José Meolans: “Empecé a nadar porque mis viejos tenían miedo que me ahogara”

En Random, el ciclo de entrevistas de Infobae, el exnadador reflexionó sobre sus 25 años de carrera y se refirió a las exigencias físicas y mentales que enfrentó en el alto rendimiento. Además, reveló que su amor por la competencia fue lo que lo sostuvo en el deporte a pesar de la monotonía y el esfuerzo diario.

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Random - José Meolans

José Meolans es un reconocido exnadador que inició su carrera a muy temprana edad, motivado por el temor de sus padres a que pudiera ahogarse en el río ubicado frente a su casa. Luego de arduo entrenamiento y competencias, a los 17 años, en el Campeonato Argentino de Buenos Aires, logró romper una marca histórica para el país al ser el primer nadador argentino en bajar los 50 segundos en los 100 metros libres.

Meolans representó a Argentina en diversas competencias internacionales, destacándose en cuatro Juegos Olímpicos: Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008; y en diez campeonatos mundiales. En 2002, obtuvo el título mundial de los 50 metros libres en el Campeonato FINA de Moscú; mientras que en 2003 logró la medalla de oro en los 100 metros libres en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, donde fue abanderado de la delegación.

Su éxito continuó en 2006 en Oporto, Portugal, donde ganó dos medallas de oro y una de bronce en estilo libre. En los Juegos Panamericanos de Río 2007, sumó una medalla de plata en los 100 metros libres, consolidando su prestigio en la natación internacional. Además de sus logros en competencia, fue galardonado con el Premio Konex de Platino en 2000 y el Diploma al Mérito en 2010 por su trayectoria en el deporte.

José Meolans: “Para ser un
José Meolans: “Para ser un nadador que sostenga el deporte en el tiempo, tenés que ser bastante especial”. (Candela Teicheira)

Leo: — Tenés 46 años y se te ve muy bien. ¿Te daña físicamente la natación en comparación con los futbolistas o los basquetbolistas? ¿Es diferente a otros deportes o tenés lesiones igual?

José: — No tantas creo porque, por supuesto, no está el impacto de por medio y eso hace que el deporte sea más noble, si se quiere, que te cuide más. Pero el alto rendimiento tampoco te cuida tanto. Siempre está la pregunta: “¿El alto rendimiento es salud?” Y la realidad es que no y el que la quiera contar así me parece que no es así porque llevás el cuerpo a la exigencia máxima, a los límites, en todo momento: en el entrenamiento diario, en la competencia, en la parte física y mental. Durante muchos años el alto rendimiento es parte de eso. No quiero decir que te dejé con secuelas o mal, pero hay deportes que sí. Hoy hay deportistas que tienen sus inconvenientes post competencia después de muchos años de alta exigencia.

Leo: — Si bien los equipos deportivos están muy nutridos, ¿el deporte en conjunto puede diferir en la cuestión mental al deporte individual? Lo hablé en su momento con Manu Ginóbili cuando fuimos a ver Fórmula 1, que decía: “Si yo tenía una mala noche me salvaba (Tim) Duncan o (Tony) Parker”

José: — Puede ser. Igual me gustaría mucho más sentarme en un auto de Fórmula 1 que estar ahí en una pileta idea y vuelta nadando (risas).

Leo: — ¿En serio?

José: — Y creo que lo hace mucho más divertido el competir en una pista distinta cada fin de semana.

Leo: — ¿Es más aburrida la natación?

José: — No te quepa duda. Yo lo hice durante 25 años y hay otros que lo hicieron durante muchos años más. Yo creo que para ser nadador y ser un nadador que sostenga el deporte en el tiempo, tenés que ser un ser bastante especial. No sé si en el buen o mal sentido (risas).

Leo: — Estuviste tantos años desde las 6 de la mañana solo en una pileta para entrenar, ¿qué sentís que te atrapaba de eso?

José: — A mí de la nación lo me terminó de atrapar lo que era la competencia: medirme, superarme, competir contra otro. Toda esa adrenalina y ese contexto que solo te lo da el ámbito deportivo. Hoy cuando me preguntan: “¿Qué extrañás de la natación?” Y realmente es eso...

Leo: — ¿Era la competencia más que nadar en sí?

José: — Sí, porque el día a día es difícil. No es como en otros deportes que competís todos los fines de semana o fin de semana por medio y tenés una continuidad. Lo podés hacer, pero después sabés que volvés a un ciclo de entrenamiento más extenso y que eso es lo que se torna pesado con el tiempo. Empieza a ser una especie de carga u obligación. Los últimos dos años yo sentí que me pasó eso. Por eso decidí dejar de nadar porque ya pasaba a un lugar en el que se me hacía tedioso.

