El vínculo con Messi, por qué no quería grabar “La Morocha” y la banda de la cual lo echaron: Luck Ra se confiesa

Cuándo se dio cuenta que podía vivir de la música, cómo vive el día a día y sus planes para el futuro, en esta charla con el joven cordobés, cuyo verdadero nombre es Juan Facundo Almenara Ordóñez

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El vínculo con Messi, por qué no quería grabar “La Morocha” y la banda de la cual lo echaron: Luck Ra se confiesa

Esta nota es distinta, tiene un agregado: se lee con música de fondo. No hace falta poner play en el celular. Alcanza con que Luck Ra hablé de su canción “La morocha” para empezar a tararear, sin buscarlo, “que alguien saque a bailar a la morocha, que se muere de ganas…”. O que mencione “Ya no vuelvas”, y de nuevo: “Miénteme otra vez, una, dos o tres; lastímame de vuelta, que me acostumbré, que haré como que te olvidé…”.

Porque este reportaje al cordobés de 25 años invita a bailar, siguiendo el espíritu de sus temas de cuarteto, los mismos que suenan donde vayamos. Podría decirse que hoy, la Argentina tiene como banda sonora las composiciones de Juan Facundo Almenara Ordóñez, su verdadero nombre y apellido.

Y pese a las dos presentaciones ya realizadas en el Luna Park, y a las fechas que en mayo se vienen en el Movistar Arena (el 16 y 17) y en distintas ciudades de Interior (Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán y Rosario), Luck Ra se lo toma con calma, humildad, y hasta cierta sorpresa:

—Estamos con el hombre del momento.

—¿Tan así vos decís que es?

El fenómeno ya está. Y seguirá creciendo. Quizás sea el turno, entonces, de conocer a la persona detrás del cantante. El joven que supo mantener intactos sus sueños cuando, siendo adolescente, se los hicieron un bollito. Y que no busca revancha alguna, solo lecciones y aprendizajes. Que entiende la música como diversión, pero que le canta al amor y se permite emocionarse arriba del escenario, al tomar consciencia de lo logrado.

—Qué locura lo que está pasando.

—Y… sí. Y yo, muy feliz. Y por sobre todo, disfrutando. Hay muchos objetivos que ni siquiera pensé que en mi vida iban a llegar a ser realidad. Por ejemplo, los Luna, los Movistar. Ya el hecho de que la gente me diga que me escucha y se pone contenta, que está cocinando y se pone a bailar. Eso es un montón para mí: formar parte de la vida de la gente.

Luck Ra: "Siempre busco alguna
Luck Ra: "Siempre busco alguna razón para festejar" (Maximiliano Luna)

—Estás en la playlist de Messi.

—¡Eso sí es muy guaso! Lo de Messi no me acuerdo cuándo fue que salió, pero algo hice para festejar. Siempre busco alguna razón para festejar.

—A veces pasa que este furor, lleva a los músicos a un ritmo intenso. ¿Estás bien con ese ritmo?

—Y… el verano estuvo bastante intenso. Pero bueno, hay que aprovechar todo. En el verano también me di cuenta de que hay cosas en las que me tengo que cuidar yo. Fue tanto laburo que después, cuando llegué a casa, me sentía medio raro. Estaba medio mal de la voz. Ahí fue cuando me di cuenta de que me tenía que preocupar por mí. Entre todo esto, por ahí te olvidás...

—¿Y quién te cuida?¿Quién te ayuda a estar con los pies en la tierra?

—Creo que primero yo, porque siempre me gustó sentirme en el presente. Y después mis amigos, mi equipo.

—Vos venías trabajando de otra cosa, hasta que en algún momento, esto explota. ¿Con qué fue?

—Con “Ya no vuelvas”.

—Hay un antes y un después en ese tema.

—Totalmente. Lo hice con mi mejor amigo. Los dos vivíamos en el mismo edificio, entonces nos juntábamos a ver cómo le estaba yendo al tema en Spotify. (El ranking) se actualiza a las nueve de la mañana, ponele, y nos juntábamos a las ocho y media a desayunar con mi productor, a esperar que se actualice a ver cómo estaba… Fueron muchas experiencias que no había vivido antes. Eso la hace especial a “Ya no vuelvas”: por las primeras veces.

—¿Cuándo entendiste que podías vivir de la música?

—Antes lo pensaba, pero tenía la percepción de la realidad un poco alterada. Con “Ya no vuelvas” sentí que podía tirar unos años más, por lo menos, porque uno tampoco sabe qué puede pasar, ¿no? Y bueno, empezamos a tener shows, que es la fuente de sustento de uno. Yo, antes, no cantaba ni bosta.

