Las ganas de L-Gante de sentirse “normal” y la crianza “a lo gitano” que recibió Dante Spinetta de sus padres

Referentes desde muy jóvenes, tienen más cosas en común: el rap como punto de partida, la determinación de abandonar la educación formal para dedicarse de lleno a la música y la familia como piedra fundamental. El éxito, el fracaso, los miedos y las pasiones según dos íconos generacionales

Pogo o Nada, episodio I: L-Gante y Dante Spinetta

Dante Spinetta y Elián Valenzuela. El Dante y L-Gante. Sin ser exactamente precursores, son las caras de los movimientos que representan. La irrupción de Illya Kuryaki & The Valderramas en los primeros años 90 puso al rap y al hip hop en la mente y los oídos de más argentinos. Y en el momento más hermético del confinamiento que signó al 2020, L-Gante se convirtió en el abanderado de la cumbia 420 y en banda sonora de las “clandestinas” que afloraron aquí y allá.

Pero ser el mascarón de proa de un estilo puede ser perjudicial, tal como admiten en esta conversación. Salvando las distancias, ambos coinciden en que fueron muy criticados pese al éxito con el que irrumpieron en la escena musical. Mientras L-Gante está en la cresta de la ola y sigue siendo objetado por quienes se sienten ajenos a lo suyo, Dante disfruta de un presente entregado a sus hijos y a seguir creando, a unos meses de sacar lo que él cree que será el mejor disco de su carrera

En este episodio inicial de Pogo o Nada, ciclo que propone un encuentro entre dos íconos de generaciones distintas para unirlos en una conversación íntima e inspiradora, Dante y L-Gante se conocen y charlan por primera vez de todo aquello que los conmueve: la familia, el éxito, el fracaso, las pasiones y, claro, la música.

L-Gante y Dante, protagonistas del primer episodio de Pogo o Nada (Fotos: Massta)
L-Gante y Dante, protagonistas del primer episodio de Pogo o Nada (Fotos: Massta)

LG: —Dante, ¿por qué me elegiste a mí?

D: —Por muchas cosas, loco. Primero, porque no nos conocíamos en persona y me copa lo que hacés. Me copa ver lo que está pasando en la calle, la nueva movida y vos estás a la cabeza de una que está explotando, así que es un gusto conocernos acá, hablar un rato. ¿Por qué me elegiste vos a mí?

LG: —Yo voy directamente hacia la persona. Hubo oportunidades de habernos cruzado antes, pero nos cruzamos acá y es un espacio para darnos a conocer.

D: —De una, hermano.

LG: —¿Cuál fue tu primera orientación hacia la música? Obvio, gran parte de tu historia la sabemos pero, ¿cómo fue?

D: —Y bueno, un poco fue el flash de la familia. Ya estaba la música ahí, sonando todo el tiempo. Y después, un día fue descubrir eso que se llamaba rap. Que ni siquiera sabíamos qué era. Me acuerdo de que estábamos rimando y un amigo de mi viejo nos dice: “Che, eso que hacen se llama rap. Que quiere decir ritmo y poesía”.

LG: —¿En qué año, más o menos?

D: —Y, eso fue hace banda, imaginate que yo tenía 12 años, 13. Empezamos a descubrir eso y ver que era parte de la revolución. Así como mi viejo había estado en la revolución del rock, yo me sentía parte de eso nuevo que había. Y también, comerte ese choque que había porque cuando arrancamos…

LG: —Explotan de todos lados las críticas…

D: —Sí, y en la calle no sonaba eso. Entonces nos trataban mal, boludo; nos bardeaban porque andábamos con gorra, una cadena. Pero eso nos daba más fuerza.

LG: —¿Qué se le decía a la gente que andaba en esa onda, en ese tiempo?

D: Que eras re yanqui. ¡Como si el rock hubiese sido argentino! La cultura, justamente, tiene eso -que vos lo sabés- que pasa las fronteras. Te conectas por el alma con la gente, ¿entendés? Porque hay algo que está pasando, un intercambio real.

LG: —Por la cultura, por géneros, por música, por el arte.

