Violeta Urtizberea: “Me incomoda saludar, quedo mal con medio planeta”

La actriz participó en Casino Resort, el ciclo de entrevistas de Infobae. Habló de su negación para el saludo, las veces que tiene sexo y su compulsión por el llanto. Y se animó al juego del millón

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Violeta Urtizberea es actriz desde chiquita. Empezó actuando en Magazine Forfai, un excelente programa de que producía su papá, el talentoso Mex Urtizberea. Con 40 años recién cumplidos (este 19 de febrero), brilló en televisión, cine y teatro. Hoy se la ve en su papel de Lucila Pedemonte en Envidiosa (Netflix), que va por la segunda temporada, y en el teatro Picadero, donde los viernes a las 22 horas y los sábados a las 18 protagoniza Quiero decir te amo (entradas por Plateanet).

Durante su carrera ganó, entre otros premios, dos Martín Fierro: uno como “artista revelación” por Lalola, y el segundo como “actriz protagonista” por Las Estrellas.

Su vida personal, mientras tanto, navega por aguas tranquilas: hace 10 años que está en pareja con el cantante Juan Ingaramo, un amor que nació el Día de San Valentín. En 2019, ambos fueron padres de Lila.

— Hoy te toca hacer un éxito como Envidiosa.

— Y me volvió a pasar lo que pasaba cuando estaba en la novela de Pol-Ka, o de Underground o lo que sea, de esas que veía todo el mundo.

— ¿Te pasó eso que te digan ‘te vi en…’? O si no, por más que estés haciendo teatro, que te digan ¿‘che, qué estás haciendo ahora’?

— Obvio. ‘Ella es la actriz...’. Es re triste cuando tenés que explicar que en realidad seguís actuando.

— Y a Envidiosa la gente la vio mucho.

— Mal. Mucho, mucho, mucho. En todos lados. En el supermercado, en la calle, en todo el mundo.

— ¿Eso lo tomas con naturalidad, que te conozcan tanto, o te da fiaca?

— Pasa algo mucho con la tele, que es que cuando estás en la tele todo el mundo te reconoce y cuando no, medio que quizás te miran como que de algún lado te tienen… Pero afloja mucho eso. Bueno, obviamente si sos Messi, no. Pero con los actores, por lo menos mi experiencia es esa. Yo no estoy en general en la tele si no es que estoy actuando. Baja, tengo una vida más normal.

— Se te nota un perfil normal. Vas, hacés tu laburo y vivís tu vida. No es que te veo en los eventos toda lookeada…

— Obviamente, pero es la parte que más me cuesta, digamos.

—¿Te cuesta ir a los eventos?

— Sí, mal…

— ¿Pero te cuesta por todo el armado, o porque son dos horas de sonrisitas…?

— Todo eso me cuesta mucho. Tengo un problema. Pero después pienso que esos problemas no tienen ningún tipo de valor.

"Las charlas vacías, ¿para qué?",
"Las charlas vacías, ¿para qué?", Violeta Urtizberea contó que no es propensa a saludar en los eventos (Candela Teicheira)

— No estás diciendo que es el fin del mundo. Estás diciendo que es algo que a vos te cuesta, no es grave.

— Ponele, si yo pudiera hacerme la pelotuda de saludar a cualquier persona, lo haría. Salvo amigos íntimos, te diría. Pero en un evento, capaz si veo un amigo muy de lejos, pienso. ‘después le hablo’. ¿Acá, que estamos todos’, ‘¿hola, Qué tal? ‘hola, ¿cómo te va?’ ‘Bien, ¿vos?’ ‘Bien’.

— Es larga la charla...

— Las charlas vacías, ¿para qué?

— Me quiero morir porque yo soy esa persona.

— ¿Saludás a todo el mundo? Es que es lo que hay que hacer.

— No genero el saludo, pero me gusta saludar. ¿Se entiende?

— Te envidio.

— Yo te envidio a vos, porque está bien eso.

— Después llego a mi casa y digo ‘che, no lo saludé’.

—Tal vez ni se enteró.

— La gente se ofende mucho. Yo después pienso. ¿Pero por qué no me vino a saludar él? Yo pensé que nos estábamos haciendo los dos los boludos.