Luck Ra brilló en su
Luck Ra brilló en su primer Luna Park

—¿Es verdad que dudaste antes de grabar “La morocha”?

—Me gustaba. Pero soy de sacar temas de amor, que tengan sentimiento, y me hacía un poco de ruido sacar un tema que sea tipo: “Manga de dormidos, vayan. Sacala a bailar. Culeado mira, está ahí, ¿entendés?”. Una cosa es “Ya no vuelvas”, y otra, “La morocha”; uno es más para llorar bailando, y el otro es para bailar tomándose hasta el agua de los floreros… Y está bien.

—¿Cuándo se viene el tema para las rubias?

—Me lo preguntan bastante seguido; las rubias, particularmente. Y después de que haga “La rubia”, me van a pedir que haga para las…

—Las pelirrojas.

—Claro. Después, para las peladas. Y así, todo tipo de pelos... Sí, tengo que hacer una. Pero “La morocha” a mí me gustaba, aunque no sabía si a la gente le iba a gustar.

—Parece que sí…

—(Risas) Sí. No pensé que le iba a ir ni en pedo como le está yendo, la verdad.

—¿Y “Hola perdida”?

—Sí sabía que era un muy buen tema, como “Que me falte todo”. Esos dos me re gustan. Y sentía que eran muy buenos temas y que la gente los iba a recibir bien.

Luck Ra: "Hay muchos tatuajes
Luck Ra: "Hay muchos tatuajes que me gustan y muchos que digo: ¿por qué me los hice?”(Maximiliano Luna)

—¿Cuántas canciones tenés en total?

—No sé, no me puse a contarlas.

—¿Tenés más canciones que tatuajes?

—Tampoco me acuerdo cuántos tengo…

—¿Y cuál es tu tatuaje preferido?

—Hay muchos que me gustan y hay muchos que digo: “La concha de la lora, ¿por qué mierda me los hice?”. Los de este brazo suelen ser (muestra el brazo derecho).

—A ver cómo son… Bueno, todos tenemos un pollito.

—Creo que es un pato.

—Un pato, perdón. ¿A qué viene?

—Eh, porque…

—Una de esas noches de festejo.

—Sí. Pero no estaba borracho cuando me lo hice. O sí… No me acuerdo. Pero bueno, todos los tatuajes tienen una razón bastante boluda, de las cuales muchas no me acuerdo. Creo que mi favorito es el que tengo acá (se señala el pecho), de Córdoba.

Luck Ra en los estudios
Luck Ra en los estudios de Infobae con Tatiana Schapiro (Maximiliano Luna)

—Acabás de grabar con Ulises Bueno: hace muy poquito sacaron “Que sed”. ¿Qué tal la experiencia?

—Mirá, me gustaba el tema, pero me pasaba casi lo mismo que con “La morocha”: no sé cómo va a recibir la gente un tema que es, literalmente, “si fuese por mí chuparía todos los días de mi vida”.

—Pero con cuidado… ¿O en algún momento te la diste en la pera?

—¿Yo? ¡Puff! Tampoco hablemos en pasado, ¿no?

—¿En algún momento te sentiste ahí, en la cornisa?

—Sí. Yo soy una persona muy intensa, para todo. Entonces, si salgo, me gusta salir como se debe. Pero si salgo, al día siguiente no tengo que cantar, no tengo que hacer algo, porque termino hecho bosta.

—¿Les diste muchos dolores de cabeza a tus viejos en la adolescencia?

—Creo que lo normal. Mis viejos son exagerados. No hacía mucho vandalismo para el vandalismo que se puede llegar a hacer, de joda. A mí nunca me gustó estar en casa; a mí me gustaba escaparme. Me iba bastante a la casa de mi mejor amigo. Iba ahí (a mi casa) a bañarme, me cambiaba y me iba de vuelta, ¿viste?

—En algún momento trabajaste con tu papá. Hiciste de todo antes de pegarla.

—Sí, tuve muchos trabajos. Trabajaba en una cafetería en la que me pagaban 35 pesos la hora, ponele, y me había dado faringitis. Y así, con fiebre, estuve laburando tres días diez o doce horas. Ahí duré una semana porque sentía que me iba a morir: estaba laburando enfermo, y encima me trataban para la bosta, porque en lugares así te suelen tratar mal. No aguanté y me fui a la mierda. Pero bueno, me tenía que pagar las cosas, ¿viste? Y también tenía que laburar para pagarme los temas.

