Algunas personas viven varias vidas simultáneamente. Alejandro ha vivido varias vidas: como relator y periodista deportivo, como animador de televisión y de radio, como estudiante universitario, como empresario. Tiene un montón de intereses y sigue sus deseos. Cambió de piel cuando se despidió del deporte y después cuando se apasionó locamente con la lectura. Hoy se reparte entre sus estudios avanzados de filosofía y su nuevo medio: Neura.
— Hay una frase que a mí siempre me llegó que es de Walt Whitman, que decía: perdón que me contradiga, contengo multitudes. Soy un poco de todo eso, me construyó en mi yo actual. ¿Algunas cosas? Ya las dejé muy atrás, por ejemplo, el relator y el periodista conectado al fútbol. Ya quedó muy, muy, muy lejos.
— Algunas cosas cambiaron.
— Sí, cambiaron. Disfruto mucho el viaje. No tengo puertos en mi vida, María Laura.
— Nos preguntaban: ¿Y vos qué querés ser? Yo nunca contestaba. Qué sé yo, vamos viendo.
— Es más, no quisiera saber lo que quiero ser. Quiero ir caminando. No quiero ser. Hoy me toca tener Neura, voy a empezar el doctorado en Licenciatura en Filosofía en un tiempo y me voy a ir a Europa a estudiar un poquito a fin de año.
— ¿Te convertiste en un fanático del estudio? En realidad te metiste en las ciencias sociales, no lees solamente filosofía.
— Sí, me puse a estudiar mucho. Entendí que para trabajar en este medio y para tener cierto respeto con la gente del otro lado, tenés que formarte. Es como decir: sos futbolista, tenés que ir al gimnasio o entrenar. Creo que en nuestra profesión el gimnasio es la lectura, es el libro, es formarte, es buscar. Y si, me hice fanático, pero también es una búsqueda mía. Yo me levanto desde hace bastante tiempo a la mañana y lo primero que hago es prepararme unos mates y estoy cuatro o cinco o seis horas leyendo, leo un tema y lo trabajo.
— ¿Dónde?
—: Leo en mi biblioteca. Por ahí trabajo diez días el concepto de angustia, me voy a Kierkegaard, después paso por Lacan, después me voy a la angustia medieval.
— ¿Ni siquiera leés los diarios, los portales?
— No leo los diarios, nada. Los portales no, tampoco leo. A la mañana leo ensayos. Mucha tragedia griega que me encanta. Los diarios los empiezo a leer cuando va terminando ese tiempo de lectura para mí.
— ¿Es terapéutica esa lectura?
— Sí, es muy terapéutico, porque si leo el diario primero me saca lo otro. Tal vez ya estoy dejando de ser lo que era. Estoy dejando de ser periodista para pasar a ser definitivamente un curioso. ¿Y dirás, de qué trabaja el curioso? No sé de qué trabaja el curioso, soy periodista pero soy un buscador.

— ¿Cuándo entrenás?
— Entreno, hago un poquito de boxeo. Me levanto a las 08:30, nueve, me preparo unos matecitos, me voy a mi biblioteca, le pego más o menos hasta las 12:30. Tambien tomo clases de latín y de griego.
— De lenguas muertas.
— Porque cuando leo algún pensador lo quiero leer en latín o leo una frase en griego. Sé ir a buscar la palabra al diccionario y sé traducirla. Las traducciones son muy difíciles. ¿Qué es la cólera de Aquiles? ¿Es un tipo enojado? No, es un tipo en hybris, que es un término diferente al enojo. Para el griego era mucho más peligroso entrar en hybris que entrar en cólera. Esas herramientas te permiten transitar la lengua.
— ¿Sabés las herramientas que te van a dar estos conocimientos? Nunca te vas a aburrir.
— No, nunca, y te permite conversar desde otro lugar.
— ¿Lo que vas conociendo, lo conversás con Coni?