— ¿Y Juan, tu pareja es igual o es más abierto?

— No, él me reta. Él es más saludón. Me dice ‘te cruzaste con tal. ¿Lo saludaste bien o mal? ‘Bien’, le digo. Para mi igual yo siempre saludo bien.

— Pero no es de mala, es tu personalidad. No es que ‘odio la gente’.

— No, ni de snob. No lo sé hacer tampoco.

—O sea, si un día te cruzo en un lugar, no es mala onda, es tu personalidad.

—Igual te voy a saludar. Pero bueno, ponele en un set de grabación, si yo me voy a las siete de la tarde de ese set y vuelvo al otro día a las siete de la mañana, a mí no me parece que haya que saludar a todos de nuevo. Yo digo ‘hola’. Y listo. Eso de un beso a cada uno… Te acabo de ver hace cinco horas.

—A todos nuestros invitados les preguntamos qué harían con un millón de dólares. ¿Alguna vez viste un millón de dólares así?

—No.

—Se lo pregunto a todos los actores y actrices. ¿Son millonarios los actores y actrices que hacen un montón de éxitos?

—No (ríe).

— Bien, todos me dicen lo mismo.

—Pero te das cuenta. ¿Viste que de golpe hay actores que eran mega estrellas y ahora están en la Casa del Teatro? O sea, realmente es la historia de siempre de los actores.

— Eso sí lo tengo claro. Conozco el paño.

— O sea, hay tres actores, ponele, que tienen mucha guita, que ya producen sus propias cosas. En general, la plata la tienen los productores, no los actores.

—Bueno, este millón no se puede donar. La única condición que ponemos. Y vamos a gastarlos juntos. ¿Vos me decís en qué y vamos separando?

—Dale. Pienso en un departamento para Lila.

—Pará: 200.000 dólares.

— Re lindo departamento.

—¿En qué zona?

—No sé. Núñez.

— Perfecto. 200.000. ¿Dos ambientes?

—¿Sí?, ¿Tres no?

—Para mí, no llegaste.

—Bueno, está bien. Entonces (pone un fajo de 100.000 más).

—Así, tres ambientes divinos. Porque estás hablando de Núñez. Y si no, pueden ser cuatro en otro lugar. Te quedan 700.000.

— Es muy conservadora mi inversión…. Tendría dos deptos para mi, para mi jubilación.

"Nunca viajé en primera, ni
"Nunca viajé en primera, ni por error": si Violeta dispusiera de un millón de dólares, parte de ello los destinaría a viajar a lo grande (Candela Teicheira)

—O sea, un departamento para alquilar, y otro, 200 y 200. Hasta acá no veo el placer. Estoy pensando en relojes, ropa, viajes…

—Ay, Dios mío. Bueno, pero esto es muchísima plata. Nunca viajé en primera. Nunca, ni por error. Todavía no me da el piné para pagármelo yo. La otra vez viajé por trabajo y era agregar 300 dólares..

—Lo tendrías que haber hecho. No lo hiciste.

—No lo hice de rata, porque podría haberlo hecho. No era un pasaje que pagué yo. Bueno, sí la tengo de arriba la plata me me sirve

—¿Y a dónde irías?

—Y… a Europa. Bien, Bueno, viajar a Japón me gustaría. Igual haría, si me voy a Japón, me iría primero a Europa. Estaría una semana y después me iría a Japón, con Juan. Igual también me gustaría ir a Europa con mi papá. A Italia, ponele. Conozco muy poco Italia. Solamente un lugarcito. Mi papá no conoce Italia.

—Cincuenta con un viaje con tu viejo y cincuenta un viaje con tu marido. Con tu novio, perdón.

— Igual, cuando yo digo novio, todo el mundo me dice ‘ay, no es tu novio’. Porque tuvimos una hija, hace diez años que estamos juntos. Pero no sé, es mi novio o no.

Si, qué va a ser si no. Te quedan 200.000 dólares.

— Con este le compro un departamento a una amiga que no tiene departamento.

— A una amiga muy amiga, claramente. ¿de toda la vida?

