Juan Manuel Leguizamón: cómo se reinventó después del rugby y encontró un nuevo propósito en la actuación

En Random, el ciclo de entrevistas de Infobae, el exjugador de Los Pumas habló sobre el vacío emocional que experimentó al dejar la competencia profesional, el proceso de adaptación tras el retiro y su inesperado ingreso al mundo de la ficción

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Random - Juan Manuel Leguizamón

Juan Manuel Leguizamón es un exjugador argentino de rugby que se desempeñó como ala. Inició su carrera en el Santiago Lawn Tennis Club y luego jugó en el San Isidro Club, donde se coronó campeón en 2004. En julio de 2005, fichó para London Irish en la English Guinness Premiership y posteriormente jugó para Stade Français Paris y Lyon Olympique.

En 2015, firmó contrato con Jaguares en el Super Rugby y fue seleccionado para jugar con los Barbarians. Aunque había decidido retirarse en 2019, aceptó una oferta de los Seattle Seawolves para la temporada 2020. A lo largo de su carrera con la selección nacional, disputó 87 partidos y marcó trece tries, participando en cuatro Copas del Mundo: 2007, 2011, 2015 y 2019.

Este año, el histórico ex Puma debutó como actor en la serie Espartanos, una historia real, que se estrenó en febrero por Disney+. La producción retrata cómo el rugby transformó la vida de personas privadas de su libertad y sigue el recorrido de Eduardo “Coco” Oderigo, creador del proyecto y abogado penalista, encarnado por Guillermo Pfening. Para Leguizamón esta experiencia marcó un nuevo capítulo en su vida, combinando su amor por el deporte con el compromiso social y la actuación.

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Juan Manuel Leguizamón: "Fue incómodo 'el día después' del rugby”. (Candela Teicheira)

Leo: —¿Sos actor ahora? Porque es un boom lo que pasó con Espartanos...

Legui: —No sé qué decirte, la verdad (risas). Pero bueno, lo importante acá es que dije que sí. Lo hice, me animé. Y la verdad es que la serie está buenísima. No lo mío, sino la serie.

Leo: —Más allá de tu amistad con Agustín Pichot, ¿cómo surge la idea? ¿Qué te pareció al principio?

Legui: —A mí me llega un llamado. Creo que fue julio de 2022. Una mujer me dice: “Hola Juan, ¿cómo estás? Te llamo para hacer un casting para la serie Espartanos”. La verdad que no entendía bien de qué me hablaba. No tengo ni idea del rubro. Yo venía de terminar mi carrera como jugador, había decidido no jugar más al rugby y estaba con ganas de hacer cosas distintas, pero no tan distintas a lo mío (risas).

Leo: —Hasta ahí no sabías de qué se trataba...

Legui: —Primero no sabía si era en serio o una joda. Pensé estos aprovechan que me retiré del rugby y dicen: “Vamos a joderlo con esto”. En un momento me di cuenta de que era en serio y le dije: “No, ni loco”. Después vinieron un par de llamadas más y fui aflojando. También me llamó un amigo, Martín Schusterman, con quien jugué en el 2007 en Los Pumas. Él había estado en una especie de preproyecto de Espartanos y me dice: “Che, me enteré que te están llamando. ¿Estás diciendo que no?” Le dije: “¿Querés que me ponga a actuar? ¿Estamos todos locos?” Y me insistió: “Hacelo, está buenísimo, dale, animate”. Y eso me empujó.

Leo: —¿Grabaron en el penal?

Legui: —Sí, gran parte de la serie se grabó en el penal, en el pabellón y en la cancha que tienen los Espartanos reales, de material sintético, que es espectacular. Se hizo largo en pleno verano, desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde. Casi todo el día ahí estábamos. Pero había un gran equipo. Me gusta conocer gente nueva, meterme en mundos desconocidos, aprender y dialogar. En el grupo de los actores había tres o cuatro chicos que habían sido espartanos, que estuvieron presos, salieron de la cárcel y participaron.

Leo: —¿Y tu familia qué te dijo?

Legui: —Cuando le dije a mi mujer que iba a actuar, me miró y me dijo: “¡¿Qué?!”. Muy parecido a la sensación que tuve yo la primera vez (risas). Pero mi mujer me banca en todas, absolutamente en todas. Capaz que no le gusta, pero me banca igual. Más en ese momento que yo terminaba de jugar y tuve un proceso largo del famoso “día después” para los deportistas. La verdad que me costó mucho.

Leo: —¿Te afectó el retiro?

Legui: —Fue incómodo el día después del rugby. Fue confuso, raro. No tenía claridad en lo que estaba viviendo en esos días. Fueron largos y todavía tengo rezagos de que me quedó algo pendiente con el deporte, como el jugador...

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La serie Espartanos, una historia real cuenta con ocho capítulos y ya está disponible en Disney+. (Candela Teicheira)

Leo: —A muchos deportistas de élite les pasa. Es como que tenés que nacer de nuevo a los 40 y sufrir por lo que fuiste. Jugaste al rugby 20 años en Inglaterra, en Francia, con Los Pumas y de repente: nada.