"Hubo oportunidades de habernos cruzado antes, pero nos cruzamos acá y es un espacio para darnos a conocer", le dijo L-Gante a Dante
"Hubo oportunidades de habernos cruzado antes, pero nos cruzamos acá y es un espacio para darnos a conocer", le dijo L-Gante a Dante

D: —Exacto. Y eso traspasa todo. Te lo puedo decir porque lo viví, lo sigo viviendo. ¿Y vos? ¿Cómo fue tu arranque con la música?

LG: —También, mucho rap. Obvio que ya estaba más implantado ¿no? En la edad que tengo yo. Pero comencé con el rap. Cumbia desde chico, que la escuchaba, pero lo que me orientó hacia la música es el rap y el reggaetón… Ya iba agarrando el ritmo cuando empecé a salir a los boliches. Pero a mí, en el fondo de todo, lo que me gusta es la cumbia y su ritmo. Al querer ser artista, hacía canciones de rap, de rock… de todo género hice canciones, pero no me sentía cómodo. Y de la nada surgió que buscando, conocí a un productor, a Kevin Rivas que es DT Bilardo. Justo se da que él estaba generando un nuevo género, que era la fusión ésta entre la cumbia, el reggaetón, el trap, a la cual nombró cumbia 420. Eso era lo que estaba buscando… No sabía cómo definirlo, pero tiene su onda argentina, un poco de cumbiero, un poco villero. Y también lo fusionamos con lo que los demás piensan que es yanqui.

D: —¿Y si no hubieses sido músico qué te hubiese copado ser?

LG: —Hoy en día muchos jóvenes estarán pensando qué ser en la vida ¿no? Lo primero que hay que ser, es ser es uno mismo. Eso es lo principal. Después, si aún no sale lo que vos estás buscando o no lo lograste todavía, obvio que mientras hay que rebuscársela con algo. Quizás algunos piensan que está mal o no, pero yo trabajé en una fábrica de plásticos a los 16 años, por el susto de que iba a ser papá a esa edad, con Tamara. A esa edad dejé los estudios por complicaciones y desde el día que entré ahí, le dije al chabón de la fábrica: “De acá me quiero ir cuando ya haya logrado algo en la música”. Yo la tenía re clara con todas las máquinas, era el más joven ahí, así que no tenía drama, trabajaba tranquilo y tenía tiempo libre, aunque era muy poco. Hasta que en un momento me recargué de fe y dije: “Bueno, voy a renunciar así me dedico al 100%”. Y fue un empezar de cero, porque fue la misma decisión que al dejar la educación. Pensaba: “Si me equivoco, saldré a buscar trabajo otra vez. Y si no, le meteré”. Y hoy en día, gracias a Dios, la barrera está de dos lados: la que te tira para adelante y para atrás. Me mantuve así pero salimos para adelante.

D: —Y sí, es así. Bueno, yo arranqué de tan chico que ni la pensé, porque cuando salió mi primer álbum, yo tenía 14 años. Estaba en el secundario y ya empecé a flashear en dejar el colegio ahí. Y lo dejé en tercer año, finalmente.

LG: —Yo también dejé en tercer año.

D: Caí a casa y le dije a mi papá: “Ya está, me quedé libre”. Porque yo, de tocar en Cemento, iba al colegio. Caíamos con el Marshall, con los equipos. Iba derecho al colegio, todo re amanecido. Imaginate, dormía en clase en el banco. Entonces, ni siquiera dije: “Voy a ser músico”, es como que lo fui. Y haber arrancado tan joven me dio esa posibilidad de ir creciendo en el camino.

LG: —¿Qué fue de tu mente cuando empezaste a ser consciente en el mundo en el que estás?

D: —Una mezcla de ansiedad. Cuando sos pibe y arrancás, decís: “Che, ¿qué va a pasar?”. Y también está esa fuerza de creer en uno mismo. Mis viejos me criaron a lo gitano, en el sentido de que estaba todo alrededor nuestro, los instrumentos. Era como: “Ey, ¿querés tocar? Agarra y toca. No hay mucha vuelta, dale. ¿Y qué carajo te importa lo que te van a estar diciendo de lo que sos?”. Recuerdo eso y lo sigo sintiendo cada vez que me subo a un escenario. Yo vivo de lo que amo ¿entendés? No solo espiritualmente, sino también pago las cuentas con mi flash. Y eso es re groso, porque de golpe, subís a un taxi y el que maneja es un arquitecto y capaz no pudo hacer lo que soñaba. Capaz algún día lo hace ¿no? Pero es importante estar agradecido de la oportunidad que tenemos de estar ahí y que la gente nos escuche, ¿no?