— Sí, una amiga mía que le gustaría tener un departamento y no tiene.

— Y le pones 100 lucas a ella. Muy bueno. Me gusta ese gesto. ¿Y los 100 que te quedan?

— En una bolsa me gustaría tenerlos.

—En una bolsa de plástico, de residuos.

—¿Viste cuando te pagan algo en negro? A veces pasa. Quiero decir que esto me pasó hace mucho tiempo. Y tenés una bolsa con plata y vas sacando de la bolsa. Es una sensación hermosa para mí. Que no sabes ni cuanto queda. En un momento se acaba. Y eso es triste.

"Juan seguro no está conforme",
"Juan seguro no está conforme", contó Violeta sobre la frecuencia sexual de la pareja (Candela Teicheira)

— Bueno, la última, que es en números: yo te hago preguntas y vos me respondes en números.

—Sí, sí, ya me imagino lo que me vas a preguntar.

—¿Hace cuántos días no tenés sexo?

—Sabía, sabía chanchito.. (se ríe) Pero aparte estaba pensando hace cuánto, que es un horror. Hoy estamos a martes: cuatro días.

—Un gran número.

—Es medio poco. Es medio choto.

—Vos estás hace diez años. Cuatro días es excelente. Es un gran promedio.

—Para Juan no. Juan seguro no está conforme.

—Él es activo, es sexual. ¿Qué le pasa? Él tiene más ganas todo el tiempo y vos sos más tranquila. Siempre la pareja está dividida en eso.

—COmo un cazador y una presa. Y es exigente.

—¿Exigente quiere decir? ¿Como vamos a jugar a la pelota y tengo que jugar bien?

—No, no, no. Es que hay que estar. Me parece bien igual Y así se mantiene también una cosa que es… Porque esto es una pareja, porque si no ya sos un hermano.

"En un mes, seguro que
"En un mes, seguro que lloré 15 veces", confesó la actriz (Candela Teicheira)

—¿Cuántas veces lloraste en los últimos 30 días?

—Uh, eso seguro que un montón.

—Ah. Sos de llorar. ¿Sí, pero de emoción o de tristeza?

—Más de emoción.

—Pero te acordás cuántas veces. Por ejemplo, tres, dos en los últimos 30 días.

—¿En un mes? Seguro que 15.

—¡Es un montón! No podés llorar más veces de las que tenés sexo.

—Igual cada vez lloro menos... Y bueno, soy llorona, muy llorona. Es más, si yo veo a alguien llorar, lloro. A veces me da vergüenza, digo pobre, la persona quiere llorar y yo estoy llorando arriba.

—Como que le robas el protagonismo del llanto. ¿Y ves una peli media sentimental…? Cuando muere el Rey León.

—Eso es terrible. Eso es un horror. Eso lloro con congoja. Yo una vez lloré en un acto de las Islas Malvinas en el colegio, cuando tenía nueve años. Se iban pasando el micrófono, ‘Estamos en la guerra’ y yo (simula un llanto)

— Horrible lo que hicieron.

— Nadie lloraba. Estaban viendo así a qué hora salían. Y yo estaba emocionada. Todos mis amigos me se reían de mí. Una vergüenza. Muchas veces tengo que hacer que bostezo y tengo todos los ojos llenos de lágrimas. Algo aprendí, como que si bostezas parece que bostezaste (se ríe).

—Lo último: ¿cuántas bombachas tenés?

—Yo creo que 30.

—Es un montón. Uno tiene un montón de ropa interior, pero siempre usas cinco o seis.

—Yo uso todas. Esto es igual muy íntimo. Bah, es una pelotudez. No puedo dormir con cola less. Entonces duermo con bombachón o con el pijama sin bombacha. Entonces ahí ya uso dos bombachas en un día.

—Bueno, muchas gracias por venir. Y vayan al teatro.

— Es buenísima la obra. La gente sale muy feliz. Salir feliz de un lugar, hoy en día es una garantía. ¿Viste como dice Dayub (El equilibrista)? Que le devuelve la plata si no le gustó la obra.

—¿Y vos ofreces lo mismo?

—Que le vayan a pedir a Dayub (carcajadas).

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