—Para sacar un tema hay que invertir. Ni hablar para hacer un video.

—Obvio.

—¿En casa había que ayudar o no hacía falta?

—Siempre tuvimos lo justo y lo necesario, pero a los 16 años empecé a trabajar para tampoco tener que pedirles a mis viejos que me ayuden.

Luck Ra emocionado por la
Luck Ra emocionado por la visita de Abel Pintos en su show

—¿Cómo anda el amor?

—¿El amor? (Risas). Estoy re soltero, pero no importa. Vivo con mi amigo: estamos jugando a los jueguitos, laburando; ya habrá tiempo para conocer a alguien.

—¿Estás para conocer al amor de tu vida o para conocer amores de un ratito?

—No… De un ratito, obvio (Risas). Ahora encuentro el amor en mis amigos, en lo que hago. Esa es la prioridad. Después, ya veré.

—¿Cuántos mensajes llegan por día en las redes sociales de personas que quieren salir con vos?

—Ah, no… Muy pocos, eh. Posta.

—¿Y respondés?

—Sí, me gusta. Suelo responder los mejores mensajes, los más originales.

—¿Qué te han llegado a escribir?

—Y… hay veces que, por ejemplo, usan mis mensajes para anotar las cosas del súper. Me mandan la lista. También hubo uno que anotaba quiénes jugaban los partidos: estaban organizando un fútbol 5, viendo quién era el que ponía plata, cuántos iban, cuántos faltaban.

—¿Saliste con alguna fan?

—¿Qué? No.

—¿Nunca?

—Y… No, no me gusta mucho mezclar eso.

—¿Cómo se musicaliza una cita?

—Depende. Uno también como que lo analiza, estudia un poco antes de la prueba, y ves qué pones.

—Salís con alguien y te dice: “¿Me cantás un poquito “Hola perdida”?

—No. ¡¿Qué?! Ya con decir eso, me dio vergüenza… Yo soy muy vergonzoso, posta. Aparte, no sé si me sale cantarlo así… Con eso sí soy bastante tímido. De hecho, hay veces que antes de salir a cantar a lo mejor me tomo un vasito de fernet o dos, como para relajarme un poco, porque si no me da un poco de cosa, o pienso mucho cuando estoy cantando.

—¿Qué pediste que haya en el camarín del Movistar?

¡Qué no pedí! Mucho fernet y vodka. Me gusta. Y unas hamburguesas. Lo más importante para escabiar es siempre comer bien, porque si no, te hacés bosta.

—¿Cómo es la previa de un show?

—Mirá, habíamos dicho con los pibes: “Che, tratemos de estar lo más tranquilos que podamos”. Y media hora antes de salir ya estábamos poniendo cuarteto a todo lo que daba, bailando así, remanija. Y los últimos diez minutos yo sentía que me iba a desmayar antes de salir…

Luck Ra se anima a jugar y responde las preguntas más picantes de Infobae

—Te propongo hacer un juego.

—Dale.

—Acá tenemos diez cartas con distintas preguntas: vas a sacar tres. Y te voy a dar un comodín: podés usarlo una sola vez. ¿Vamos con la primera? Sacá la carta que quieras.

—Bueno.

—¿Qué dice?

—”Algo que odio pagar”. Hay cosas que sí me gusta pagar; por ejemplo, invitar a comer. Me encanta, me siento bastante servicial en ese sentido. Pero algo que me molesta mucho pagar son las expensas. No me gusta pagar. En realidad, todo lo que tenga que meter un alias, que es muy largo, ya me molesta porque tengo que buscarlo.

—¿Qué pasa con la gente que manda el CBU en una foto?

—No, no… No te lo mando, no lo voy a hacer. Me molesta tener que sacar el celu. Todo lo que sea con tarjeta es ¡tic!, y ya está.

—Vivís con tu amigo. ¿Quién se ocupa de la administración financiera, de que no les corten la luz?

—Él.

—¿Y quién se ocupa de llenar la heladera?

—Ninguno (risas).

—¿Es una buena forma de conquistarte por el estómago? ¿Si aparece alguien que te dice: “Te preparo una rica cena”?

—¡Uff!

—¿Va por ahí?

—Sí, totalmente. Me gustan mucho las pastas. Ahora igual me está pasando que me hincho bastante, pero igual, no me importa.

Luck Ra: "No tuve muchas
Luck Ra: "No tuve muchas citas en mi vida, habré tenido 5"(Maximiliano Luna)

—¿Otra carta?