— Ella ahora está cursando segundo año de Publicidad. Algunas cosas las puedo conversar. Hay veces que me subyuga tanto un tema que me quema y no puedo no conversarlo. El otro día, por ejemplo, estaba trabajando el tema de la suspensión de juicio. Existió un pensador, Edmund Husserl, que era fenomenólogo y que consideraba que para poder acercarte al fenómeno en sí, o por lo menos para tener una idea de las cosas, lo primero que tenías que hacer era generar una suspensión de tu propio juicio. O sea, si te vas a acercar a pensar esta taza de café, no tenés que pensar si la taza es de cerámica, si la taza es industria nacional o china, tenés que pensarla suspendiendo tu juicio anterior. Entonces me surgió eso conectado a los medios de comunicación. Hacemos fenomenología cuando leemos Clarín, Infobae, Nación, Página 12 El destape o escuchamos Neura? No, no practicamos epojé. ¿Está bien que practiquemos suspensión de juicio antes de leer un medio o no? Y estaba Connie. No puedo no hacerlo. Me sale de adentro. Necesito contarlo.
— ¿Por qué decidiste crear Neura? ¿Por qué semejante apuesta? ¿Cuáles son las cosas que pusiste en juego? ¿Cuáles son los riesgos?
— Angustia. Yo no pasé nada malo en los medios, siempre fui muy feliz donde trabajé. Nunca me dijeron lo que tenía que decir y nunca he tenido ningún tipo de presión. Pero en el fondo hay una sensación de cadenas porque el medio no es tuyo y yo no ando con intenciones de escupirle el asado a nadie. Este medio tiene un dueño y todo dueño tiene una línea editorial y yo soy una persona educada y respetuosa y no voy a venir a pisotearle la línea editorial al lugar donde trabajo. Entonces quise crear un lugar mío donde si tengo ganas de hablar dos horas con alguien sobre el Filoctetes de Esquilo, puedo hacerlo. No podía. Venían y me decían: che, esto no mide, esto aburre, esto la gente no lo va a entender. Las tres cosas: no mide, no lo van a entender, no interesa. Entonces dije: listo, fundaré mi medio y haré mi propio camino. Y nació esto, la palabra. Hasta la imprenta la palabra era de uno solo, era del cura, era del papa.
— De la autoridad.
— Sobre todo una autoridad religiosa. La imprenta produce el cisma y la palabra pasa a ser de algunos, se empiezan a imprimir libros. Cuando llegan la radio y la televisión, la palabra pasa a ser de muchos. Ahora la palabra pasa a ser de todos, porque si el que está ahora sacando fotos decide hacer su propio canal de YouTube y hablar de fotografía y mañana tiene mucha gente que lo sigue, no necesita que le den trabajo para hablar.
— Venís diciendo que cierto tipo de periodismo no lo querés practicar más.
— Lo que no quiero hacer es perseguir un número de rating. No tengo ganas, porque además sé que es falaz esa persecución. No tengo más ganas de subir una piedra a lo Sísifo todos los días para ver que al otro día que medí dos puntos y medio, tres. El streaming es mucho más colaborativo, es mucho más fáctico el número o el seguidor. Lo que no quiero más es hacer televisión para tener rating. Yo no quiero, no digo que esté mal, pero a mí me hacía mal, me iba angustiado. Pasé muchos años de mi vida angustiado en mi casa, hablando con mi psicoanalista del rating. No, no tengo más ganas de vivir eso, no lo necesito. Plata, tengo lo justo. Si mañana me quedo mudo y no puedo más hablar más, en dos años me tendrán que prestar guita para vivir. Estoy feliz haciendo lo que hago. No tengo más ganas de volverme loco por el rating. Me sacó durante mucho tiempo, horas de mi vida. Hoy que no tengo a mi viejo, me hubieran faltado horas para conversar. Entonces digo: ¿por qué tengo que andar angustiado? No tengo más ganas de hacerlo.
— ¿Uno no puede no angustiarse? ¿Ver cómo lo resuelve?
— No. Es imposible. Vos sabes muy bien, tenés más años en esto que yo. En este sistema vos sos número uno y sabés muy bien que es imposible.
— Aprendí a manejar esa angustia. Hablás también de la tibieza. De poder ubicarte en un lugar que no sea extremo, de poder escuchar a todo el mundo, no ponerte de un lado o del otro todo el tiempo y me parece sumamente interesante.