LG: —Ya cuando se hace realidad, esa realidad que vivimos de pagar una deuda con lo que estás haciendo… Las deudas nos aparecen a todos, nadie se salva de eso.

D: —Vi que te estás haciendo una casa re linda, chabón. Yo también pasé por esa de hacerme una casa y es re groso eso, loco. Tener un techo. Es lo primero que hay que hacer. Yo cuando empecé a pegar billetes, hice eso…Porque si no te la deliras en un re carro, viajar, en pilcha… Y hay que asegurar el techo.

LG: —Yo desde que empecé, estoy con eso. Todavía no frené mi gasto en la obra.

D: —Y sí, las obras son re largas. Pero eso es una masa. Estar haciendo ahí la casa para tu hija… ¿Te vas a armar ahí el estudio, una movida para laburar?

LG: Quiero que sea la inspiración ahí en el barrio. Y después, quizás, lo deje más adelante, a futuro, en manos de los que quieran ir ahí a inspirarse, a hacer una carrerita. Uno puede ser artista, pero quizás te viene bien encontrar a una persona que todavía no lo haya logrado, pero que tenga la chispa, las ganas. Te volvés a sentir identificado a lo que era un tiempo atrás también.

"Lo que me orientó hacia la música es el rap", contó L-Gante, detalle que lo acerca a Dante Spinetta
"Lo que me orientó hacia la música es el rap", contó L-Gante, detalle que lo acerca a Dante Spinetta

D: —¿Cómo llevas, ahora, la explosión de que te conoce todo el país?

LG: —Es como que yo ya sé lo que va a pasar cuando salgo a la calle ¿no? Me acostumbré a que todos los días estoy en mi casa, tranquilo, soy normal adentro de mi casa, pero saqué un pie afuera y quizás ya hay alguien esperándome. Primero, una foto. Pero después de la foto no es que ya cortaste con esa persona: “Un saludo para mi sobrino, un saludo para mi hijo que te escucha y mi papá, mi mamá también te ama…”. Y capaz que tienen 60 años. Está buenísimo que te conozca la gente. También ser un artista joven, nuevo, con toda esta onda nueva, el ritmo nuevo, género nuevo, y que me conozca o me quiera más que nada una persona de 70, 80 años, es algo mortal. Yo toda mi vida he visto ancianos que cuando escuchaban a un artista que escuchaba yo, que era actual, me lo sacaban, me decían: “¿Qué estás escuchando, quiénes son esos?”.

D: —(Risas) Claro, claro.

LG: —Y conmigo como que se rompió una barrerita importante y está bueno. Se adaptó mucha gente grande. También, con los medios de comunicación, las redes sociales, todo... Uno, hoy en día, puede escuchar de todo. En la tele capaz que la doña que está mirando puede que se haya comido el cuento que están diciendo de mí, que voy a caer preso… O puede que no le haya dado bola y viene y me dice: “No des bola a todo lo que dicen de vos, encara para adelante”. Y para vos, ¿qué es el éxito? ¿Cuál sería tu definición?

D: Hoy el éxito, para mi, difiere de lo que flasheaba hace años. Él éxito, ahora, es estar vivo, estar piola, estar saludable, estar con la familia y seguir tocando mi música. Seguir reinventándome, seguir excitándome, poniéndome nervioso cuando me meto a un escenario. Es como si estuviera empezando de nuevo, también. El éxito es estar haciendo lo que uno ama, chabón. Porque es difícil, ¿viste?

LG: —Aparte de todo, puede ser que vos tengas éxito, pero por ahí la persona que tenés al lado, no. Y también uno carga con todo eso.

