: me hace más feliz saber quién soy, entender quién soy, qué me gusta, qué no, con quién me gusta estar, a quién me gusta besar, etcétera. Siento que hay una mejoría constante en mí, que hoy no soy lo que fui ayer. Estoy evolucionando, constantemente.

—¿Ese laburo introspectivo lo hacés vos solo?

—Solo, solo.

—¿No hay ninguna terapia?

—Fui a terapia varias veces, pero siento que me escucho mejor. Es como que tengo una vocecita en mi cabeza con la que hablo. Y hablo solo con esa voz: me va cagando a pedos cuando me equivoco, me va enseñando.

—¿Alguna vez le pusiste cara a esa voz?

—Sí: Ricky, Jesús. Creo mucho en Dios. Muchísimo. Siento que Dios me escucha mucho. Y le pido mucho, pero no cosas materiales: le digo que me dé sabiduría, que me dé felicidad, que me ayude a entender las situaciones, que me ayude a sobrepasarlas. O le hablo de mi viejo, y él está.

—Te emocionás. ¿Por qué?

—Porque siento que conectarme con Dios es una manera de estar más cerca de mi viejo. Ricky creía mucho en San Benito y tenía crucifijos y a Jesús en todos lados.

—¿Tu hermana también es tan creyente?

—No sé. La verdad que nunca lo hablé con ella.

—¿Tienen charlas profundas o todavía están más en la época de pelearse?

—Todavía estamos en la época de pelearnos (risas). Lamentablemente.

—¿Cuál fue el mayor tiempo que pasaron sin hablarse?

—No mucho. Semanas.

—¿Quién afloja primero?

—Yo. A veces, ella.

—¿Sos cuida con ella?

—Sí y no. No soy celoso; soy cuida. Si le pasa algo, ahí voy a estar.

—¿Te imaginás algún día como papá?

—Sí. En cinco añitos, seis. Y ser padre soltero: hacer lo mismo que hizo Ricky. Es lo más probable.

—¿Por qué?

—Si quiero tener un hijo con una madre, tengo que encontrar a la persona perfecta. Si la encuentro, y así Dios quiera que se dé, lo haría con una pareja. Pero sino, sería padre soltero.

—¿Es algo que pensás seriamente?

—Desde siempre.

—¿Te imaginás con dos hijos, igual que fue Ricky con vos?

—Sí, obvio. 100%. El tema es que Ricky no quería tener una mujer a su lado, o un hombre, porque sentía que quería que sean de él.

—¿Tenía que ver con eso o tenía que ver con su sexualidad?

—Ambas, ambas. Sí, completamente: tenía más que ver con su sexualidad. Pero yo, si encuentro a una persona que me encantaría que sea la madre de mis hijos, obvio que sí. Pero llegado el caso, si tengo 27 años y no estoy con nadie por equis razón o lo que sea, sería padre soltero. Y me gustaría tener un varoncito. Me enfoco tanto en el varón porque quiero recuperar esa relación padre-hijo. Quiero vivir esa experiencia.

Últimas Noticias

Humberto Tortonese: “Desde chico quería disfrutar más y trabajar menos, soy ambicioso con mi libertad”

Dueño de su libertad, a los 61 años se da el lujo de trabajar solo cuando algo lo entusiasma. Hoy tiene su propio espacio como anfitrión y artista, y es parte de la exitosa película “27 noches”. Los hombres le atrajeron sexualmente y las mujeres espiritualmente, por qué sus amigas le confiesan sus secretos mejor guardados. Cómo se prepara anticipadamente para los 80, la actividad física y la búsqueda de placer. La falsa denuncia mediática que lo involucró junto a su grupo de amigos, la locura y el daño

Humberto Tortonese: “Desde chico quería

“Esta es mi NBA, no la otra”: sus tiempos de gloria, sus pozos y por qué Hernán Montenegro quiere dejar atrás el apodo de “loco”

El ex basquetbolista lleva cuatro meses de tratamiento en la Fundación EIRA, donde se internó con un cuadro de depresión y alcoholismo. En un nuevo capítulo de Voces, la intimidad de un hombre que triunfaba mientras guardaba en su interior oscuridad y soledad. Su adicción a la cocaína y al alcohol, sus límites, sus consumos problemáticos, su depresión y su nueva cosmovisión: “Quiero acercarme cada día más a Hernán y alejarme del Loco”

“Esta es mi NBA, no

Parecen vivos, pero no lo están: la historia detrás de los bebés reborn y su realismo extremo

Con un nivel de detalle que impacta a primera vista, estas piezas artesanales se construyen durante semanas a través de un proceso minucioso y completamente manual. Su creadora, Leticia Andrea Casco, explica qué materiales se utilizan, por qué alcanzan valores elevados y de qué manera despiertan vínculos emocionales intensos, entre la fascinación, el apego y la controversia

Parecen vivos, pero no lo

De Arrecifes al Olimpia de Oro: cómo Agustín Canapino transformó el dolor en gloria, sumó hazañas únicas y mantiene viva la presencia de su padre

En Random, el ciclo de entrevistas de Infobae, el piloto argentino repasó un año excepcional atravesado por logros inéditos en el automovilismo nacional y reflexionó sobre la exigencia mental y los sacrificios que impone la competencia de élite. Además, se emocionó al recordar la figura de su papá, determinante en su formación personal y profesional, y adelantó los desafíos deportivos que se plantea para la próxima etapa

De Arrecifes al Olimpia de

Margarita Bullrich: “¿Por qué tengo que vivir esperando que se muera mi papá?”

“La vida es hoy”, dice todo el tiempo Esteban Bullrich desde que se enfermó de Esclerosis Lateral Amiotrófica. La hija más pegote de su papá, Margarita, dijo: es ahora, y dejó todo para dedicarse a la música. Cuando tenía 15 años y se declaró la enfermedad, la vida le cambió para siempre. Fue mamá de sus hermanos chicos y aprendió procedimientos de enfermería. La vida de una familia muy unida que no quiere ser perfecta y que disfruta del día de hoy sin pensar en mañana

Margarita Bullrich: “¿Por qué tengo
MÁS NOTICIAS