Leo: — Ya no eras feliz ni siquiera compitiendo.

José: — Ya no era feliz. Físicamente tal vez me daba todavía, pero ya estaba muy cansado. No querí saber más nada.

Leo: — Te he visto nadar y tuve el placer también de ver a Michael Phelps, exnadador estadounidense, el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos, con un total de 28 medallas. ¿Qué tan cerca estuvo el mejor Meolans del mejor Phelps en rendimiento?

José: — Lejos, lejísimos (risas). Phelps no tiene un punto de comparación con nadie. No hay ni lo va a haber, al menos por ahora, quien demuestre algo parecido.

Leo: — Es el Messi, el Jordán, el Federer de la natación.

José: — Exactamente.

“A pesar de haber dejado
“A pesar de haber dejado la competencia hace años, la gente aún me reconoce y me saluda”, confesó el exnadador. (Candela Teicheira)

Al agua

Leo: — ¿Es verdad que empezaste a nadar porque enfrente de tu casa había un río y tus viejos tenían miedo que te ahogaras?

José: — Sí, ese fue el motivo.

Leo: — ¡Qué ironía de la vida!

José: — Sí, yo no tengo familia que venga de la natación. El río fue quien causó esto, tener la casa ahí y que mis viejos también hayan, por precaución o cuidado, decidido que ese era el momento en el que empiece a nadar. Pero sin saber también qué era lo que podía llegar a suceder. La historia que cuento bastante es que en mi primer carrera mi vieja me agarra con una toalla y me dice: “Josito hasta los Jugos Olímpicos no paramos”. Yo tenía 6 años. No sabía ni lo que era un Juego Olímpico y ella tampoco sabía demasiado.

Leo: — Pero tu vieja la vio…

José: — Claro. Decía: “A los Juegos Olímpicos van los mejores deportistas”. Lo que faltaba todavía en ese momento para llegar a un Juego Olímpico…

Leo: — Hoy sos padre de tres hijos.

José: — Sí, dos nenas y un varón.

Leo: — ¿Cómo sos como padre? ¿Sos como tu papá fue con vos?

José: — No sé si soy como mi padre.

Leo: — ¿Mejor o peor?

José: — Tampoco lo sé. Si tengo que hablar del plano deportivo, yo creo que mi viejo ha sido clave. Mis viejos, ambos, desde diferentes lugares fueron clave. Yo no estaría sentado hoy acá hablando con vos si mi viejo no se hubiese levantado todas las madrugadas que se levantó a hacerme el café con leche, despertarme, llevarme a nadar. Dependía absolutamente de ellos. Si mi viejo no tenía ganas de eso, no hubiese pasado todo lo que pasó. Por eso terminan siendo determinantes muchas veces los padres, para bien o para mal, a la hora de acompañar a los hijos.

Leo: — ¿Tus hijos son deportistas?

José: — Sí, la más grande juega al hockey y los otros están en un inicio de ir conociendo deportes.

Meolans tiene 25 años de
Meolans tiene 25 años de carrera como deportista de alto rendimiento. (Candela Teicheira)

Leo: — En Argentina tu apellido quedó ligado a la natación a pesar de que ya no competís desde 2008. ¿Cómo te sentís con eso? ¿Te da orgullo?

José: — A mí hay algo que me llama la atención y es que, a pesar de haber dejado la actividad competitiva hace tantos años, sigo sentado acá haciendo notas (risas).

Leo: — Sos un referente y fuiste muy bueno como deportista. ¿Reflexionás sobre eso?

José: — Siento que me lo hace notar la gente en la calle. No se ha perdido de que me saluden, me pidan alguna foto. Creo que de alguna forma tiene que ver con que continúo en los medios. No por problemas sino para bien.

Leo: — Sigue muy vigente tu imagen y la representación de Argentina ante al mundo.

José: — Siempre respeté mucho la bandera y, de hecho, cuando tuve ofrecimientos para irme a fuera, cambiar la nacionalidad y competir para España, desistí porque creía que podía generar un futuro acá en mi país, que podía seguir superándome, así y todo, con los recursos escasos, limitaciones o dificultades, creía que se podía lograr y seguí apostando a eso. Había nacido acá en Argentina y sentía que debía representarla.

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