— La tibieza o el justo medio es una virtud para Aristóteles. Aristóteles decía que si sos temerario o si sos cobarde, estás en falta, tenés que ser valiente. Me hago llamar graciosamente Fantibio. Justamente no soy un tibio. Lo que pasa es que en los medios tradicionales, tenés una palabra o de un lado o del otro. En streaming es mucho más variado. Pero si vas a la tele abierta y sos Corea del centro, yo me paré en algún momento ahí… Y viene Ibope y viene el título en Teleshow “Fracaso de Fantino”. Y cuando viene eso, viene el dueño del canal. No, eso yo no quiero hacerlo más, no quiero tener que extremarme en una opinión por un número de rating, porque me estoy descentrando de mi centro, no quiero ir ahí. Yo quiero decir lo que siento. Vos decis lo que pensás. Feinmann tiene el suyo, Jony tiene el suyo, Bonelli y Roberto Navarro, Pablo Duggan. Tienen cada uno su pensamiento. ¿Pero sabés que si lo aflojás un poco, por lo menos en esos medios tradicionales, el rating te castiga y es duro vivir eso? Yo prefiero ser feliz acá donde estoy. Sigo laburando en los medios tradicionales pero no iría a hacer un vivo todos los días, noticias, porque no me la bancaría y sé mis limitaciones. Mis limitaciones psíquicas y mis limitaciones profesionales. Estoy en otro camino, ni mejor ni peor. Diferente.

— ¿Es casualidad que se dieran tus procesos importantes todos juntos? ¿El momento en que empezaste Neura y el momento en que te casaste?
— Tiene mucho que ver. A los cuatro días de nacer Neura se me cortó el tendón de Aquiles y dejé de caminar. No volví nunca más a caminar bien. Si no me opero quedaría mal, mi pie no apoya. Que me haya casado tiene que ver con una cosa hermosa que me pasó con Coni, que es la mujer de mi vida. Pero fijate mi organismo, yo dejé de caminar, rompí con muchos años de tele abierta y voló mi tendón de Aquiles.
— Directo a terapia.
— Fui directo a terapia. Otra cosa, tengo una camioneta con caja automática. Si vos no la dejas en parking, la batería sigue consumiéndose. Las últimas dos noches que hacía Animales Sueltos, ya estaba queriendo irme de la tele abierta, me levanté y la camioneta estaba sin batería. Sin querer, la había dejado en directa y se consumió la batería. Cambié la batería, al otro día la volví a dejar otra vez en directa y se volvió a consumir la batería. Mi inconsciente no quería que yo saliera más de mi casa a la noche a hacer un programa de televisión.
— Tampoco caminar más.
— Quería un cambio. Es decir, hay un antes y un después mil. Tengo 52 años, encontré el gran amor que es Coni. Soy feliz, no necesito grandes cosas para ser feliz. Me va muy bien en la vida, me va bien en el laburo, esto es lo que quiero. Ojalá mi vida siguiera como ahora, de acá hasta que me muera, porque es el momento más feliz de mi vida.
— Entiendo que Coni tiene un montón de virtudes, pero ¿cuál es la que más te engancha?
— Creo que tiene que ver con su calma. Tiene que ver con su energía de paz. ¿Viste que a veces volvemos a casa muy eléctricos? ¿Muy arriba? Y nuestras charlas. Es una brisa. Todo lo huracanado que tenía a mi alrededor se sanó con Coni. Es como estar navegando en un mar con una brisa donde te deslizás, donde no hay oleaje. Connie no es mi esposa, es mi compañera. Yo soy su compañero, me gusta esa palabra. Compañera. No tiene que ver con el peronismo, tiene que ver con estar ahí juntitos, yendo adelante.

— Vos sos un huracán.
— Sí, soy. Yo también lo soy. Sí, nuestra libido está permanentemente en funcionamiento, nuestra energía. Vamos para adelante. Pero aprendí bastante. Hay un montón de guerras que daba el pedo por otra gente. ¿Qué qué tengo que andar peleando yo por otros? Había un chiste de Landriscina. “Yo no sé para qué corro si soy gato”. La perrera venía a buscar los perros. ¿Y yo para qué corro si soy gato? ¿Por qué doy guerras de otros, que no son mías?
— ¿De qué guerras hablás?
— Uno se ha ido siempre al frente por amigos, uno permanente toma las líneas editoriales de los lugares donde labura como propias. No, no me parece así.
— Hay otras batallas. Lo que dicen de nosotros, lo que inventan, lo que fabrican, lo que circula. ¿Cómo te pega ese qué dirán?
— Lo transito naturalmente, es lo que me toca de este juego, es parte de ser conocido. Mi yo ideal es no hacerme cargo de lo que puedan decir de mí. No, no me afecta. Yo tengo una muy buena calle. Después,sabés muy bien cómo es encontrar tu nombre en Google o en redes sociales, es parte de.
—¿Si te bardean con la política?