Legui: —Sí, es tremendo. De pronto no había nada para hacer. Es tan difícil transmitirlo. Todavía sigo teniendo momentos de pensar mucho en eso. Encima en esa época estaba terminando la pandemia y había una doble confusión, pero tengo una familia alucinante. No sé qué hubiese pasado si no los tenía cerca a mi mujer, a mis cuatro hijos, a mis viejos, mi hermano y mis amigos…

Leo: —¿Te acordas cuál fue tu peor día?

Legui: —Sí, me acuerdo. Me sensibiliza. Me encontraba llorando, así de repente (se emociona). Es duro. Pero me gusta afrontarlo, me gusta vivir. Me gusta que la vida me ponga cosas adelante. Y si bien me sensibilizo, me encanta pelearla.

Leo: —¿El malestar era nostalgia de lo que fue o miedo al futuro?

Legui: —Una combinación de todo. Ahora ya lo siento cada vez menos, pero en ese momento extrañaba mucho lo vivido. No por los resultados, sino las vivencias, los vínculos, el día del partido, la gira... esa cosita que se siente que ya no estaba. Y también me di cuenta que era una cuestión de ego, que tenía que dejar de pensar en mí. En ese momento tenía tres hijos, hoy tengo cuatro, tenía a mi mujer, y me decía a mi mismo: “Basta de vos, basta de Los Pumas, basta del rugby”. Era momento de aceptarlo y pasar de página.

Leo: —Te retiraste a los 38 y hoy tenés 41. ¿Te preparaste para ese retiro?

Legui: —No lo pensé ni me preparé. La conclusión que yo saco es que no sé si alguien se prepara para salir de ese entorno deportivo del que estás enamorado y donde todo fluye. Vivís ahí, haciendo lo que te gusta y estás en tu zona de confort.

Leo: —El deporte de élite tiene gloria, fama, plata, pero ¿hace bien a la cabeza? ¿Hay que estar preparado para afrontar todo eso?

Legui: —Depende de la gestión emocional. Tenés que estar preparado. El alto rendimiento tiene complejidades, momentos de dificultad por lo que implica: entrenar tres veces por día, dormir bien, ser disciplinado, ordenado y comprometido. Pero si lográs gestionar tu mente y emociones, es espectacular. Me vuelve loco la evolución, el progreso y mejorar permanentemente y el alto rendimiento te lo permite. Está a disposición y tenés que ser vos, fluir y rendir, pero también tener un alto grado de resiliencia, esfuerzo y compromiso con vos mismo.

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"No sé si alguien se prepara para el retiro, para salir de ese entorno deportivo del que estás enamorado y donde todo fluye", confesó el ex rugbier en diálogo con Leo Montero. (Candela Teicheira)

Leo: —Voy a una frase a la que no adhiero, pero se decía mucho: “Perdieron Los Pumas, derrota digna”. ¿Qué opinaban ustedes?

Legui: —Nunca le dimos mucha bola. Argentina es un país crítico, complejo, exitista. Nosotros éramos un grupo de flacos enamorados del deporte, que hicimos esfuerzos enormes para estar en una “élite” de ese deporte, con todo lo que implicaba. Competíamos contra naciones profesionales desde fines de los ‘80 y principios de los ‘90, siendo amateurs. Hoy todavía lo somos y hay una cuestión cultural que traes desde que naces, donde te crías y vivís con costumbres amateurs. Yo creo que eso también es un plus del argentino porque en Europa, donde son profesionales hace 30 o 40 años, los chicos van creciendo con una cabeza orientada en eso. Pero acá vamos naciendo con cabezas amateurs que tiene muchas cosas espectaculares, pero es un laburo extra. Acá pagas para jugar, en otros te pagan por jugar.

Leo: —El rugby amateur es una rareza porque con el nivel de sponsoreo que tiene, es increíble que no sea profesional.

Legui: —Sí, todavía es chico el rugby en el país. No es tan popular como el fútbol o el básquet u otros deportes. Pero después de los mundiales, los clubes se llenan de chicos. Hay algo económico, cultural, hay varios factores. Pero se están dando esos primeros pasos en la región, pero sobre todo con Argentina como protagonista con tres franquicias: Pampas, Tarucas y Dogos, las otras están en Tucumán y Córdoba. Después tenés de Chile, Uruguay y Brasil, que va creciendo. Y los chicos se entusiasman con ser convocados y eso va ampliando un poco. Facilita el camino al profesionalismo, hacia los Pumas y a Europa.

Leo: —Para cerrar, te pongo en aprietos. Decime el mejor equipo del mundo, el mejor jugador y el mejor compañero con el que compartiste en Los Pumas.

Legui: —Sudáfrica, en la actualidad. Es el último bicampeón. Jugador: (Jonah) Lomu, después está (Dan) Carter, Juan Hernández... El mejor Puma de la historia es difícil porque hay varios: Agustín Pichot, Juan Martín, Felipe Contepomi, Mario Ledesma. Son muchos.

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