Diego Leuco es periodista y conductor. A sus 34 años ha logrado una vasta trayectoria tanto en televisión como en radio; e incursionó exitosamente en streaming. Actualmente, conduce el programa “Antes que Nadie” transmitido por Luzu TV, “Diego a la tarde”, en Radio Mitre; y “La Peña de Morfi”, en Telefé.
Podría decirse que se crio en los medios, a partir de la reconocida carrera de su padre, el periodista Alfredo Leuco, pero su paso formal lo dio a los 18 años cuando, mientras estudiaba comunicación, comenzó a trabajar en la Revista Noticias.
Con el paso de los años, supo abrirse camino y hoy es parte activa de la nueva generación de profesionales jóvenes que tienen protagonismo en los medios tradicionales y en las nuevas plataformas.
“Hubo un momento de mi vida en el que me di cuenta que podía empezar a relajar y a disfrutar el camino sin obsesionarme con el trabajo”, explicó.
En una entrevista distendida, destacó el fuerte vínculo que tiene su familia, contó cómo fue pasar de un noticiero diario a hablarle a sus pares por YouTube y Twitch; y hasta se animó al juego del millón.

Un apellido con historia en los medios
La elección de una profesión es una decisión difícil por sí sola, pero si está acompañada de una impronta familiar, puede resultar una ecuación más compleja. Lejos del peso que pueda provocarle tener un apellido reconocido, Diego desdramatiza la situación y admite que tiene su lado bueno y su lado malo, como todo en esta vida.
Pollo: —¿Te resultó más fácil o más difícil trabajar en los medios con un apellido conocido?
Diego: —Obviamente, cuando tenés un apellido que llama la atención lo que generás es que sea más fácil que alguien te mire, que posen la atención en tu trabajo. Si fuera Diego Gómez, me hubiese costado más llamar la atención que con un apellido ya vinculado a los medios. Pero a partir de que te empiezan a mirar, es responsabilidad tuya qué hacés con eso.
Pollo: —¿Qué ventaja tuvo para vos?
Diego: —Tenés un acceso más cercano a la mirada de quienes dan trabajo en el medio. Te miran y dicen: “Che este es el hijo de tal, el primo de, el hermano de”. Pero también puede pasar que te miran y no les copa lo que hacés. Nadie hace caridad en los medios.
Pollo: —¿Te critican más fácil por eso? “Está ahí por…”
Diego: —Para mí eso se terminó muy pronto. Laburo de lo mismo que mi viejo y me encanta. Sí insisto en que es una oportunidad más fácil que te miren antes. Pero yo siempre tuve claro que si trabajaba un montón y dejaba todo lo que tenía, me iban a ver. Mi viejo siempre me dice: “Nadie rechaza a un buen periodista”. Y digo periodista porque justo es el caso, pero podría ser aplicado a cualquier otra profesión. Nadie rechaza a alguien que lleva propuestas, ideas y que trabaja con ganas. Será en un lugar, será en otro. A mí me gusta laburar.

El punto de la felicidad
Con una carrera llena de compromisos y sin interrupciones, no siempre hay tiempo para celebrar los logros, disfrutarlos y festejarlos. Sin embargo, hay momentos que quedan en el recuerdo como instantáneas que marcan hitos en las carreras profesionales y alcanzan un equilibrio entre la vida personal y la profesional.
Pollo: —Se te ve en un buen momento de tu carrera. ¿En qué momento sentís que alcanzaste la felicidad?
Diego: —Arranqué muy joven a los 18 años y hasta los 27, 28 años no lo disfrutaba tanto. Disfrutaba de que las cosas funcionaran, pero el laburo era como una obsesión. A los 28, no sé si fue el retorno de Saturno, como dicen los que están muy metidos con esto (risas), sentí que había llegado a un lugar muy reconfortante por lo que había podido conseguir en esos 10 años.
Pollo: —¿Lo sentiste con Telenoche?
Diego: —Con 29 años estar en Telenoche, en Radio Mitre, fue un momento en el que dije: “Estoy contento con lo que estoy haciendo”. Y me di cuenta que podía empezar a relajar y a disfrutar el camino. Fui encontrando una manera de estar mucho más calmado, no correr tanto y la verdad es que me pone muy contento porque siento que me da más libertad para tomar decisiones y poder probar. Me sentí más pleno.

El salto a Luzu
Conduciendo uno de los noticieros más importantes de la televisión de aire, decidió dar un volantazo a su carrera profesional y apostar por el programa de streaming que ya venía encabezando desde el 2022.
Pollo: —De Telenoche a Luzu hay un abismo…
Diego: —A mí me divierte conocer, me divierte la variedad y me gusta divertirme así como hablar de política, de economía. Siempre me gustaron los matices, estar en un lugar en donde no me siento cómodo, para aprender. Siempre tuve muy claro que el periodismo era una rama que me encanta, pero que era una parte de una paleta llena de cosas que tienen los medios y que yo siempre iba a tratar de buscar y descubrir.
Pollo: —¿Qué expectativas tenías con Luzu?
Diego: —Superó mis expectativas. Yo tenía mucha fe por eso lo hice. Fui en su momento a hablar con “Nico” (Occhiato) y se copó porque teníamos la misma visión de lo que podía llegar a pasar. Pero me sorprendió cómo funciona, lo que se generó, el cariño de la gente y cómo a partir de cosas que fueron pasando ahí, creció una industria como es la del streaming. Que, lejos de que haya guerra y quilombos, para mi está buenísimo que nazca una industria. Es más laburo, más producción, más contenido, más editores, conductores, periodistas, más de todo. Está bueno ser parte de una industria que nace y que está en pleno crecimiento.