— No guardo rencores. No, no puedo perder un minuto en eso. Porque se va la vida y porque después esos minutos que te hacés mala sangre te terminan faltando. Te voy a contar una cosa de cuando se me murió mi papá. Mi viejo se me apagó bastante rápido, en dos años, y se me fue. Yo podía verlo cuando íbamos a pescar, a tirar un poquito la caña. Pero no tuve tiempo. Tenía 76 años cuando se murió, debería estar vivo ahora. ¿Entonces qué me pasó? ¿Qué dije después? ¡Qué de cafés y de cenas con gente que no me acuerdo el nombre que di! ¡Y no compartí con él!¡Lo que me perdí! Hubiera estado pescando cuatro amarillos, poniendo un trasmallo para sacar una boga para comer en la isla y yo fui a comer con este pelotudo que no me acuerdo el nombre, no lo tengo en el celular. Tomé una decisión ahora, de con quién me veo y donde me junto. No sé si te pasa a vos. “Vení, que quiere verte el conde Mestrofeli, te quiere conocer, el duque de Argustiniatus quiere comer con vos. ”No tengo tiempo. ¿Sabés que no? Me voy a mi casa. Mirá si yo voy a perder 10 minutos o 15 minutos angustiándome por algo que puedan decir de mí, que además es mentira. Esto de las cenas y de los encuentros con gente… por supuesto que voy a reuniones sociales y todo, pero no sé, me debo estar volviendo un poco loco.
— O grande.
— ¿No? Loco, loco, loco. Y la locura para mí no es una cuestión negativa.
— Hay poco tiempo, hay que usarlo para lo que uno quiere.
— ¿Sabés lo rápido que va esto? No lo entendemos.
— Cuando conociste a Nahuel, a tu hijo, él tenía 11 años. ¿Cómo es el vínculo que han logrado?
— Nahuelito vive en Córdoba. Y sí, tenía 11 años, me encontré con él en la puerta de TyC Sports. Yo tenía Mar de Fondo, salí una noche y estaba la mamá, Sandra, que me contó que Nahuel era mi hijo. Al otro día me fui a encontrar con él y empezó ese vínculo a darse. Una cosa es el apellido y después la vinculación. Tenés que empezar a encontrarte. Tenés que empezar a abrazarte. Después, nos seguimos viendo, hicimos juntos artes marciales…
— Viven en distintas ciudades. ¿Cómo hacen para verse?
— Nos vemos cuando puede. Yo viajo poco, pero tengo una casa que está acá a la vuelta y viene. Tiene llaves. “Pa me voy a Buenos Aires. ¿Puedo? Es muy cordobés. Y por ejemplo el año pasado alquilamos en Monte Hermoso con Coni y lo invité a Nahuel, se viene al mar con las perras y nos quedamos en familia. Es mi hijo, María Laura. Eso no se explica. Podés no verte 30 años. Yo me encontré a los 11 con él.
— ¿Cuál es la costumbre o la actividad que los une?
— Es. Le gusta mucho leer y me hace descubrir cosas, descubrir libros.
— Fue tan fuerte la construcción de esa relación para vos que imaginé que ibas a empezar a tener hijos sin parar.
— Tiene 30 Coni. Sí, Recién cumplidos. Así que seguramente van a llegar. Siempre le pido a Dios que me dé la posibilidad de tener más hijos. Ojalá sean muchos con Conita, porque es un bombón, es un ser de luz y es un angelito. Eso no depende de mí, también es Coni con su cuerpo. Pero me gustaría tener varios, sí.
— ¿Te gustó ser padre?
— Me encantó, sí. Yo soy muy solitario. Soy hijo único. Tengo a mi mamá viviendo en un departamento en Buenos Aires, en su casa. Pero no le tengo miedo a estar solo. Amo la conexión con el silencio, con mi pensamiento. Tengo conversaciones con mi interior, y me hace bien. Entonces cuando lleguen mis hijos va a ser maravilloso esas conversaciones poder tenerlas con ellos.

— Hombre de río. Te gusta el río, el silencio, la pesca.
—¿Entendés?
— Entiendo perfectamente.