—Sí. A ver… “¿Cuándo y por qué fue la última vez que lloré?”. Soy bastante de llorar. Creo que la última vez que lloré fue en el Luna. Salí, canté los dos temas, vi la gente, y se me pasaron tantas cosas por la cabeza… Todo lo que vivimos con mis amigos, con el equipo, la cantidad de cosas que tuvimos que hacer, ¿viste? Cosas que no tendríamos que haber pasado, y tuvimos que hacerlas igual. Tantas cosas… Todo cuesta, y está bien que sea así porque después lo valorás mucho más. Entonces, cuando lo vi ahí, me largué a llorar bastante…

—Estás sacando cartas muy beneficiosas… ¿Otra?

—”¿Cómo calificarías tus capacidades amatorias?”.

—Te pusiste colorado.

—Es que, claro, decirlo uno también… Voy a usar el comodín (Risas).

—Bueno, sacá otra carta.

—”Contá la peor cita de tu vida”. No.

—Y ya quemaste el comodín…

—Igual, no tuve muchas citas en mi vida. Habré tenido cinco, por ahí.

—¿Saliste solo con cinco personas en tu vida?

—No.

—Entonces, tuviste más de cinco.

—¿Pero qué es una cita para vos?

—¿Y cómo son? ¿Encuentros y a los bifes, directo?

—Y… a lo mejor sí.

—Está bien, cuentan. ¿El peor encuentro de tu vida?

—Y… nada tan realmente grave, pero sí me ha pasado que me han vomitado, por ejemplo. Casi que en el acto…

—Es un montón.

—No, no pasa nada.

—¿La volviste a ver?

—Sí. Obvio. Está todo bien.

—Me aprovecho, y te voy dando más cartas...

—”Algo que me gusta y me da vergüenza admitir”.

—¿Algún placer culposo?

Yo no tengo culpa. No tengo problema en admitir casi nada, eh. Ahora no se me ocurre pero, no sé… Muchas veces voy a un restaurante y pido los menús de nenes porque tienen las milanesas con fideos, y antes que una milanesa con puré, me gusta con fideos.

Luck Ra: "A los 12
Luck Ra: "A los 12 años yo estaba retriste en casa, y pensaba: ¿cómo no viene un yo más grande a decirme que todo va a estar bien, así me tranquilizo?” (Maximiliano Luna)

—Dejamos las cartas y te pregunto yo, ahora. ¿Con qué soñás? ¿Qué tenés ganas de que pase?

—No soy mucho de pensar esas cosas, pero creo que, principalmente, seguir laburando. Y seguir disfrutando como lo vengo haciendo, que ya es mucho. Hay gente que a lo mejor en esta situación la pasa bastante mal, ¿viste? Hubo un momento en el que yo no la pasaba tan bien, pero ahora tengo que disfrutar. Ya me falta muy poco para dejar de ser joven, entonces quiero disfrutar, en todo sentido, de la poca juventud que ya me queda. Salgo de joda y ya no tengo el mismo aguante…

—¿Qué le decís a ese nene que en algunos momentos le costó un poco más en casa, con papás que se esforzaron mucho y que hoy te ven romperla en el escenario?

—Yo siento que ese nene sigue estando. Y siento que todo lo que hizo ese nene, está bien. Me acuerdo que a los 12 años yo estaba retriste en casa, y pensaba: “La concha de la lora, ¿cómo no viene un yo más grande a decirme que todo va a estar bien, así me tranquilizo?”.

—¿Por qué estabas triste? ¿Qué pasaba?

—Uno por ahí lo piensa, ¿viste? Y se pone mal cuando las cosas no salen como uno espera, o ni cerca. Tenía la banda, y después me echaron de mi propia banda. Era como: “Uh, vamos a hacer esto”, y después, ya estaba solo.

—¿Dolió ese momento?

—Sí. Pero a la vez no tanto porque yo tenía un objetivo distinto al de los demás. Hay veces que los caminos se dividen, y tampoco está mal. Ahí arranqué a laburar para pagarme los videos y era: “La concha de la lora, me gasto lo que gano en los videos y estoy hace una banda así, y nada”. Yo creo que todo eso te hace valorarlo mucho más.

—Para esos que te sacaron de la banda, ¿no hubo un: “¡Ah, mirá ahora!”?

—No, cero. Es más un: “Gracias, porque a lo mejor tropecé pero me levanté y ahora aprendí de ese error”.

—Y entonces, ¿qué le decís a ese nene de 12 años que dijo: “A ver cómo sale”?

—”Gracias por haber agarrado la guitarra”.

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