D: —Totalmente, man, totalmente. Y justamente es eso, tener empatía con las situaciones y que mis hijos estén bien. De golpe me pasó de haber perdido mucha gente que quería, como amigos o mis padres, y me di cuenta de que algunas veces estamos muy corridos en lo que pensamos qué es el éxito. Nada más estar pensando en cosas materiales y eso. Y en realidad, cuando estás en esos momentos con alguien que querés, que se está por ir, te das cuenta que eso no cuenta: lo que más vale son las risas que tuviste, las experiencias que tuviste, las charlas que tuviste con la gente. Eso es lo que más te queda en el bocho.

LG: Estar con amigos, jodiendo, en un yate con veinte putas o 20 millones… Son boludeces.

D: —(se ríe) ¡Que está bueno, también! Pero digo que no es lo más importante. Obviamente, nos gusta vivir bien y poder darnos gustos, a todos nos gusta laburar y que nos vaya bien. Pero por eso para mí lo más importante es la conexión con la gente, tener gente que te ama, gente real al lado tuyo. Porque también hay mucho fantasma en esta industria, mucha gente que cuando estás re pegado te quiere y cuando te va menos, te corta el rostro. Yo ya me las banqué todas esas, de estar re pegado, de bajar. Y después te das cuenta quién es quién en el juego: estos son posta, estos son feca porque te dan vuelta la cara cuando no les conviene.

LG: —Así es.

D: —Aparte de la música, ¿tenés alguna otra pasión? ¿Algo que te re cebe?

LG: Mi hija. Es muy reciente, no tiene ni un 1 año. Pero lo va a ser toda mi vida. Además de esto, mi pasión creo que es sentirme normal. Es seguir estando ahí con mis amigos e ir a comprar a un kiosquito. Hoy en día podré tener muchas cosas pero lo que más me cuesta es tener o hacer las cosas sencillas.

D: —Lo disfrutas mucho cuando podés pegar un momento de tranquilidad.

LG: —Claro, cuando puedo digo: “Uh, mira, estoy acá en el medio de la calle caminando tranquilo”. Es re loco. Me sucede en otro país, afuera. O también cuando hay gente que capaz me ve y se emociona. También hubo veces que fui y me metí en medio de un barrio que no conocía y aparecía gente que me decía: “Vení, vení así te quedas tranquilo. Pasá a mi casa”. Yo también soy de brindarme con todos. Y a veces conozco a personas que son desconocidas para mí, que no les interesa ni saben quién soy. Capaz que ni me conocen y yo les digo: “Mirá que soy famoso, si me buscas soy éste”. Y eso también, sentirse normal, sentirse uno más es algo que me apasiona mucho. ¿Vos tenés alguna pasión oculta?

D: —No sé si tengo pasiones ocultas. Flasheo mucho con el cine, las series, todo eso. Con Star Wars re flasheo. Y colecciono los muñecos. Eso es una pasión. Me copa toda la mano de los Jedi, del bien y el mal, del balance. Ahí hay una enseñanza que tiran. De chico, me daba mucha data escuchar a Yoda, que te tiraba unas re milenarias que las aplicaba en la vida.

LG: —¿A ver, por ejemplo una?

D: —Lo de la tentación de lo negativo, de ir por el camino incorrecto. De ser absorbido por el miedo. Y cuando el jedi va por el lado piola, va por el lado del bien. Eso fue una influencia, las enseñanzas de Yoda (risas). Mira de lo que terminamos hablando, de Star Wars.

LG: —Sí, son frases que después las pones a prueba…

"Me copa Star Wars y toda la mano de los Jedi, del bien y el mal, del balance. Ahí hay una enseñanza", reveló Dante Spinetta acerca de sus pasiones por fuera de la música
"Me copa Star Wars y toda la mano de los Jedi, del bien y el mal, del balance. Ahí hay una enseñanza", reveló Dante Spinetta acerca de sus pasiones por fuera de la música

D: —Vi que llegaste con tu bebé, que es hermosa, te felicito. ¿Qué lugar ocupa en tu vida la familia?

LG: —Principalmente, como familia tengo a mi mamá, tengo a mi mujer Tamara, a mi hija Jamaica. Tengo hermanos. Y también, como parte de la familia, tengo muchos amigos, que alientan, hacen el aguante, te levantan. Porque uno puede ser que haga las cosas mal o que estén saliendo todas las cosas bien, pero en un tiro vos lo estás dando todo. Y esas son las personas que están. Puede que todo salga bien pero que yo me sienta mal. O puede que todo me salga mal y yo me sienta bien, pero es cuando estoy ahí con la familia. No importa lo demás. Y para vos, ¿qué parte ocupa y qué valor tiene la familia?