— Hay un ruido que es del río. ¿Qué es el zumbido de las 08:15 cuando llegan los mosquitos en verano? El ruido del río de invierno es diferente al ruido del río en verano. El ruido de mi río. Porque cada uno es diferente Yo no sé cómo es el ruido del Pilcomayo o uno del norte, pero para mí, que soy de Santa Fe, el ruido de los mosquitos cuando empieza a caer el sol y llega ese zumbido... Y sabés que te tenés que poner pullover por más que haga calor. Eso me recuerda a mi papá, por ejemplo. “Alcánzame el pullóver, tenés que abrir el tambucho”. Seguramente sabrá lo que es el ruido del frío. O el ruido de la de la mañana temprano. Cuando estás tirando, ahí hay un silencio, pero con frío. O el ruido de las chicharras a la siesta, ese es un ruido típico de mi pueblo. Acá no hay. ¿Por qué no hay chicharras? ¿No podrán sembrar chicharras acá, en esta ciudad?¿Cómo no van a sembrar chicharras? No hay sonido más lindo.
— ¿Contás a quién votaste?
— No, no lo digo. Soy ilógico con el voto. En el momento voy. Ése es el único dato que tengo.
— Pensaba mucho en tu voto, porque venís diciendo muy claramente que la clase política está en cualquiera. “En una nube de pedos”, es tu frase.
— Sí, totalmente. Pero no se conecta con que sea anti casta, no. Yo creo que la clase política es monárquica. Creo que la clase política está totalmente descentrada de la realidad que vive la gente. Esos zapatos hermosos que tenés puestos los pagaste vos con la tuya, con tu laburo. Laburaste a la tarde y seguís laburando ahora. Me parece que la clase política vive en su gran mayoría, no toda, desconectada de la realidad. Totalmente desconectada.
— Primero tienen que conocer lo que pasa. ¿Conocen la pobreza real? ¿Conocen la precariedad en que vive la gente pobre, ese 40 y pico por ciento? ¿Vos creés que la conocen? ¿Estuvieron ahí?
— Creo que no, pero además están desconectados con su forma de vida. Un presidente como Alberto Fernández yo no creo que deba gastarse 120.000 $ en nafta para ir de Olivos a Casa Rosada en helicóptero, es lo que vale. Vale 1.200 dólares la hora la nafta de ese helicóptero. Podrían ir en auto. Salvo que te esté esperando un presidente. Creo que viven desconectados con todo lo que pasa alrededor. Tienen secretario de secretario. Eso a mí me enoja mucho eso y lo peor de todo es que se te enojan o se te molestan cuando le decís lo que pasa. También creo que en Argentina se ha robado mucho, históricamente. Mucho, sí, en Argentina lo que se ha afanado en los últimos 40 años, no te digo diez años, 40… Si querés vamos para atrás pero…
— Pero así estás asociando el robo con los años de la democracia…
— Y se ha robado mucho, se ha robado mucho. Si querés, vamos para atrás. ¿Han robado también los militares? Han robado históricamente en Argentina. Pero te estoy hablando de lo que yo recuerdo. En el 83 yo tenía 12 años, mi padre pensaba a 25 años. Me acuerdo que mi papá compró una Senar B4 usada, se subió a la goma grande de adelante y me dijo: Alejandrito, ésta va a ser tuya para cosechar. Yo tenía 14, 15. Mi papá, pensando a 20 o 25 años, pensó que iba a tener dos o tres máquinas más. Y que Alejandrito iba a quedarse trabajando en las cosechadoras. Si no hubiese sido por Anselmo Marini o Jorge Santos, yo tal vez estaría con las cosechadoras que él me dejó. Cuando yo entré a la vida económica allá por el 88, 89, 90, tenía 18 años y empecé a pensar, a 10 años, 15. Hoy, un pibe de 18, 20 años no puede pensar ni a una semana, ni a diez días. Hubo elecciones y estaba la gente comprando en supermercados.
— La gente grande también piensa hoy en el corto plazo.
— Ni hablar. Para la gente grande es mucho más angustiante eso porque viniste rompiéndote el culo toda la vida y te das cuenta que no te alcanza para nada. Entonces, cómo puede ser? Sí puede ser, se ha despilfarrado, se ha robado y se ha trabajado muy mal en política. No es la culpa de la gente.
— ¿Por qué no hablás en tiempo presente?