El juego del millón de dólares
Pollo: —Te damos un millón de dólares. ¿En qué lo gastarías?
Diego: —Quisiera una casa donde pueda tener un espacio para hacer carpintería. Una casa grande, podría ser en un barrio cerrado.
Pollo: —Estás separando poco. Con 200 te comprás un dos ambientes en Caballito.
Diego: —Sí, sí vamos a poner 400 mil. Con eso compro una linda casa, en un lindo lugar. Lo más cerca posible de Capital.
Pollo: —¿Tenés casa propia?
Diego: —No, alquilo.
Pollo: —Te quedan 600 mil para gastar. ¿Qué más?
Diego: —Voy a tirar una salvaje. Entre todas las fantasías de cosas que me gustaría aprender, una que me encantaría es ser piloto de avión. Me gustaría pilotear. Una vez fui a un vuelo de bautismo que vas con un instructor con doble comando. Hacés una parte teórica y, después, no despegás ni aterrizás, pero practicás pilotear en el aire. Me encantó, pero nunca más lo hice porque es costoso y requiere mucho tiempo. Así que me compraría un avión con 200 mil.
Pollo: —Te quedan 400 mil.
Diego: —Usaría 100 mil para comprar otra moto.
Pollo: —¿No te querés comprar ropa? Siempre te veo con cosas de básquet.
Diego: —100 mil dólares en “ropita” (risas).
Pollo: —La mejor “pilcha”
Diego: —Dámela toda (risas)
Pollo: —¿Y lo demás?
Diego: —Con 100 me armo una bruta cancha de básquet propia en mi casa. Le agrego 100 lucas a la casa.
Pollo: —¿Y las 100 que quedan?
Diego: —Esas sí las invierto…

Vínculos, dinero y hábitos
Entre varios de los tópicos que se abordaron durante la entrevista, Diego se refirió a los celos en una pareja, a la administración del dinero, a las características de su personalidad y hasta de su deseo de ser padre. Estas fueron sus respuestas.
Pollo: —¿Te considerás una persona celosa?
Diego: —No, no me considero celoso. Incluso, históricamente me pasaba al revés porque soy cero celoso. Siento que la dinámica de los celos es nociva en una pareja y me desactiva el interés rápidamente. No me gusta ni sentirlo yo ni sentir que le pasa a la otra persona.
Pollo: —¿Cuánto influye el dinero en tu vida?
Diego: —Como le pasa a la mayoría de la gente, siempre quiero ganar un poquito más y es algo que uno defiende porque es parte del laburo. Pero jamás en mi vida decidí ni decidiré ningún trabajo por dinero. Me gusta disfrutarlo y compartirlo sin malgastarlo. Vivir bien, eventualmente cuando tenga una familia, que estén bien, que puedan darse algunos gustos. Pero no es algo que rija mi vida ni que me preocupe demasiado ni pierda demasiado tiempo en eso.
Pollo: —¿Te gustaría ser padre?
Diego: —Me encantaría, pero no ahora. No siento que sea este el momento, pero siempre supe que es algo que quiero, que deseo. Me gusta la idea de ser padre y me veo haciéndolo en algún momento.
Pollo: —¿Qué aspectos de tu personalidad te gustaría mejorar?
Diego: —Me cuesta muchísimo decir que no. Es algo que tiene que ver con la culpa y eso a veces genera un conflicto, porque hay que saber decir que no en algunos momentos. Es algo que me gustaría mejorar y trato de laburarlo. Otra cosa es que me gusta mucho mi laburo y a veces eso hace que le dedique menos tiempo a otras cosas de la vida que están buenísimas. Hay que equilibrarlo y siento que estoy trabajando en eso. Creo mucho en el poder de los hábitos y que se puede ir cambiando. Me gustaría entrenar más, dormir más.
Pollo: —¿Quién es la persona el mundo que te puede?
Diego: —Mis viejos. Amo a toda mi familia, pero con mis viejos es el vínculo más cercano, más directo. Los admiro mucho a los dos y los quiero. Me criaron con muchísimo amor, libertad, siempre desde la honestidad y la transparencia. Es una familia muy linda, nos acompañamos.
Arriesgado y fiel creyente de sus ideas, Diego mostró una evolución en su carrera en los medios y ahora, desde nuevas formas de comunicación, crea contenido pensado para una generación bisagra que se formó en la era analógica, pero que en la actualidad está inmersa en las nuevas tecnologías.