D: La familia son mis hijos. Mis hijos son todo. Son lo que más me importa en la vida ¿no? Ya son grandes. Mi hijo tiene 19 años, está en la cuarta de Aldosivi, juega al fútbol, está viviendo en Mar del Plata. Es un guerrero… Algún día lo vas a conocer, porque se re ceba con lo que haces. Me dijo que te manda un saludo.

LG: —Buena, eh. ¡Mete un par de goles!

D: —Y mi hija, Vida, también es una locura.

LG: —¿Cuántos años tiene?

D: —16 y es cantante. En cualquier momento ya empezamos a hacer algunos demos. Se va a lanzar, está con un flash muy lindo de música. Y mis hermanos, mis sobrinos… Tengo una banda de sobrinos. Mis primos. Yo que perdí a mis viejos, pongo en perspectiva que la familia es lo más importante y con los que estamos, estamos súper unidos ¿entendés? Porque puede haber problemas o no, te pueden salir cosas mal, como vos decías, pero los que verdaderamente van a estar ahí, en todos los momentos, es la familia ¿no? Capaz con alguno te llevas mejor que otro, pero por suerte con mis hermanos estamos muy unidos y venimos de lucharla.

LG: —Habrás cumplido parte de un sueño o un sueño, completamente. O quizás no, no sé. Pero si ya lo cumpliste, ¿cuál es tu próximo sueño?

D: —Sí, cumplí varios. Algunos muy grandes, otros más chicos, pero son sueños y son hermosos. ¿Y si tengo alguno que cumplir? Sí, banda de sueños todavía me quedan por cumplir y no tienen todos que ver con mi carrera o con mi mundo, sino también con que mi pibe llegue a jugar en Primera, por ejemplo. Voy a estar contra el alambrado, ahí, todo chivado. Y yo creo que lo va a lograr. Y que mi hija también sea feliz con su carrera.

LG: —Es verdad. No todos los sueños vienen de uno. Quizás, de las personas que vos querés también.

D: —Sí. ¿Y cuál sería tu sueño a cumplir?

LG: Ya cumplí uno, el de ser artista y de salir a un escenario con mucha gente que grite mi nombre. Eso lo cumplimos y lo seguimos haciendo. Y no sé cuál sería mi próximo sueño. Yo también soy muy joven y de vez en cuando me levanto y digo: “Soy grande, soy adulto”. ¿Por qué? Porque me tengo que ocupar de todo o quizás porque me tocó muy de repente esto. O yo lo elegí, también, teniendo a Jamaica. A la vez, no te tenés que olvidar de que sos un jovencito para seguir soñando. Pero sí, siempre aparecen nuevos objetivos. Así como dijiste vos: no todos los sueños son para que los cumpla uno, sino que te llena el alma ver que alguien logre cosas. También estoy queriendo alentar a Tamara a que haga un par de proyectos, que los cumpla.

D: —De una, papá.

L-Gante y Dante Spinetta se conocieron de la mano de Pogo o Nada (Fotos: Massta)
L-Gante y Dante Spinetta se conocieron de la mano de Pogo o Nada (Fotos: Massta)

LG: —¿Qué te imaginabas o qué pensabas que iba a salir de esta charla?

D: —Bueno, yo te veía buena gente y me encantó conocerte. Y ya estamos conectados, pa. Seguramente nos volveremos a ver por afuera, nos juntaremos a la que sea.

LG: —¡Buena esa, eh! Yo vine con la mente en blanco. Sé que sos buena persona, te quieren muchísimo todos. Pero vine sin pensar en nada, para conocer a la persona y que sea una charla así, natural, que sale mejor, ¿no? Aparte, despejé, porque estaba ahí en mi casa, comenzando el día… Comencé medio tarde el día, ¿viste? Entonces quise venir a charlar un rato y ahora ya salgo de acá con la cabeza totalmente despejada.

D: —Fue una gran charla. Aguante, papá.

LG: —Buena, eh. Igualmente.

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