— Porque es una continuidad. Siempre planteo, y es lo que más me angustia y más me enoja, que me sigan diciendo que este es un país de mierda. Porque este no es un país de mierda. Yo no te lo estoy diciendo con un tono peronista. “No crean lo que les dicen los profetas del odio”. No, no, no. No estoy planteándotelo a un nivel político. Yo amo este país. Y yo creo que este es un hermoso país. Tampoco te voy a venir con la paparruchada de… tenemos los cuatro climas. No, no, no. No me vengan a decir que este es un país de mierda, un país arruinado, un país que no sirve para nada. Yo considero y creo que es un hermoso país y que tenemos muchas posibilidades de que esto salga adelante. Pero lo hizo bolsa la clase política en los últimos años. El día que la clase política viva como vive el resto de la gente, algo va a cambiar. En mi pueblo el intendente habitualmente vivía en una casa que podía pagar. Yo me crié en un pueblito en San Vicente, donde yo veía el chabón que manejaba el pueblo y que sabía de lo que se dedicaba. Después en San Francisco, Córdoba, el intendente vivía en una casa que yo sabía que podía pagar. Acá no sabés donde vive la política, vos no sabes donde vive el diputado Cadorna o no sabes donde vive el senador Tuti. Por ahí el senador Tuti se va a Misiones y vive en un palacio micénico. ¿Por qué viajan en Traffic?
— ¿Por qué supones que al votante de Lomas de Zamora no le impactó que el oficialismo tuviera sobre sus espaldas el escándalo de Insaurralde?
— Te lo reformulo. En la formulación de tu pregunta hay cierta mirada. Si a vos te impactó, debería impactar al de abajo. ¿Por qué te llama la atención?
— Porque es un escándalo enorme de corrupción que tiene muchas ramificaciones. No es solamente una persona que se va de vacaciones a Marbella y gasta, el juego, la recaudación ilegal, Chocolate …
— Déjame darte una respuesta. Intentaré. No la tengo. Será que tanto en Lomas como en cualquier parte de Argentina, cuando pasa una cosa así, es como que alguien en Burundi se sorprenda porque un tigre le arrancó una gamba a un tipo en la calle. Puede pasar porque se vive en zona selvática. O que cerca de una isla en Fiji haya un ataque a un tiburón, a un buscador de ostras. Tal vez sea algo tan, tan común, que ya pase como una cosa más.
— ¿Está naturalizado?
— Y puede ser, no lo sé.

— Cuando vi a Milei en tu programa, te agradeció y te nombró padre de la criatura junto a Mauro Viale, y traté de imaginarme qué sentías. Por un lado, qué generoso el candidato haberlo agradecido y por el otro, te atribuye ser el padre de la criatura, te lo carga a vos.
— Lo llevé a Animales sueltos. Esa noche se peleó con Ismael Bermúdez, se fue a cinco puntos y medio. Después lo invitó José Núñez a Intratables y el tipo no salió más de la tele. Hay una diferencia que sí se la reconozco a Milei con los demás. Que esté agradecido, porque varios de los que estuvieron en carrera política también se construyeron en Animales Sueltos y en mano a mano. Pero el único chabón que vino y me dijo vos sos, creo que exageradamente, fue él.
¿Qué pensás de su crecimiento, del lugar que tiene en muy poco tiempo?
— Para mí hay un cambio del ‘que se vayan todos’ a ‘que todos vivan como nosotros’ desde la sociedad. En el 2001 el grito de guerra era: que se vayan todos, que no quede ni uno solo, que se vaya toda la clase política. Vos sabés muy bien que es imposible que se vaya toda la clase política porque vivimos en democracia. Ahora, la sensación de la sociedad es: que vivan como nosotros. Con Milei se podría llegar a cumplir o la gente sublima a través de Milei lo que no se anima o no desea hacer. Yo vengo a un lugar muy calmo en mi pueblo. Mi papá puteaba muchas veces a los políticos, pero cuando tenía un político enfrente no lo insultaba. Yo no te voy a decir si lo voté o no, pero creo que muchos de los que vemos que la política vive por encima de lo que debe vivir, que vive pasando por encima de la gente, sublimaron con Milei. “Che, este tipo va a venir y los va a hacer vivir a ustedes como vivimos nosotros”. Decir ‘voto bronca’ es bajarle el precio al votante de Milei. El votante ve que cada vez vive peor. Y la política no solo no le soluciona los problemas al votante, sino que la política cada vez vive mejor. ¿Vos te pensás que a mí me gusta ver a Alberto Fernández (yo no tengo nada con Alberto) cuando llega a Bélgica bajarse del avión presidencial de 25 millones de dólares con un trajecito hecho a medida? Yo le quiero meter un cabezazo a la televisión. Y ahí estriba el síntoma. Pará boludo. Sobre que estoy cada vez peor, sobre que me cuesta cada vez más, sobre que vivo en el campo y cada vez vale menos, no llego a sembrar, tengo un negocio en Once y lo tengo que cerrar, me hizo un juicio tal empleado… Y vos vivís así, dale. Te hincha las pelotas. No aguanto más, no me la pases por la cara. No me hagas eso.
— Te escuché enojado con lo que dijo Benegas Lynch en el cierre del acto de Milei. Vos afirmás que se mandó sólo al anunciar que suspenderian las relaciones con el Vaticano. En los últimos días hubo integrantes de La Libertad Avanza que dijeron cosas que provocan espanto. ¿Creés que cada uno de ellos dice lo que piensa, que no es orgánico? Lilia Lemoine con su proyecto para rechazar la paternidad, Krauze con el Holocausto y la eficiencia.
— No lo sé. Yo no tengo relación con ellos, más allá de lo periodístico, pero me pareció. A Benegas Lynch yo lo traté de fósil intelectual. No tengo nada que ver con aquello. No estoy hablando con una cuestión de edad, estoy hablando de su cuestión intelectual. Vos podés tener 18 años y ser un fósil intelectual. Me parece que la frase de Benegas Lynch es la de un hombre spenceriano. Lo noté como soberbio en su discurso. Me parece que arruinó el laburo de mucha gente ahí y creo que les hizo perder un par de puntos.

— Lo que promueven algunos de los integrantes importantes de ese espacio ¿no es por lo menos extraño para la gente?
— Sí, y seguramente tendrán que definir ellos y cómo, cómo manejarse con ese tipo de declaraciones, porque yo creo que cada cosa les resta. Viste que Milei salió a despegarse de las declaraciones de Benegas Lynch.
— Ahora existe una estrategia para ganar pero el balotaje. ¿Qué te pasa a vos con ese tipo de manifestaciones?
— Por supuesto que en las que vos nombraste como la de Krauze, no estoy en absoluto ni en un ápice cerca de pensar una cosa así. La rechazo desde mi más profundo interior. No, jamás estaría cerca de una posición como esa. Después creo que van a tener que definir su sentido. Si sigue apareciendo gente dentro de su espacio diciendo cosas así se les va, se les va a complicar tener un buen resultado. Por ejemplo, mi madre es católica. Con respecto a lo que dijo Benegas Lynch sobre el Papa. ¿Vos sabés lo que fueron las homilías en los últimos días en el interior del país? Les tocas a su líder máximo. No te digo que soy un hiper defensor de los curas y de los católicos, pero que le digas esto al Papa me molesta, no me gusta.
— Milei habla de excesos en la dictadura cuando el país juzgó el terrorismo de estado, delitos de lesa humanidad. ¿Te hacen ruido sus palabras?
— Sí, un montón de cosas. Por supuesto que no las comparto, pero no soy un exégeta tampoco de lo que de lo que dice. No me considero intelectualmente preparado como para discutir esas cosas. Estoy en contra de que haya dicho esto del Papa y un montón de cuestiones que estoy en las antípodas, pero ponerme a analizar cada detalle, cada cosa, no estoy formado como para poder hacerlo. No me meto con las religiones, no me meto con los símbolos, no me meto con las banderas, no me meto con las minorías sexuales. Me dio una charla cuando empezamos a conversar del tema del aborto con Javier. Él me aprecia mucho, y tengo buena relación con él.
— ¿Fuera del aire se frecuentan?
— Fuera del aire, no. No conozco la casa y nunca hemos cenado. Pero sabe que es buena leche mi crítica. Cuando vino Neura me dijo: tal vez llame un plebiscito con el tema del aborto. Le dije: a mí me parece que no, que ese es un derecho ganado, yo no lo tocaría, no estoy de acuerdo con eso. Me generó… muchísima gente que se enojó, “tibio, cagón”. Es mi opinión simple y chiquitita. Yo no soy un seguidor de nadie, quiero dejarte esto en claro, de nadie. Yo soy un curioso como vos me presentaste en esta nota, un curioso por naturaleza y como soy un curioso, sé que las cosas se pueden interpretar desde distintos lugares. Con algunas cosas no transijo, pero no caigo en ningún ismo. No soy ista de nadie, ni kirchnerista, ni mileirista, ni radicalista, nada.





